Los entresijos de la búsqueda para dar con el parricida de Barcelona

Un macro dispositivo por tierra, mar y aire, 24 horas, 7 días a la semana. Así ha sido el despliegue de los Mossos d’Esquadra para dar con el paradero de Martin Ezequiel.

Los entresijos de la búsqueda para dar con el parricida de Barcelona
Responsable del Área de Investigación Criminal de la Ciudad de Barcelona, Josep Navarro, en la rueda de prensa sobre la búsqueda de Martín Ezequiel / El Taquígrafo

A Martín Ezequiel Álvarez Giacco, padre y asesino de Leo, el niño de dos años hallado muerto en el Hotel Concordia de Barcelona, se lo encontraron el mediodía del miércoles ahorcado en una zona boscosa cercana al aeropuerto del Prat. El hallazgo de la unidad acuática de los Mossos d’Esquadra no fue fortuito. Desde el pasado 24 de agosto lo buscaba más de un centenar de agentes del cuerpo policial autonómico por tierra, mar y aire. El Responsable del Área de Investigación Criminal de la Ciudad de Barcelona, Josep Navarro, ha explicado en una rueda de prensa que los Mossos pusieron a disposición de este caso todos los recursos que tenían a su alcance. 

El dispositivo para dar con el paradero de Martín Ezequiel fue una prioridad desde que el pasado 24 de agosto se encontró el cuerpo sin vida de su hijo. Para ello, cientos de agentes fueron desplegados 24 horas, siete días a la semana. Desde investigadores de la División de Investigación Criminal (DIC) hasta agentes de la Brigada Móvil (BRIMO), de la Policía Marítima y de las Unidades Acuáticas, peinaron la provincia, incluso, con helicópteros y drones hasta que, finalmente, ayer la búsqueda dio sus frutos. Según las primeras informaciones y como ha adelantado esta redacción, todo parece indicar que Martín Ezequiel se quitó la vida la misma noche de los hechos, después de abandonar la T1 por su propio pie. 

Se suicidó frente al aeropuerto 

Martín Ezequiel estuvo todo este tiempo mucho más cerca de lo que se creía. El último avistamiento lo situaba en el recibidor de la T1 del aeropuerto de El Prat. Fue allí mismo, muy cerca del recinto aeroportuario, donde terminó con su vida horas después de hacerlo con la de su hijo. 

Los investigadores han confirmado que el parricida no dejó ninguna nota de suicidio. Tampoco llevaba documentación, dinero en efectivo o un billete de avión encima. Aunque los Mossos no descartaron ninguna hipótesis hasta el hallazgo del cadáver, no tienen indicios para creer que hubiese planeado ni el crimen del niño, ni su huida y posterior suicidio. Para llegar al lugar tuvo que caminar un buen rato, saltar varias vallas y apartar la maleza hasta llegar a una zona de difícil acceso en el delta del río Llobregat, alejada de los caminos por los que es habitual la presencia de transeúntes. Allí, se colgó con su propio cinturón. 

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Nunca salió de Barcelona 

Los investigadores no descartaron nunca ninguna línea de investigación, ni siquiera después de haber encontrado su pasaporte durante uno de los registros.  Los más de 100 presuntos avistamientos que se recibieron fueron analizados e investigados con detalle. Todos los indicios aportados por los ciudadanos que llamaron ofreciendo información sobre la posible localización de Martín Ezequiel fueron revisados: desde un turista holandés que hacía autostop en una vía cercana al aeropuerto de El Prat para regresar a su país, pasando por personas que dormían en el bosque, hasta campesinos que aseguraron haber sido víctimas del robo esporádico de sus cosechas. 

Las labores de la policía catalana, como han explicado el Inspector Navarro y el portavoz del cuerpo, el Comisario Joan Carles Molinero, no se centraron únicamente en la averiguación del paradero del investigado, sino que han reservado esfuerzos para realizar un acompañamiento psicológico a la víctimas indirectas, especialmente, a la madre del menor asesinado y los familiares más directos del presunto parricida. Dada la gravedad de los hechos y sin saber dónde se encontraba Martín Ezequiel, a la madre, además, se le asignó una protección especial de 24 horas. 

A pesar de la dureza de la situación, con el cadáver del sospechoso el caso se cierra aquí y ya no podrá ser juzgado por el atroz crimen del pequeño Leo.

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