“Los que deberían sentir vergüenza son los agresores y no la víctima”

Una íntima amiga de la familia de la víctima de la ‘Manada de Manresa’ ha explicado en exclusiva a eltaquigrafo.com la tortura diaria que vive la familia y la pequeña desde hace casi tres años

“Los que deberían sentir vergüenza son los agresores y no la víctima”
el tío de la victima controlado por los Mossos d'Esquadra al intentar agredir a los acusados

“Miedo por el futuro de la pequeña y por posibles y futuras represalias y amenazas” es el sentimiento que invade a la familia de la joven víctima de la ‘Manada de Manresa’, violada una noche de fiesta por seis chicos mayores cuando ella tenía tan solo 14 años.

Manresa es una ciudad pequeña, nos comentaba N.B., amiga de la familia y miembro del movimiento feminista, por lo que ha preferido mantener su identidad en el anonimato y, así, proteger también la identidad de la víctima, quien hoy en día sigue siendo menor de edad.

N.B ha accedido a hablar con eltaquigrafo.com y relatar la tortura que vive la familia de la joven y ella misma desde octubre de 2016. “Viven asustados y con mucha vergüenza, la cual cosa no debería ser así, pero la sociedad actual sigue victimizando a las mujeres violadas, haciéndoles sentir una vergüenza tan profunda, que termina siendo una tortura diaria”, comentaba la amiga.

“No se condena a los violadores”, proseguía haciendo referencia a que la sociedad actual no persigue lo suficiente a los agresores y se centra en “las pobres víctimas” que suficiente tienen con lo que han tenido que vivir. Por eso, empezando por ellas y terminado por los familiares, “sienten una vergüenza que no les deja avanzar, cuando deberían ser los violadores quienes sintiesen tal vergüenza”.

“Este sentimiento es común en todos los casos”

Pero los padres y familiares más directos de la joven, según N.B., están realmente preocupados “por el futuro de la pequeña”. Los siete investigados, excepto uno, estaban en libertad provisional a la espera de que se celebrase el juicio, la cual cosa ha creado una situación muy tensa tanto para la víctima, como para sus familiares.

La amiga de la familia ha querido remarcar que este sentimiento de vergüenza, miedo y tortura es “un patrón común en todas las familias que tienen una víctima de agresión sexual”. Es importante tener esto claro, añadía N.B. para no estigmatizar a esta familia en concreto. “Al fin y al cabo, cuando violan a una mujer, lo hacen porque es mujer, no miran si es alta, baja, rubia, morena, va sobria o ebria. De todas formas, se vive igual de mal”.

“Se debe traducir en una condena ejemplar”

La amiga de la familia considera que la única manera de que la familia y la víctima pueda avanzar y dejar el miedo de lado es “con el apoyo imprescindible de la sociedad, que este apoyo se traduzca en una condena social contra los agresores que, a su vez, conlleve una condena ejemplar en la sentencia dictada por el juez”.

N.B. ha asegurado que la vida de la pequeña “se ha visto alterada y perjudicada de manera notoria”, ya que durante este tiempo se ha ido encontrando por la calle a algunos de sus agresores. Estos, añadía en una entrevista con este medio, “tienen varios antecedentes por posesión de armas y además de violadores, son delincuentes”.

Impotencia ante la acusación del fiscal

Lamentaba, por último, la impotencia que siente la familia ante unos informes provisionales en los que la Fiscalía no contempla la agresión, sino simplemente el abuso. “A todo el estrés, se le debe añadir, las penas realmente bajas que propone el Ministerio Fiscal. Esto hace aumentar el terror de la familia que comprende que cuando salgan de prisión, si llegan a entrar, puede haber posibles represalias”.

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