Los señores de la guerra made in Spain

La organización criminal desarticulada en España enviaba armamento bélico prohibido a países con embargos por la situación de guerra civil o de crisis humanitaria que atraviesan

Los señores de la guerra made in Spain
Imagen de una de las propiedades intervenidas por los Mossos, propiedad de uno de los miembros de la organización criminal

El 25 de septiembre de 2008 un carguero, como muchos otros antes, fue secuestrado en aguas del cuerno de África por piratas somalíes. Lo que nunca se podrían haber imaginado los corsarios, acostumbrados al secuestro de modestos buques pesqueros, es que las bodegas del Faina, como así se llamaba la embarcación, escondían nada más y nada menos que 33 carros de combate, 42 armas antiaéreas y 36 lanzagranadas que tenían como destino Mombasa (Kenia). Aunque la bandera de la embarcación era de Belice, la tripulación del barco estaba compuesta por una amalgama de ucranianos, rusos y letones. 

La disparatada imagen del navío panzudo, anclado, con las entrañas repletas por un cargamento de armas de guerra prohibidas que lo hacían parecer todavía más pesado, y rodeado por barcos destructores, dio la vuelta al mundo. El portavoz del navío, Viktor Murenko, que hizo las veces de capitán después de que este hubiese muerto de un infarto, mantuvo una tensa negociación durante meses por la liberación de aquella mole que nadie quería que tocase tierra. Finalmente, en febrero de 2009, después del pago de una suma indeterminada de millones de dólares, el Faina fue liberado. 

Doce años después de aquel inverosímil suceso, el nombre de Viktor Murenko aparece de nuevo, esta vez, en España. Junto a otros “empresarios de éxito” que habían elegido la costa Mediterránea para establecerse, Murenko ha resultado ser, en realidad, uno de los cabecillas de una organización criminal. La operación, bautizada con el nombre de Yakir, ancla en ucraniano, ha constatado que la organización se dedicaba al transporte de armamento bélico procedente de países de la antigua Unión Soviética para venderlo en países en conflicto del norte de África y Oriente Medio. Los países receptores del armamento, vehículos blindados, carros de combate, fusiles de asalto y explosivos, son zona bélicas en las que las Naciones Unidas ha impuesto un embargo y ha calificado estas armas de prohibidas. No se descarta que entre los compradores de este grupo sin escrúpulos hubiese milicias yihadistas que operan en estas zonas del mundo. 

En la última década, la red criminal continuó con el tráfico internacional de armamento de guerra y explosivos mediante el uso de grandes navíos que partían desde el Mediterráneo. Sin embargo, las tensiones y extorsiones entre los miembros de la organización hicieron saltar por los aires este truculento negocio. El summum de lo absurdo se alcanzó cuando uno de los líderes denunció ante los Mossos d’Esquadra que su socio le había robado un millón y medio de euros. 

Según informaciones publicadas por el diario ABC, los investigadores comenzaron a tirar del hilo y descubrieron que desde las mansiones de Gavà (Barcelona) y Calpe (Alicante) de estos empresarios, se dirigía en realidad un negocio millonario de compraventa de armamento de guerra. Con los cabecillas entre rejas, 18 propiedades inmobiliarias embargadas y una suma de dinero que asciende al menos a los 10 millones de euros pero que previsiblemente será muy superior, la justicia sigue investigando la rocambolesca historia de nuestros vecinos, que eran en realidad los señores de la guerra.

1 Comentario

  1. ¿Los servicios de inteligencia, funcionarios gubernamentales y otros los dejaban hacer a cambio de una parte, o estos le vendían la mercancía?
    ¿O ambas cosas?

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