Los vecinos del Eixample hartos de los disturbios

A última hora de la jornada de protesta de ayer, los vecino de los aledaños del Paseo de Sant Joan de Barcelona se encararon con los manifestantes. Los primeros les pedían a gritos a los segundos que pusieran fin a su actitud violenta

Los vecinos del Eixample hartos de los disturbios
Los bomberos tuvieron que refrescar las fachadas de los inmuebles más cercanos a las hogueras para evitar daños mayores / Getty Images

Establecimientos saqueados, sucursales bancarias destrozadas, daños en la sede de El Periódico y aceras llenas de basura y cascotes. Esta es la imagen que queda tras el paso arrasador de estos grupos de manifestantes por las calles del Eixample de Barcelona. Una fotografía desoladora, propia de un escenario bélico. ¿Los principales afectados de todos estos destrozos? Los comerciantes, los propietarios de vehículos que aparecen calcinados a la mañana siguiente y, en general, los vecinos de las calles que, de pronto, al caer la noche, se convierten en un laberintos sin salida.

Y cansados, han dicho basta. Durante la jornada de ayer, mucho más que durante las dos anteriores, se pudo ver a los vecinos, alzados desde los balcones, pidiendo a gritos que se pusiera fin a la actitud hostil de las noches anteriores. Tienen miedo de que las llamas lleguen a sus inmuebles, de que sus coches estacionados sufran daños y que sus calles se conviertan en una trinchera. Ayer volaron de arriba a bajo y de bajo arriba varios objetos contundentes. Los manifestantes respondieron a sus peticiones a pedradas y los vecinos les devolvieron la jugada con maceteros.

35 contenedores quemados

Los Mossos han calculado 35 contenedores quemados y dos motocicletas destrozadas. También se registraron daños en la sede de El Periódico (en la calle Diputació), en cuatro oficinas bancarias, en un cajero automático, en dos restaurantes, en una agencia de viajes, en una administración de la Lotería, en una farmacia y en un supermercado. Se arrancaron varias señales de tráfico y se destrozaron varias obras aledañas para formar las barricadas. Los agentes, aseguran en una nota, respondieron a todo ello utilizando 14 proyectiles de foam.

Ocho detenidos y un joven en estado menos grave

Con todo, el dispositivo finalmente se saldó con 8 detenidos, que se suman a los 51 de las noches anteriores, y con 6 asistencias sanitarias. Dos de ellas, un mosso y un joven de 20 años en estado menos grave por un traumatismo craneoencefálico tuvieron que ser trasladados al Hospital de Sant Pau. Durante estos días, se ha tenido que atender a 55 personas, 31 de ellas mossos. Sin embargo, el caso más grave probablemente es el de una joven de 19 años que ha perdido el ojo tras recibir un impacto con una bala de foam. El caso se está investigando.

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