LOS “PREPARAOS”

En el asalto al Capitolio se juntaron racistas, machistas, analfabetos, frustradas, incels y gente pequeña, como el famoso cornudo, que no es más que un actor fracasado en busca de su minuto de gloria.

Nuria González

No sé si alguna vez han visto algún documental o serie sobre los llamados “preppers”. Son unas personas que se pasan la vida preparándose (literalmente), para el fin del mundo. La forma en la que se dé el acontecimiento final es indiferente.

La mayoría de ellos están en Estados Unidos (aunque los hay en todo el mundo, España incluida), y su modus operandi es el de construir refugios bajo tierra a modo de bunkers, que creen que les protegerán, lo mismo de una catástrofe nuclear, que de un tsunami gigante, donde caben decenas de personas.

A lo mejor con esto del covid han visto que el modelo no era tan útil en caso de pandemia de enfermedad que requiera guardar la distancia social, pero estoy segura que ya estarán trabajando en la alternativa. Eso sí, menudo chasco, lo más cercano al Apocalipsis que van a vivir (espero y deseo), y resulta que el chalet bajo tierra no les sirve.

Además de la construcción de la casita, el segundo paso es el de acumular todo tipo de enseres (comida, agua, armas), cualquier cosa que uno pueda necesitar llegado el cataclismo. Y sí, recuerdo uno de esos documentales en los que una señora de un estado del MedWest había acumulado en su escondite cientos y cientos de rollos de papel del wáter.

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Cuando ocurrió el extraño y único en el mundo fenómeno de la psicosis por la acumulación de papel higiénico en España al inicio de la pandemia, obviamente me acordé de la señora del refugio y de sus colegas los preppers (los preparaos). Luego se me olvidaron, hasta que los volví a ver la noche del 6 de enero en el asalto al Capitolio. Ahí estaban todos y todas. Con sus armas, con su mala cara, con su vestimenta inconfundible y con sus ganas de que se acabara el mundo.

Y es que uno sólo se prepara así de bien para las cosas que deseas que pasen. Te preparas para aprobar un examen, preparas un bodorrio por todo lo alto, preparas un viaje con todo detalle, preparas tu casa cuando vas a tener un hijo. Preparas todo eso porque quieres que pase y que salga bien.

Pues esta gente quiere que se acabe el mundo y que se acabe con todo el daño posible. Quiere venganza de una sociedad en la que están fuera de todo, son unos outsiders, pero no por querer cambiar el sistema para mejor, sino porque odian la sociedad en la que la gente es libre. Hombres y mujeres que odian todo los que les rodea, porque les reflejan su propia mediocridad y su maldad, y que pasan la vida esperando que todo eso desaparezca y que empiece otra era en el que ellos y ellas sean capaces de enfrentarse al mundo sin querer exterminarlo.

Los y las que asaltaron el Capitolio, por fin vieron la oportunidad de utilizar sus arsenales caseros y de causar un desastre tal, que de una vez, por fin, pudieran pasarse los próximos dos años comiendo la comida en lata acumulada y limpiándose con el papel almacenado. Querían acabar con todo porque odian todo y a todos.

Se juntaron racistas, machistas, analfabetos, frustradas, incels y gente pequeña, como el famoso cornudo (cada uno presume de lo que tiene), que no es más que un actor fracasado en busca de su minuto de gloria.

Gente enfadada con la vida que espera que termine pronto. Al menos, esta vida.

Estos preparaos, como decía al inicio, no son patrimonio exclusivo de Estados Unidos, por desgracia para nosotros. Hay en nuestro país una cantidad enorme de personas enfadadas con la vida también. Nostálgicos y nostálgicas de un tiempo pasado que jamás debe volver y que ahora, sólo les parece bueno porque eso pasa con los recuerdos cuando te sientes perdida, que cualquier tiempo pasado te parece siempre mejor.

Y hay que diferenciar entre los malvados, preparados y deseosos de que todo acabe, y los perdidos, que sólo están desubicados y se deslumbran por la fuerza de los discursos populistas, por los cantos de sirena que dicen lo que quieren oír.

Pasó con el 15-M y ahora pasa con VOX. Dos fenómenos que responden exactamente a lo mismo y que funcionan de la misma manera. La desesperación de la gente utilizada para formar una supuesta opción política que, además de ser un fraude, es siempre antidemocrática, puesto que se basa en la anti política. La misma que asaltó el Capitolio el 6 de enero, la misma que asaltó el Congreso el 23-F, la misma que quiso asaltar el Parlament de Catalunya. La misma anti política del “apreteu”.

La vacuna para combatir ese “anti todo” es sólo una: la política de altura, la buena, la que mejora la vida de la gente. La que hacen mujeres y hombres con talento y generosos, ya que son capaces de poner ese talento al servicio de lo público.

Sin embargo, como nos pasa con las vacunas contra la covid, también andamos escasos de este otro antídoto contra la demagogia y la destrucción masiva de la sociedad. Nadie con talento está al mando. Y si eso no cambia, habrá que empezar en prepararse para lo peor.

3 Comentarios

  1. Salimos más Fuertes.
    -Pero Iván cómo voy a decir eso-
    – Pedro dilo,que la gente es tonta y está con el Capitolio, Biden y las vacunas y pronto los pondremos aplaudir-

  2. ¿Cabría preguntarse si este artículo de opinión es, una confabulación por encender velas con olor a vagina de la gran Gwyneth Paltrow e inspirarse con ello?

    • El efecto Mandela y Los vacíos de nuestra memoria colectiva, permiten ser ocupados con falacias sobre la realidad.
      MANIPULACIÓN DE MASAS

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