Los sindicatos de Mossos dudan del nuevo modelo de orden público

Fuentes del Sindicato de Policías de Catalunya (SPC) cuestionan el nuevo modelo de orden público, adelantado este lunes en el complejo central de los Mossos de Egara, tras exponer las conclusiones de la auditoría interna por los altercados postsentencia.

Los sindicatos de Mossos dudan del nuevo modelo de orden público
Los sindicatos no lo acaban de ver del todo claro | SPC

David José, secretario general del Sindicato de Policías de Catalunya (SPC), ha lamentado, a preguntas de este medio «lo poco que las conclusiones de la auditoría interna de los Mossos se asemejan a la realidad que viven los agentes del cuerpo en la calle». Desde el sindicato se considera un error no haber contado con su participación, como representantes directos de los policías, en la elaboración del nuevo modelo de orden público, cuyos fundamentos se han planteado durante el análisis de las conductas policiales registradas en los altercados postsentencia a los líderes del procés.

En este sentido, mientras que la cúpula de Interior pretende basar el nuevo modelo de orden público en la mediación, David José considera que «no sirve de nada negociar con quien no quiere escuchar y solo piensa en herir, lesionar y atacar a los agentes». Desde el SPC, aunque valoran y comparten la necesidad de perseguir los excesos policiales, consideran que en los casos donde se generan situaciones de auténtica violencia, la experiencia les ha hecho comprobar que «la mediación no sirve de nada y que se requieren acciones más contundentes». «Por eso —ha lamentado— si este nuevo modelo nos deja con aún menos herramientas para frenar estos tumultos violentos desde la distancia, pondremos en peligro a los compañeros y ciudadanos pacíficos que serán quienes sufrirán las peores consecuencias».

«Una minoría ruidosa»

Asimismo, los sindicatos policiales creen que este modelo «queda muy bonito sobre el papel, pero no atiende a las necesidades reales de los disturbios actuales»». Añaden que, para resolver la auditoría, tan solo han escuchado a una «minoria ruidosa» que «vela por los derechos de todos, menos de los policías» y que «por intereses políticos» y «para contentar únicamente a estas entidades», se ha creado un nuevo modelo «alejado de la realidad de la calle».

Bastante escépticos con las medidas planteadas, desde el SPC se cree que es un error escuchar únicamente a esta «minoría» pues, aseguran, «no representa a la mayoría pacífica de la población, que es quien sufre los disturbios más violentos». 

Concretan, estas mismas fuentes, que sería un error creer que los antidisturbios —en el punto de mira de toda esta auditoria y de las entidades denunciantes— son una unidad de proximidad, pues «precisamente, ellos actúan en los momentos donde se ha perdido el control de la situación mediante el diálogo y urge frenar una acción violenta».

Cuerpo a cuerpo

David José considera, además, que, con este nuevo modelo, lo que se producirá será una «imitación progresiva hacia el modelo cuerpo a cuerpo, como sucede en el Reino Unido». «En Catalunya, por norma general, se emplea un método antidisturbios a distancia, pero la presión política y de la minoría ruidosa provocará una reducción tan drástica de los equipos de protección a distancia que el agente, en inferioridad numérica, se verá solo, cuerpo a cuerpo con los manifestantes».

«Parece que busquen que el nuevo orden público sea un modelo hecho a la carta, en el que la minoría violenta, pero existente, cada vez lo tenga más fácil para campar libre e impunemente», concluía, a preguntas de eltaquigrafo.com

La CUP y las entidades, insatisfechas

Por otro lado, este mismo martes, el diputado de la CUP, Vidal Aragonès, criticó la «supuesta auditoría» realizada por el departamento de Interior a los Mossos d’Esquadra, considerando que denota «corporativismo» y una «absoluta falta de concreción» sobre las medidas adoptadas para corregir «la mala praxis».

Cabe tener presente que el departamento de Interior presentó este lunes la auditoría interna de los Mossos d’Esquadra sobre su actuación en los disturbios postsentencia, auditoría que el Govern anunció como la mayor de su historia y que salpica a 50 agentes, aunque sólo uno ha sido suspendido, en un total de 34 investigaciones sospechosas de mala praxis. 

Por su lado, la Generalitat ha defendido la auditoría y la voluntad del Cuerpo de aplicar mejoras al modelo actual.

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