Marta Ortega, como Patricia Botín, como Wonder Woman

No sabemos a ciencia cierta por qué sorprende que los padres dejen su legado a sus hijos… ¿Será porque la nueva Wonder Woman es mujer y eso ha sucedido sin que nos haya dado tiempo a salir a la calle a gritar “Ley Sálica Abolición”?

Chanel en cuclillas como un 'caganer'
La Opinión de Luis Artigue para eltaquigrafo.com

Aristóteles Onassis era un griego feo y extraño, cuyas heces hacían las veces de dinero.

   Pero fracasó en el arte de pasar mediáticamente desapercibido.

   Por el contrario Amancio Ortega, el visionario empresarial (esto es, una suerte de cruce entre Philip K. Dick y Bill Gates, pero en trapero fino y al por mayor) le regala sin luz, ni taquígrafos, maquinaria tecnológica a la Seguridad Social española (sí, tecnología, otra vez decimos que se parece al visionario novelista de ciencia ficción Philip K. Dick), y vete aquí que el detalle irrita a Pablo Iglesias (el del Podemos de antes de Galapagar), porque, vino a decir, se trata de caridad.

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   Amancio Ortega, el Onassis del pueblo leonés de Busdongo, nos ha regalado salud, pero asegura la izquierda dos punto cero que eso es como que nos invite a cenar.

   Ya dejó claro Lenin que es peligroso que el pueblo cene, porque la revolución se basa en poder quitar a los cuatro vientos ¡en mi hambre mando yo!

   La izquierda dos punto cero la tiene tomada con Amancio Ortega, y nos quiere por eso dejar sin cenar, lo cual, ya que dice Amancio Ortega que nació en León pero se siente gallego, no es algo nuevo: de hecho viene de cuando el también insigne gallego Valle Inclán dejó de ser carlista estético, y se hizo republicano en la Granja de Henar, y no encontró ya entonces quien le pagase una cena en todo Madrid: no le perdonaban los ricos con clase que les hubiera puesto los cuernos de don Friolera, ni le perdonaban los rojos bohemios que hubiera tenido éxito…

   España, ya se sabe, tiene mucho de academia para aprender que la envidia es un elogio sincero.

   Así las cosas, ya que la izquierda leninista dos punto cero la tiene tomada con Amancio Ortega desde lo de Valle Inclán, ahora se han puesto hablar  en contra de Marta Ortega, hija de una socialista y del visionario empresarial… ¡Todo porque ella acaba de tomar discretamente las riendas del gigante textil!

   De hecho ya Errejón e islas adyacentes se han arrancado a decir con saturado paternalismo, gran ingenuidad y noño buenismo que bla bla bla, que si esa decisión va en contra de la meritocracia, que si en invierno hace frío y en verano calor, y cosas así.

   No sabemos a ciencia cierta por qué sorprende que los padres dejen su legado a sus hijos… ¿Será porque, como pasó en el Banco Santander, la nueva Wonder Woman es mujer y eso ha sucedido sin que nos haya dado tiempo a salir a la calle a gritar “¡Ley Sálica Abolición”?

¿O será porque hemos confundido a Marta Ortega con Isabel Díaz Ayuso, y a la Familia Ortega con la Familia Borbón?

   Ahora resulta que, como estaba cantado, ha tomado el control del trasatlántico Inditex una mujer que es lo contrario de una portada del Vogue, y eso resulta un motivo para poner el ideológico grito en el cielo.

   Lo primero, para con quien ni acaba de empezar en un reto tan difícil como decisivo, es esto: ¡Te deseamos mucha suerte, Marta Ortega!

   ¡Que los dioses y los vientos te sean propicios!

   En fin.

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