Malas vidas en la frontera helada

Río helado nos lleva a la frontera entre Estados Unidos y Canadá, con una zona intermedia de territorio mohawk. Una mujer lucha por mantener a sus hijos y comprar una casa-caravana más grande y digna, pero su marido es ludópata y se ha vuelto a largar...

Río helado (Frozen River)

A pesar de sus dos nominaciones a los Óscar, guion y actriz, pocos recordamos hoy la pequeña e independiente Río helado (Frozen River, Courtney Hunt, 2008), por lo que nunca es mal momento para reivindicar el buen cine o el absurdo oropel transitorio de los premios.

La película nos lleva a la frontera entre Estados Unidos y Canadá, con una zona intermedia de territorio mohawk. Una mujer lucha por mantener a sus hijos y comprar una casa-caravana más grande y digna, pero su marido es ludópata y se ha vuelto a largar, las facturas se multiplican y el sueldo no llega. Surge entonces la posibilidad de un negocio inesperado que le propone una mohawk: cruzar ese fronterizo río helado con inmigrantes ilegales en el maletero.

Melissa Leo está impresionante como Ray, madre a la que la vida le ha puesto mil zancadillas y solo su rostro ya serviría para ir contando los golpes de su pasado (le darían el Óscar un par de años después por The Fighter, en un papel no muy diferente).

frozen river

Sin embargo, el gran descubrimiento de la película fue el de Misty Upham, joven de la tribu de los Blackfeet que ya había trabajado en pequeños papeles y que para esta película engordó hasta el sobrepeso y se cortó su larga cabellera negra para crear a Lila Littlewolf. La actriz, políglota, cantante y estudiosa del Renacimiento, ¡casi nada para Hollywood!, interpreta otro personaje con pasado y sin futuro. Su marido murió en ese río helado y su suegra le echó la culpa y se llevó a su nieto recién nacido, siguiendo los códigos tradicionales de la Nación India. Lila es corta de vista y necesita de Ray para intentar seguir con ese frágil negocio de inmigración ilegal, pues la policía no para a los blancos que cruzan la frontera.

Sabemos bastante en España de inmigrantes ilegales, pero no viene mal acercarnos a otras fronteras y a otros personajes víctimas, que nos recuerdan a aquella gente de Mala vida, de la que hablaba Carlos Quílez en uno de sus libros. Ray y Lila forman una sociedad criminal porque no les queda otro remedio, porque son madres y quieren a sus hijos y porque la vida en la frontera es límite, fría y mala. A ello, claro está, hay que añadir el racismo que sobrevuela la película y que juega a varias bandas: estadounidenses, canadienses, nativos americanos e incluso inmigrantes de otros países que quieren pasar de Canadá a Estados Unidos. La misma lacra de discriminar por el color lleva al disparate en Estados Unidos cuando surgen conflictos de varias fronteras y jurisdicciones (los mohawk y sus propias leyes).

Algunos acusaron a Río helado de melodramática, a pesar de que el final es sorprendente y poco previsible. No sé si muchos le dieron una segunda oportunidad. Sin embargo, la vida vino a cerrar bocas. Como pasa a veces en algunas películas, ahora viene un giro inesperado en esta columna.

La actriz fallecida, Misty Upham

En octubre de 2014 Misty Upham salió de casa de su hermana y no volvieron a verla con vida. A pesar de denunciar su desaparición, fue la propia familia quien tuvo que organizar la búsqueda y a los diez días encontraron su cadáver al pie de un acantilado en una zona boscosa. El motivo exacto de la muerte no pudo ser determinado: un fuerte golpe en la cabeza y en el pecho. La familia alegó que si se hubiera buscado a tiempo y con ayuda policial, podría haberse salvado.

Más. En 2017, cuando salieron a la luz las víctimas de Harvey Weinstein y sus amigos, el padre de Misty reveló que ella también había sufrido abusos sexuales y que había padecido secuelas psíquicas desde entonces. Hoy, el nombre de Misty Upham es simplemente uno más de los más de mil mujeres nativas americanas cuya desaparición no ha investigado la policía estadounidense.

Y es que, como comentábamos, la vida imita, supera y, en ocasiones, empeora al arte. La trágica muerte de Misty es la que podríamos imaginar para personajes como Ray o como Lila, cuyas malas vidas las llevan a malas muertes. Lo que no podíamos imaginar es que una glamurosa actriz treintañera terminara en una cuneta y nadie se enterara.

Nos queda para siempre el personaje de Lila Littlewolf y la forma en la que abraza a su hijo. Ahora sí que hay ganas de volver a ese río helado: como homenaje a Lila y a todas las mujeres fronterizas.

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