¡Maldito el día que te confié mi contraseña!

En procesos de separación o divorcio, lo primero que se suele hacer es cambiar la cerradura de la puerta de casa, pero no se da importancia ni se piensa en cambiar los otros accesos a nuestra privacidad, como la contraseña de la red Wi-Fi.

¡Maldito el día que te confié mi contraseña!
No debemos olvidar cambiar todas nuestras contraseñas en un proceso de divorcio | PIXABAY

Cada día son más habituales los casos de integrantes de una pareja que, al separarse o divorciarse, manipulan sus conversaciones de mensajería instantánea o los correos electrónicos que se intercambian, con la finalidad de obtener un claro beneficio durante el proceso judicial.

Se trata de conversaciones inventadas, falsos correos electrónicos e, incluso, la modificación de los contenidos de éstos, siempre con la finalidad de faltar a la verdad para perjudicar a quien ha pasado de ser su pareja a ser su parte contraria.

Lo cuenta a eltaquigrafo.com, el perito judicial informático forense, Bruno Pérez, colaborador habitual de la Justicia y de la Policía en casos donde una parte niega rotundamente las pruebas que presenta la otra en, entre otros, conflictos de pareja, por ejemplo.

Dinero y custodia de por medio

Pérez nos cuenta el reciente caso de una pareja, en proceso de divorcio, donde «él tiene el control sobre el correo electrónico de ella». Durante el proceso, «ella le envía una serie de documentos y él le accede al correo electrónico, borra estos documentos y luego él se envía, como si de ella se tratara, lo que le interesa». En casos como éste, sin la participación de un perito informático, se puede llegar a una sentencia injusta porque «hay juzgados que todavía aceptan como prueba un correo electrónico en papel, cuando en su formato digital, nos dan muchísima información sobre posibles manipulaciones», cuenta Pérez.

Éste es un caso paradigmático, ya que había dinero, patrimonio y custodia de por medio. De lo que no es consciente la persona que comete este delito, es que lo que era un simple caso de divorcio pasa a ser un proceso penal, «ya que esto es un delito de intercepción de comunicaciones, revelación de secretos, etc», añade el perito informático.

Mucho más que un cambio de cerradura

En algunos casos, un integrante de la pareja instala «software espía» en el teléfono u otros dispositivos del otro. «De esta manera —añade Pérez— obtienen información privilegiada de la estrategia que seguirá la otra parte y de las conversaciones con sus abogados». «Lo peor es que muchas veces también son víctimas del hackeo sus abogados, sobre todo en esta época de confinamiento, donde muchas personas se han visto abocadas a trabajar desde sus hogares, sin las medidas de seguridad digital necesarias», afirma el perito.

En este sentido, Pérez recuerda que, en procesos de separación o divorcio, lo primero que se suele hacer es cambiar la cerradura de la puerta de casa, pero no se da importancia ni se piensa en cambiar los otros accesos a nuestra privacidad, «como la contraseña de la red Wi-Fi o las de acceso a otros contenidos privados, como el correo electrónico e, incluso, la banca online, por ejemplo». Es más —dice— «deberíamos cambiar la tarjeta SIM de nuestro teléfono e, incluso, abandonar la operadora actual y pasar a otra», porque «lo que te afecta en tu vida personal, te afecta en tu vida digital, y viceversa».

En el caso del acceso a la red Wi-Fi, la otra parte de la pareja, al conocer la clave, «puede entrar en nuestra red sin la necesidad de cruzar la puerta de casa. Con un portátil y desde una distancia prudente, tiene acceso a nuestro volumen de tráfico y, con ello y sin las medidas de seguridad adecuadas, a un sinfín de contraseñas, por ejemplo».

Protocolo para «divorcios 2.0»

Bruno Pérez, desde su empresa y tras años de experiencia, ha definido un protocolo a seguir para asegurar la privacidad de nuestro contenido digital, en lo que él llama «divorcios 2.0».

Las recomendaciones son hacer un inventario de dispositivos y servicios (correos electrónicos, redes sociales y portales de compra), cambiar la SIM del teléfono, cambiar las contraseñas, activar la doble autentificación, borrar de forma segura los dispositivos entregados, establecer medidas de seguridad en la Wi-Fi o utilizar una VPN, prestar mucha atención a los dispositivos de los hijos (van de una casa a la otra y es fácil activar la cámara o el micrófono a distancia), tener mucho cuidado con los «regalos envenenados» (cuando la relación empieza a decaer, debemos desconfiar de regalos como un smartphone último modelo, por ejemplo, que puede contener programas espía), ser prudente con el uso de wareables (por ejemplo, pulseras o relojes inteligentes) y proteger nuestras tarjetas de crédito.

Y algo muy importante; «los divorcios se producen tanto en parejas como entre socios de una empresa».

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