Los CDR investigados por terrorismo estaban en contacto con Torra y Puigdemont

Según uno de los CDR detenidos a finales de septiembre, uno de los objetivos del grupo era que Quim Torra «se quedara encerrado» en el Parlamento catalán.

Los CDR investigados por terrorismo estaban en contacto con Torra y Puigdemont
Ferran Jolis durante su declaración.

En el marco de la Operación Judas, como se conoce la causa en la que se investiga a los miembros del Equipo de Respuesta Táctica (ERT) de los Comités de Defensa de la República (CDR) detenidos a finales de septiembre e investigados por terrorismo, se ha podido conocer que los siete detenidos —ahora en prisión— mantenían contacto con el actual presidente de la Generalitat, Quim Torra, y su antecesor, Carles Puigdemont. 

Así lo confirmó Ferran Jolis, uno de los detenidos, quien admitió, ante el juez, que el grupo se comunicaba en clave con Torra y Puigdemont, siendo uno de sus objetivos que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, «se quedara encerrado» en el Parlamento catalán «el día D», o sea, el día en que se conociera la sentencia sobre el ‹procés›. Tal y como consta en el sumario de la Audiencia Nacional sobre esta ala más radical de los CDR, se pretendía que el encierro se mantuviese durante una semana, tiempo suficiente para proclamar la República y evitar detenciones. 

Nombres en clave 

En el mismo documento, se desprende que el grupo de radicales se refería a Torra y Puigdemont con nombres en clave. Al primero le denominaban ‹Gandalf› y al segundo, ‹Lisa›. Todo ello se pudo saber a través de las escuchas que la Guardia Civil llevaba meses practicando a este grupo de investigados. 

En este sentido, y a partir de dichas escuchas, la Benemérita asegura de la existencia de un «plan de conspiración contra las instituciones políticas del Estado en Cataluña». Éste consistía en «el asalto y posterior ocupación de forma ilegal del Parlamento de Cataluña» para blindarlo y evitar que se pudiera acceder a él desde el exterior. 

Detalles de la ocupación 

Jolis reconoció ante el magistrado la existencia de la iniciativa de ocupación y reconoció que él, como experto informático, debía hacerse cargo de establecer una comunicación «segura e indetectable». El objetivo era garantizar las comunicaciones una semana y, para lograrlo, debían contar con dos pisos francos y montar antenas de larga distancia, para lo que necesitarían un presupuesto de unos 6.000 euros.

Según recoge la investigación, esta «misión», encargada principalmente a dos de los detenidos, Jolis y Xavier Buigas, provenía, según los detenidos, de «presidencia y del CNI catalán». Xavier Buigas informó a Jolis de los detalles más generales sobre la ocupación: que se realizaría por la «puerta principal» y que tanto Buigas como un «reducido grupo de personas» iban a cooperar con el llamado «CNI catalán», que se encargaría del «alquiler de inmuebles y locales» para proporcionarles seguridad y bases de intendencia.

Jordi Ros, también encarcelado, fue otro de los ERT que optó por declarar. Y también aportó detalles sobre el frustrado asalto al Parlament. Según su declaración, otro de los implicados, Alexis Codina, dijo que una buena idea consistiría en «ir derribando» a los Mossos d’Esquadra apostados en el Parlament, «reducirles y ponerles bridas a modo de esposas». Codina también le mencionó, siempre según su declaración, que era «importante ir a por el jefe del dispositivo para descabezarlo». Ros y Codina hablaron de esos extremos después de la Diada del pasado 11 de septiembre, en la que diversas personas protestaron frente al Parlament y fueron desalojadas por los Mossos.

Papel de la hermana de Puigdemont 

Según las afirmaciones de la Guardia Civil, una de las llamadas interceptadas sirvió para atribuir al grupo la organización de una reunión clandestina con la hermana del expresident, Carles Puigdemont. Jolis lo explicó como «un operativo con emisoras, con SIMs y con transportes públicos, con avanzadillas y coches por detrás para vigilancia, una reunión móvil dentro de un vehículo con la hermana de Lisa».

El objetivo era «entregar documentación sensible y establecer comunicaciones seguras» entre Puigdemont y Torra. El encuentro se produjo dentro de un coche «en movimiento» y, allí, se entregó material «superconfidencial», según los atestados policiales. 

No son CDR 

En otra conversación añadida en la investigación, Jolis explica que han creado (junto con otro de los detenidos, Xavier Buigas) un «equipo bastante bestia», autodenominado Equipo de Respuesta Táctica (ERT), y que no pertenece a los CDR, aunque participen en sus actos. Y parece consciente de lo que ocurrió el pasado 26 de septiembre, cuando ingresó en prisión junto con otras seis personas, ya que un año antes había comentado a una amiga suya que «se está jugando el culo, porque si lo pillan le van a meter terrorismo y banda organizada». Afirmación que también fue escuchada por la Guardia Civil. 

Añade que no hay «delitos de sangre ni amenazas pero que, a veces, sí que cruza la línea», por los aparatos que maneja para dar protección a ciertas personas, como Puigdemont y la periodista y candidata de Junts per Catalunya (JxCat), Beatriz Talegón.

En cuanto a los explosivos

En los registros, los agentes localizaron manuales para la fabricación de explosivos, documentos con fórmulas químicas, un manuscrito con la anotación «guerrilla mail», y una hoja con anotaciones y un dibujo en el que se puede leer «esquema bomba».

Jordi Ros, uno de los detenidos en prisión, se hizo con los precursores de explosivos hallados en el registro de la Guardia Civil del pasado 23 de septiembre, burlando los controles y limitaciones para la venta de este tipo de materiales. Los agentes que siguieron las actividades de este procesado en la Operación Judas sospechan, en uno de los informes policiales del sumario, que para la compra de, entre otras sustancias, 200 kilos de parafina, le ayudaron personas que «pudieran ser miembros o simpatizantes de los CDR».

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here