Maldad, no enfermedad. Las mentiras de José Enrique Abuín

Paz Velasco de la Fuente

En pocas ocasiones, un letrado renuncia a la defensa de su cliente. Pero, José Ramón Sierra, renunció a representar legalmente a José Enrique Abuín por mentiroso.Porque vive para mentir y para manipular a su entorno, hasta el punto de utilizar a su mujer para que declarara que esa noche habían estado juntos.

Mentira tras mentira.Ha tratado de justificar un crimen aberrante alegando que “fue sin querer” para minimizar su condena que puede ser de prisión permanente revisable. Miente cuando pide perdón, porque para él es una palabra más, vacía, sin significado. Simplemente está fingiendo un arrepentimiento, que no siente. Abuín no es quien dice ser, ni siente lo que dice sentir.

La mentira forma parte de su vida, de su manera de relacionarse con los demás, de su modus vivendi. Y mentir es y será su estrategia: “Si pudiera dar marcha atrás más de dos años lo haría, pero no puedo, y ojalá algún día se sepa toda la verdad”. Sr. Abuín, ya se sabe la verdad, a pesar de todas sus mentiras.

Ha intentado (por qué no lo ha conseguido) simular que es una buena persona, incluso parecer honesto, sincero, e inocente pero ha sido en vano debido a las incoherencias de su relato. Todos hemos visto quien es Abuín. Y su capacidad para mentir es asombrosa, ya que en todo momento ha mantenido su frialdad, sin ponerse nervioso, elaborando una historia completamente falsa y estratégica, que iba modelando a través del tiempo.

Abuín es un cazador, un depredador sexual en busca de víctimas (la tercera logró salvarse), que sabe perfectamente vivir camuflado en la sociedad, pasar desapercibido y parecer un tipo normal, uno más de nosotros.Capaz de vivir esos 500 días como si nada hubiera ocurrido, mientras veía en televisión una y otra vez como se buscaba a Diana Quer, a la que asesinó con una alevosía que roza la maldad más extrema.

No podemos, aún, definir a Abuín con esa palabra que lleva décadas de moda y que se utiliza de modo indiscriminado para etiquetar a cualquier asesino o asesina: psicópata. Esto lo deben determinar los expertos tras un exhaustivo estudio de la mente, del comportamiento y de la personalidad de este sujeto.

Pero sí podemos afirmar, que su iter criminis, su patrón de conducta (2005, 2016 y 2017), su modus operandi, su frialdad ante el crimen, su ausencia absoluta de culpa y remordimientos (500 días llevando su vida habitual) y sobre todo sus mentiras, encajan dentro de determinados rasgos psicopáticos tanto por sus características de personalidad como por los actos delictivos cometidos (como ocultar el cadáver y regresar dos veces a la escena del crimen).

Abuín planifica, observa, selecciona, acecha, rapta, agrede y mata a su víctima. Y así es como actúa la mente delpeor predador del planeta, el ser humano más peligroso que existe: el psicópata. Y en este caso, no sería un psicópata prosocial, aunque haya pasado años desapercibido, aunque eso sí, delinquiendo.

Abuín carece de conciencia, no se arrepiente de nada de lo que ha hecho y tiene una empatía nula, aunque demuestre lo contrario (empatía cognitiva). Es ajeno al sufrimiento de los demás, porque no ve personas. Y el 25 de diciembre de 2017, salió en busca de una nueva víctima, de una nueva presa, para satisfacer una vez más sus fantasías predatorias.

Mentir, para personas con rasgos de psicopatía, es un puro placer y además alimenta su ego. La mentira es una herramienta que utilizan de modo constante, y lo hacen por sistema, ya que es un rasgo de su personalidad.

Mienten con diferentes objetivos: obtener un beneficio, engañar a otros, evitar un castigo, manipular a su entorno, difamar a terceros, etc. Pero también mienten por diversión, y por puro gocepara perjudicar a los demás, porque no solo se creen superiores, sino que se sienten superiores. Saben que mienten, pero le es indiferente.

¿Puede su mentira llevarle al fin que busca? ¿A su objetivo? Eso es lo único que le importa. Dirá lo que le conviene decir, dadas sus circunstancias o bien dirá aquello que los demás esperan que diga.Tienen una gran capacidad para aprender a mentir, y sus mentiras se van perfeccionando y si les pillan, no es problema: inventan una nueva.

Mienten de forma voluntaria y de modo premeditado, y si consiguen engañar a los demás la satisfacción que sienten se mezcla con su orgullo por haberlo conseguido. Interiorizan tanto cada una de sus mentiras, que se las creen incluso antes de contarlas, buscando esa credibilidad que necesitan, para finalmente salirse con la suya.

Pero Abuín, ha fracasado. Y a pesar de que ha intentado engañar al tribunal con sus mentiras, sus incoherencias lo han delatado. Cambiar su historia, y su versión solo le ha servido para descubrirse a sí mismo y mostrarnos lo que es.

En una carta les dijo a sus padres que no se preocuparan que “a los siete años ya estaría fuera con tres o cuatro permisos”, jactándose de la condena y burlándose de su víctima. Otra mentira, porque Abuín tendría que cumplir la pena máxima que hoy reconoce nuestro Código Penal en proporción a los delitos que ha cometido. Porque sabía lo que hacía. Porque quería hacerlo. Aunque esta seguramente, es la mentira que más se cree: que en unos meses saldrá en libertad.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here