Los “menas” evidencian la fragilidad de la sociedad catalana

La masiva llegada de menores inmigrantes no acompañados ha provocado una situación de descontrol y alarma en Catalunya, donde actualmente conviven cerca de 3.000 ‘menas’

Los “menas” evidencian la fragilidad de la sociedad catalana
imagen del centro de colonias Cal Ganxo en Castelldefels que ha sido asaltado

La falta de medios e infraestructuras para poder atender a estos jóvenes ha ocasionado tensión en la sociedad catalana, evidenciándose una fractura social entre los que están a favor y los que están en contra de la acogida de estos menores.

Hace años que Catalunya acoge a menores inmigrantes que viajan solos en busca de nuevas y prósperas oportunidades de futuro. El crecimiento de los ‘mena’ que llegan a Catalunya (pasando de 500 en 2016 a más de 3.000 a finales de 2018, según la DGAIA) ha ocasionado una situación de alarma en la Generalitat por falta de medios.

Este aluvión ha desbordado las previsiones de la Generalitat, provocando una masificación de los centros de acogida que tuvo por consecuencia imágenes como las de menores durmiendo en comisarías o esperando en suelos de bibliotecas. Los ‘mena’ se iban acumulando en una vía administrativa con lentas e ineficaces soluciones políticas, lo que según la DGAIA provocaba en estos jóvenes “trauma, desarraigo y desconfianza”.

Esta situación de saturación y emergencia tuvo como desencadenante la apertura improvisada de centros de acogida por todo Catalunya, como fue el caso centro de colonias Cal Ganxo de Castelldefels (Barcelona), que acogía temporalmente 35 menores no acompañados. Ahora trasladados a un nuevo centro.

Reacción del ayuntamiento de Castelldefels

La alcaldesa de Castelldefels, Maria Miranda, aseguró el pasado mes de noviembre que el ayuntamiento tuvo conocimiento de la llegada de los ‘mena’ una vez ya habían sido instalados. Y aunque insistía en que “eso no era ningún problema” desde el consistorio consideraban que la casa de colonias no era un lugar apropiado para acoger a los menores, ya que carecía de los servicios básicos.

Desde entonces, y aunque consideraba que el centro Cal Ganxo no reunía las condiciones óptimas, el gobierno municipal, a través de las concejalías de Servicios Sociales y Nueva Ciudadanía, se ofreció para trabajar conjuntamente para acompañar a los menores en servicios como por ejemplo el aprendizaje de idiomas. La respuesta fue que “no era necesario emprender este trabajo conjunto por que la presencia de los menores en la ciudad era provisional”.

Esta negativa es la que según el partido MovemCastelldefels ha ocasionada una falta de convivencia en el municipio. La portavoz del partido, Candela López, cree que “el trabajo coordinado entre las administraciones es imprescindible para crear un buen clima de convivencia y evitar situaciones como las que se vivieron en Castelldefels el pasado fin de semana”.

Ataque al centro de acogida

El pasado sábado 9 de marzo un grupo de 25 jóvenes del municipio de Castelldefels atacó la casa de colonias que acoge a los 35 ‘mena’. Según un informe del Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias junto con las primeras declaraciones de los Mossos, el grupo de jóvenes migrantes habría lanzado piedras desde una colina a los jóvenes del municipio que más tarde perpetraron el asalto.

En este sentido, fuentes policiales han señalado a este medio que los Mossos recibieron hacia las 20.00 horas del sábado un aviso porque un grupo del centro de menores de Castelldefels estaría lanzando piedras a otro grupo de jóvenes del municipio y a sus vehículos, aunque la patrulla que se personó en el lugar no pudo identificar a los autores.

Los agentes constataron, no obstante, que no había ningún herido, que no se habían producido daños materiales y que no se llegó a presentar denuncia por estos hechos.

Poco después, los jóvenes del municipio se habrían dirigido al centro que acoge a los ‘mena’ causando daños materiales y agrediendo a tres personas, que fueron atendidas en un hospital, por lo que los Mossos abrieron diligencias para aclarar los hechos e identificar a los autores.

Varias versiones del mismo hecho

En este punto hay versiones contradictorias. La Generalitat defiende que fue un ataque con motivaciones racistas y que los jóvenes de Castelldefels entraron encapuchados y a la fuerza al centro de acogida, causando contusiones a dos de los educadores y a uno de los menores.

A pesar de la trifulca anterior, el secretario de Igualdad, Migraciones y Ciudadanía, Oriol Amorós, condenó el ataque, “que no tiene justificación posible pasara lo que pasara”, y subrayó que “no responde en absoluto al sentir mayoritario” de la sociedad catalana”.

De hecho, el conseller, Chakir el Homrani, ha asegurado que, como en ocasiones anteriores, el Govern “se presentará como acusación particular contra los agresores en defensa de los derechos de los niños” y que, además, también “se presentará una denuncia a la Fiscalía de delitos de odio”.

Pero, por otro lado, está la versión de los jóvenes del municipio, que han querido aparecer en los medios de comunicación y ofrecer su versión de los hechos.

En este sentido, ellos aseguran que antes de entrar a la casa a “pedir explicaciones del comportamiento de los menores” fueron estos los que empezaron a lanzarles objetos desde su interior. Consideran que desde su llegada al municipio ha aumentado la violencia en el barrio próximo y los acusan de ladrones.

Estos jóvenes insisten en que no se trata de un ataque racista, ya que reconocen que Castelldefels es un municipio de acogida y tienen otros amigos de distintas procedencias. Consideran que estos menores están descontrolados y que nadie les vigila para que no se sientan “amenazados”, pero creen que dos educadores y un guardia de seguridad no pueden frenar a 35 jóvenes que “se pasean a todas horas armando follón por las calles próximas al centro”.

Y con todo, el posicionamiento más precavido lo ha adoptado el Ayuntamiento de Castelldefels, que aun condenando los actos, quiere esperar a conocer los resultados definitivos de la investigación policial para tomar una decisión.

La alcaldesa de Castelldefels, Maria Miranda, señaló que “queremos ser cautelosos antes de calificar los hechos, pero si se confirma que hay una motivación xenófoba actuaremos en consecuencia, porque Castelldefels es una ciudad que se reconoce en el espejo de la solidaridad y la diversidad y donde estas conductas no tienen cabida”.

SOS Racisme vs Generalitat

A pesar de que ambas instituciones condenan la agresión tienen puntos de vista opuestos en cuanto a determinar si se trata de un caso aislado o no.

La Generalitat defiende las tareas que se están llevando a cabo en este sentido y confía en los valores de acogida de la sociedad catalana. Consideran, además que el ataque del pasado sábado en Castelldefels fue aislado.

“No consideramos que haya una situación preocupante, hay centenares de centros en Cataluña con una gran colaboración con su entorno”, señalaba Amorós, que descartaba de manera tajante que se haya incrementado la vigilancia policial en estos centros debido a la violencia que desencadenaban.

Pero SOS Racisme no está del todo de acuerdo con la opinión de la Generalitat y cree que no toda la sociedad catalana está a favor de la acogida de estos menores. De hecho, consideran que el problema existente ante el desbordamiento de medios y servicios para acoger a los menores migrantes está dividiendo a la sociedad catalana.

Esta ONG que, desde 1989 lucha por la igualdad de derechos y oportunidades de todas las personas, se preguntaba “qué más tienen que suceder para que las administraciones reaccionen”. Esta entidad advierte que “cada vez más” se notifican ataques como los sucedidos en Castelldefels o anteriormente en Canet, donde un hombre entró en un centro de menores con machete en mano.

SOS Racisme considera que “no son actos ni fortuitos ni aislados: son la consecuencia de una campaña sistemática de criminalización hacia los ’mena’, apuntaba la entidad en un comunicado.

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