Los muertos de Ada Colau

Impunidad para las mafias de las okupaciones, impunidad para las mafias de trata de personas, impunidad para los proxenetas. Impunidad y caridad institucional en Barcelona.

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Opinión de Núria González para eltaquigrafo.com

El problema de la incompetencia mezclada con la soberbia en política es que puede llegar a causar mucho daño. Daño extremo, como la muerte por asfixia de cuatro personas esta semana en un local abandonado reconvertido en infravivienda donde malvivían junto a varias familias en el centro de Barcelona.

La administración municipal de Barcelona, encabezada por esa maldición que nos ha caído encima llamada Ada Colau, se expulsa las culpas como perro que se expulsa las pulgas, diciendo que habían hecho seguimiento de la familia fallecida y que los habían visitado hasta en 88 ocasiones.

En 88 ocasiones fue un técnico municipal de bienestar social a aquel tugurio durante el último año y, considerando que “no estaba mal” el sitio como para criar a dos bebés, les empezaron a dar ayudas de todo tipo. En ninguna de las 88 ocasiones la administración representada por el técnico hizo nada por sacar a aquella familia de lo que había sido una oficina bancaria y ofrecerle una alternativa de vivienda digna.

Desde el ayuntamiento de Barcelona, en 88 ocasiones consideraron que vivir en esas condiciones junto con otras familias, que también se dedicaban a la economía de subsistencia recogiendo chatarra igual que los fallecidos, es una vida digna para quienes allí estaban, no movieron ni un solo recurso de los miles de millones de euros de los que dispone el presupuesto del ayuntamiento de Barcelona para que esa familia, con un bebé de seis meses, pudiera vivir en una casa.

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Tampoco la Generalitat de Catalunya ha hecho nada de nada para que, al menos, los dos menores vivieran en una vivienda digna. No lo suele hacer con ninguno, puesto que, en lugar de dedicar el presupuesto público a Bienestar Social (competencia exclusiva de la Generalitat), se invierte en cosas más coloridas, concretamente de color amarillo.

Ni siquiera desde el ayuntamiento se planteó la posibilidad de trasladarlos a una pensión. Nada. Porque desde esta administración municipal, que es la más clasista que ha tenido que sufrir esta ciudad, se considera que hay personas que, con vivir en un local, hacinados, con la luz y el agua enganchados, es más que suficiente.

Se sabe que quienes ahí vivían, igual que otros muchos que viven en inmuebles ocupados, habían pagado para acceder a él. Porque eso es lo que hay detrás de muchas ocupaciones. Mafias criminales que se aprovechan de la desesperación de los más desfavorecidos y les sacan hasta la última perra para dormir bajo techo. Y eso, el Ayuntamiento de Barcelona, lo fomenta y alimenta con comportamientos como el de las 88 visitas de seguimiento sin sacar a la familia fallecida de ahí.

No es la única mafia que engorda gracias a la permisividad del Ayuntamiento de Barcelona con la alcaldesa Colau al frente, cuya visión de la ciudad es la viva imagen del lumpen ochentero de la que personajes como el fallecido Buïgas nos lograron sacar. ¿Cómo ha podido destrozar esta personaja algo tan maravilloso como Barcelona, tanto y en tan poco tiempo? Perdón que me haya ido del tema, pero la pregunta es obligada.

Como decía, hay otras mafias en Barcelona que viven felices al albur de la “cutregestión” de los comunes, sostenidos por los socialistas (la historia les hará pagar por permitir y participar de este barcenocidio). Por ejemplo, la de los manteros. Todos sabemos que los hombres que venden productos falsificados en el top manta son el último eslabón y el más débil, de un entramado dirigido por mafias de trata de personas, eso sí, disfrazados de “sindicato de manteros”.

Sin embargo, estos cánceres de la política posmoderna que gobiernan Barcelona, en lugar de gestionarles una vida mejor a las personas tratadas y explotadas, que incluya trabajos dignos y condiciones de vida aceptables, ponen todas las facilidades para que los cabecillas de las mafias les sigan explotando sin que nadie les moleste.

Exactamente igual que las mafias de la prostitución, que corren por Barcelona como Pedro por su casa, bajo la permisividad escandalosa de la alcaldesa y sus colegas. Éstos que también se disfrazan de sindicato y a los que la administración local de la ciudad condal se lo pone todo a pedir de boca para que sigan explotando mujeres para los puteros, los violadores previo pago, subvenciones millonarias municipales incluidas. Sólo hay que darse una vuelta por la calle Robadors para comprobarlo.

En esa calle hace un par de años, precisamente ocurrió otra muerte que directamente debe pesar en la cuenta de resultados de Colau como alcaldesa. Lilith, una mujer prostituida a la vista de todo el mundo en la calle Robadors, que también era conocida por parte de los servicios sociales del ayuntamiento, a quien su chulo mató de una paliza en esa misma calle. Esa asesinada, igual que los cuatro muertos del local, también es de la alcaldesa por permitir que la prostitución y sus jefes controlen toda la ciudad.

Impunidad para las mafias de las okupaciones, impunidad para las mafias de trata de personas, impunidad para los proxenetas. Impunidad y caridad institucional en Barcelona para darles comida y limosna a los desfavorecidos en lugar de intervenir para sacarlos de la vulnerabilidad total. Al más puro estilo de la caridad cristiana decimonónica.

Me pregunto qué tipo de intervención les gustaría que tuvieran con ellos, la alcaldesa y todo el equipo de gobierno de Barcelona, si alguna vez se encontraran en una mala situación. Pero ella y los suyos ya se encargarán de que eso no pase.

Eso de la vulnerabilidad es para otros. Para los que viven en locales de mala muerte, pero a los que van a “hacerles seguimiento” 88 veces. El seguimiento del paquete de arroz y la palmadita en la espalada. Y afortunados son de que están ellos con su buenismo para hacerles las 88 visitas del “ánimo, que no estás tan mal”.  Y es que siempre ha habido pobres, deben pensar los del Saló de Cent.

Los muertos por clasismo son los muertos de Colau.

1 Comentario

  1. ¿De la pareja de lesbianas feministas que mató a golpes al pequeño Abel Lucio Dupuy, un niño de cinco años, no dices ni mu, por vergüenza como feminista o porque cree que son hechos aislados en mentes calenturientas?

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