Los forenses reconstruyen el cadáver hueso a hueso

Dos antropólogos forenses han sido los responsables de recuperar los restos de Mònica Borràs, desaparecida el pasado mes de agosto en Terrassa (Barcelona). Su caso suma una víctima mortal más a las más de mil mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas

Jaume Badiella, Los forenses reconstruyen el cadáver hueso a hueso
Jaume Badiella ha confesado el crimen de su expareja Mònica Borràs

Jaume Badiella, expareja de Borràs, se derrumbó y confesó ser el autor del crimen cuando, durante el registro efectuado este miércoles, los agentes de la policía científica de los Mossos d’Esquadra desenterraron los restos mortales de la que había sido su pareja sentimental. Él mismo denunció la desaparición de Borràs y al final resultó que la mujer nunca había abandonado su domicilio.

Tras 10 meses desaparecida, ayer los Mossos detuvieron a Jaume, informático de 54 años, horas antes de que encontraran un cadáver enterrado en el jardín de la casa que ambos compartían. El pasado 7 de agosto, día en que se perdió la pista de la mujer de 49 años y vecina de Terrassa (Barcelona), ésta y Badiella ya no eran pareja. Hacía meses que su relación se había marchitado, aún así seguían siendo compañeros de casa.

Extrema precaución en la recuperación de los restos

Y así, tras una denuncia fingida, Jaume ha convivido durante casi un año con el cuerpo de Mònica enterrado en el jardín. Según han informado fuentes jurídicas, dos antropólogos forenses, especializados en el tratamiento de huesos, se encargaron a lo largo de este jueves de desenterrar los restos mortales hallados en el jardín y protegerlos para mantener al máximo los indicios incriminatorios y poder, a su vez, realizar la autopsia pertinente.

Hacia las 15.30 horas de la tarde, la comitiva judicial extrajo el cuerpo sepultado de la vivienda y, en un coche fúnebre, el cadáver ha sido trasladado a las dependencias médicas donde los forenses tienen previsto practicarle la autopsia. Ésta determinará la causa de la muerte.

Aun así, lo que todavía queda en interrogante y, que será tarea de los agentes descubrir, es el móvil del crimen. Es decir, el porqué Jaume acabó con la vida de Borràs. Y, aunque Badiella estuvo presente durante la extracción de los restos mortales de su expareja, todavía no se ha procedido a la reconstrucción de los hechos, tal y como informó este jueves el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC).

Minuciosa investigación policial

Estos casos demuestran como la policía no descansa y lo que, aparentemente, parece un caso “muerto” o “archivado”, al cabo de los meses y de las diligencias realizadas, se obtienen los resultados esperados.

Como ha podido saber eltaquigrafo.com, los agentes de la Unidad Central de Personas Desaparecidas de la policía catalana ya hacía un tiempo que sospechaban de Badiella, aunque hasta que no obtuvieron pruebas incriminatorias suficientes, no pudieron efectuar su detención.

De hecho, su primera declaración ya hizo sospechar a los agentes: Jaume llegó a comisaria, dispuesto a denunciar la desaparición de la que había sido su expareja, sin antes haber intentado localizarla a través de algún familiar de la mujer. No había llamado a la madre de Mònica, ni a sus amigas. Los agentes le recomendaron que esperara un poco más y que contactara con las personas más allegadas de la mujer, pues quizá éstas sabrían algo de ella.

Esta primera reacción ya perturbó a los agentes, que encontraron muy extraño que el hombre se hubiese personado directamente en comisaría, sin antes asegurarse de que la mujer no estaba en casa de un amigo o familiar.

El georradar localizó el cuerpo

Con Jaume ya esposado, los agentes volvieron este miércoles al domicilio con el fin de obtener algún indicio de la desaparición. El registro de la vivienda, ordenado por el juzgado de violencia machista número 1 de Terrassa, se inició a las 10.00 horas de la mañana con la presencia del detenido y, tras una pausa al mediodía, se reanudó por la tarde, cuando finalmente se pudo localizar el cadáver.

Los investigadores sospechaban de la posibilidad de que la mujer pudiese estar enterrada en el jardín del inmueble que ambos compartían, por lo que el registro se efectuó con la colaboración de un equipo de geolocalización.

Durante la tarde del miércoles los agentes de la científica hallaron en el jardín del domicilio el cadáver de una mujer. En ese momento, Jaume confesó el crimen. Este jueves se supo que el cuerpo había sido enterrado “bajo elementos de construcción”, según un avance del TSJC.

No había denuncias previas

Además, el TSJC también ha informado que no tenían constancia de denuncias previas por violencia de género, aun así, Borràs suma una víctima más a las más de mil mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas. Cifra que empezó a contabilizarse en 2003 y que, recientemente alcanzó las mil víctimas.

La mujer desaparecida en agosto de 2018 y Jaume mantuvieron una relación bastante complicada. En una entrevista con El PuntAvui, Badiella afirmó que discutían bastante y que Borràs tenía cambios de humor muy radicales. De hecho, el día que dijo que su expareja había desaparecido mintió asegurando que se había ido de casa tras una discusión.

La mujer sufría cierto trastorno de personalidad y sus cambios de humor eran habituales, según relataron familiares y amigos de la desaparecida. De hecho, tenía varias causas judiciales abiertas por discusiones y reyertas con vecinos, incluso familiares. En este sentido, tenía un juicio pendiente por una trifulca que tuvo con un primo que no pudo celebrarse debido a su desaparición.

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