Los Pujol recurren la absolución del DAO, Eugenio Pino

La familia Pujol Ferrusola considera que la absolución del que fue Director Adjunto Operativo (DAO) del Cuerpo Nacional de Policía, Eugenio Pino, «habilita espacios de preocupante impunidad» en lo que se refiere al tratamiento que los cuerpos policiales pueden hacer de las pruebas obtenidas de forma fraudulenta.

Los Pujol recurren la absolución del DAO, Eugenio Pino
Imagen con un fragmento del recurso, en primer plano, y del fallo absolutorio, en segundo.

El primogénito de la familia Pujol, Jordi Pujol Ferrusola, ha recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) el fallo que la Audiencia Provincial emitió el pasado mes de julio y en el que absolvía al exdirector adjunto operativo del Cuerpo Nacional de Policía, Eugenio Pino Sánchez, de un delito de revelación de secretos relacionado con el ‘prendrive fantasma’ que, en el año 2015, pretendió introducir en la causa sobre los Pujol, instruida por el juez de la Audiencia Nacional, José de la Mata.

Los abogados de la familia Pujol consideran que la absolución de Pino, aun sabiendo, como se desprende de los hechos probados en la sentencia, que obtuvo información íntima y privada de Jordi Pujol Ferrusola de forma ilícita, «habilita espacios de preocupante impunidad» en lo que se refiere al tratamiento que los cuerpos policiales pueden hacer de las pruebas obtenidas de forma fraudulenta y a su uso. Sin embargo, el juez de la Audiencia Provincial decidió absolver a Pino y a quien fue su mano derecha durante los años que ejerció como director adjunto operativo de la Policía Nacional (entre 2012 y 2016), el inspector, Bonifacio Díez Sevillano, al considerar que, pese a haberse acreditado que enviaron a la UDEF un pendrive con información íntima y personal del primogénito de los Pujol a sabiendas de su origen «ilícito»,no cometieron una revelación de secretos.

La información fue robada

El quid de la cuestión en esta trama, derivada del ‘caso Pujol’, recae en que Pino y Díez remitieron una información a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), bajo el concepto «información confidencial de la familia Pujol», cuyo contenido había sido robado —se desconoce por quién— mediante un volcado ilegal del sistema informático de Jordi Pujol Ferrusola.

El recurso insiste en que «el conocimiento del contenido de la información solo podía llevar al convencimiento de su origen ilícito, pues un examen somero confirma que es una copia, un volcado, un apoderamiento de toda la documentación informática alojada en un ordenador personal durante un prolongado período de tiempo, no cabe otra conclusión que la de la sustracción, apoderamiento o incautación ilícita» sin que exista «constancia de dato alguno que relacionara esa información confidencial con una determinada intervención judicialmente autorizada, que es, precisamente, la información relevante».

Por lo que la indignación de la familia, y en especial de Jordi Pujol Ferrusola, recae en que «no debe existir duda de que Eugenio Pino conoció de primera mano la información y su origen, antes de ordenar remitirlo, precisamente, a la UDEF». Sin embargo, como avanzaba El Español, cuando el pendrive fue entregado al juez, De la Mata, por la UDEF, lo que se le dijo es que procedía del Juzgado de Instrucción, número 14, de Barcelona, que tramitaba unas diligencias contra la agencia de detectives, Método 3.

La sentencia amparó a Pino

A pesar de lo que se considera en el recurso presentado por los Pujol, la sentencia basó los motivos de la absolución, principalmente, en que no consta que Pino o Díez participasen en la «conducta ilícita inicial» de apoderarse de la información que contenían los ordenadores de Pujol Ferrusola, sino que les llegó por cauces desconocidos, «por su condición funcionarial» y «se limitaron a transmitirla a la unidad operativa encargada de una investigación judicial en curso».

De todos modos, cabe recordar que, pese a no condenarle, la Audiencia de Madrid consideró en su sentencia, la misma que está siendo recurrida, que la conducta de Eugenio Pino «está alejada de un correcto actuar profesional», al mismo tiempo que alega que «puso en serio riesgo de contaminación la investigación sobre Jordi Pujol Ferrusola».

La verdad, ¿a qué precio?

Pero para el defensor de Pujol Ferrusola, Cristóbal Martell, este último apunte de la sentencia no es suficiente y defiende firmemente que «la verdad no puede obtenerse a cualquier precio; solo protegiendo la dignidad humana y los derechos fundamentales del investigado podrá encauzarse una investigación y promover correctamente la persecución del delito». Por eso, Martell considera que la sentencia recurrida no castiga «la violación o vulneración de deberes de sigilo o de indiscreción» y que deberían haberse considerado.

Es por ello, que se ratifica en que la conducta de Pino fue delictiva, al saber que se estaba remitiendo información obtenida de forma fraudulenta. Para su parecer —el del defensor de Pujol Ferrusola—, la absolución de Eugenio Pino consagra una especie de «barra libre a la infracción», al otorgar operatividad y eficacia «a pruebas ilícitas con origen en delito, por el solo hecho de estar en un contexto de investigación». Pero insiste en que «la prueba ilícitamente obtenida es nula, inaprovechable y ni puede ni debe transmitirse ni ‘cederse’ a un tercero, sea intramuros o extramuros al cuerpo policial». Así que, según los Pujol Ferrusola, no se puede justificar la acción de Eugenio Pino quien, a su parecer, cometió un delito de revelación de secretos, vulnerando de forma clara la intimidad del investigado, Jordi Pujol Ferrusola.

Con todo, el recurso no afecta a Díez Sevillano por quien la Audiencia Provincial de Madrid no ha declarado probado que conociera cuál era el contenido del pendrive ‘fantasma’.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here