Mesa redonda: delincuencia de moqueta vs delincuencia de metralleta

El director de eltaquigrafo.com, Carlos Quílez, ha moderado una mesa redonda, en el marco de la 33ª Semana Negra de Gijón, sobre la evolución de la delincuencia común y la incorporación de las nuevas tecnologías como herramienta clave para sofisticar los delitos cometidos.

Mesa redonda: delincuencia de moqueta vs delincuencia de metralleta
Carlos Quílez modero la mesa redonda.

Diez días de literatura negra, diez días hablando y discutiendo sobre delincuencia, delincuentes, historias que quitan el sueño y la poesía rota que lo envuelve todo. La Semana Negra de Gijón se planta, un año más, a pesar de las medidas impuestas por la «nueva normalidad», y arranca su 33ª edición con más entusiasmo que nunca. Con modalidad presencial y modalidad en streaming, la cita anual de los amantes de lo negro y mortal concluirá el próximo domingo, 12, tras más de un centenar de mesas redondas, debates, lecturas y discusiones.

Este martes, el periodista, escritor y director de eltaquigrafo.com, Carlos Quílez, tuvo el placer de moderar una mesa redonda en la que se trató de constatar cómo la evolución de la delincuencia común ha ido incorporando paulatinamente las nuevas tecnologías para sofisticar los delitos y para blanquear el dinero que se obtiene de ellos, así como convertirlas en herramienta clave para protegerse de la Policía, la Justicia y la Fiscalía.

Protagonizada por el Inspector Jefe del Cuerpo Nacional de Policía —jefe de sección de la brigada de la policía judicial de Pamplona—, David González, la ciberinvestigadora y fundadora de la empresa, OnBranding, Selva Orejón, y el abogado penalista, experto en delincuencia económica, Ricardo Gómez de Olarte, los tres expertos trataron de hacer una radiografía sobre como los delincuentes, cada vez más sofisticados, han introducido las nuevas tecnologías y el uso de las redes sociales en sus quehaceres delictivos diarios.

La delincuencia tangible y la intangible

La mesa redonda empezó hablando en paralelo de esas dos delincuencias cada vez más unificadas: de la tradicional y tangible, y de la tecnológica e intangible. Por un lado, existe, comentaba Quílez, «la delincuencia común, del crimen organizado y armado, cuyos delitos se ven y se pueden tocar. Pero, en los últimos años, también se ha podido constatar la existencia de delitos intangibles, pero no menos perniciosos para la sociedad, como los son los delitos informáticos y los que usan las nuevas tecnologías y la manipulación de las redes sociales para consumar dichos delitos».

En este sentido, Selva Orejón, comentó que «la gente actúa con mucha ligereza a la hora de facilitar sus datos personales en la red, datos que son usados por las mafias criminales para consumar delitos». Por eso, la ciberinvestigadora pide prudencia a la hora de publicitar en las redes sociales datos íntimos y privados como si nos ha tocado la lotería, si estamos de viaje u otros datos privados. González, por otro lado, insistió en «la sofisticación de la delincuencia común, que ha adoptado mecanismos de ingeniería informática avanzada para camuflar la procedencia del dinero obtenido en sus delitos, desde el tráfico de drogas, al tráfico de armas o la trata de blancas».

Gómez de Olarte sentenció que «la corrupción es la verdadera lacra de esta sociedad», asegurando que «los efectos de la corrupción, muchas veces vienen motivados por la permisividad y tibieza legislativa de las grandes democracias, como la española, a la hora de perseguir, luchar y prevenir esta lacra».

Finalmente, Carlos Quílez, por su condición de periodista y escritor, aseveró que «la realidad, que muchas veces supera a la ficción, proporciona los mejores ladrillos para construir las mejores novelas».

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