Los asesinatos por violencia de género se disparan por tercer año consecutivo

El número de asesinadas lleva aumentando desde 2017. En lo que va de año, la violencia machista ha dejado 55 víctimas mortales y un total de 46 huérfanos.

Los asesinatos por violencia de género se disparan por tercer año consecutivo
El 80% de las mujeres asesinadas no había denunciado.

El número de mujeres asesinadas por violencia de género ha registrado un nuevo repunte en 2019, cuando al menos 55 mujeres han perdido la vida a manos de sus parejas o exparejas. El número de víctimas mortales lleva aumentando desde el año 2017, cuando se contabilizaron 50 asesinadas, y también creció en 2018, año que cerró con 51. En 2016, con 49 asesinadas, descendió la cifra de víctimas respecto a 2015, año que registró un pico con 60 víctimas. 

Así se refleja en la estadística que elabora la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género. Desde el 1 de enero de 2003 hasta la actualidad, las mujeres víctimas mortales de este tipo de violencia son 1.033 en total

El 80% no había denunciado 

Aunque datos de la Policía Nacional demuestran que cada año aumenta el número de denuncias presentadas por mujeres o familiares de estas mujeres maltratadas, solo once de las 55 mujeres asesinadas este año, lo que supone el 20%, habían presentado una denuncia previa. La última víctima incorporada a este recuento fue una mujer de 38 años, asesinada presuntamente por su pareja el pasado, 30 de noviembre. No había denunciado su situación de maltrato. 

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En cinco de los casos en los que sí existía denuncia se adoptaron medidas de protección a favor de la víctima; y en cuatro de ellos, estas medidas estaban vigentes en el momento del crimen. Una de cada diez mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas desde el año 2006 hasta la actualidad tenía alguna medida de protección a su favor en el momento del asesinato, según el recuento realizado por Europa Press

Andalucía, comunidad con más casos

Por comunidades autónomas, cinco territorios concentran la mayoría de los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas que se han cometido en lo que va de 2019. En concreto, se trata de Andalucía (13 casos), Catalunya (9), Canarias (8), Comunidad Valenciana (7) y Comunidad de Madrid (7). Los restantes se produjeron en Castilla y León (3), Galicia (3), Cantabria (2), Aragón (1), la Región de Murcia (1) e Islas Baleares (1).

Además, en lo que va de año, la violencia de género ha dejado un total de 46 huérfanos; 279 desde el año 2013, momento en el que se contabilizan estos menores como víctimas de este tipo de violencia. En el marco de la estadística oficial, existen otros tres casos en investigación relativos a crímenes contra mujeres, en 2019.

15 años de la ley contra la violencia de género 

El pasado sábado la Ley contra la Violencia de Género celebraba su 15 aniversario en un contexto político en el que retumban los discursos de la extrema derecha que niegan la existencia de violencia específica hacia la mujer. Al reto que supone seguir avanzando en ese escenario, se suman las asignaturas que la norma tiene todavía pendientes. Entre ellas, la de ampliar el concepto restringido de violencia de género, que actualmente se limita al ámbito de la pareja. 

Un claro ejemplo de ello ha sido el triple crimen de Valga (Pontevedra) del pasado mes de septiembre, cuando José Luis Abet Lafuente disparó a sangre fría matando a su exmujer, su excuñada y su exsuegra. Solo la primera se ha tenido en cuenta en el recuento anual, la hermana y la madre de la víctima, fallecidas también como consecuencia de la violencia machista, fueron meros «daños colaterales». Sin duda, el concepto debe corregirse. 

1,5 millones de mujeres han pedido ayuda

La ley orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, marcó el inicio en España de una batalla inconclusa que tiene como objetivo garantizar la integridad de las mujeres y evitar la violencia estructural ejercida contra ellas.

En este sentido, la norma trajo consigo la adopción de medidas concretas que empezaron a combatir y visibilizar el maltrato que históricamente han sufrido las mujeres en el ámbito privado. Además, sirvió para que el foco se pusiera en el castigo del maltratador y para otorgar a las víctimas recursos de ayuda y defensa.

Desde su entrada en vigor, más de 1,5 millones de mujeres han denunciado maltrato, algo impensable antes de la ley, porque el sistema judicial no contaba con una respuesta para plantar cara a la violencia machista. Las herramientas para poner freno a esta lacra, sin embargo, siguen siendo insuficientes a tenor de los datos oficiales.

Estadísticas del CNP

La Policía Nacional (CNP), a través de su Unidad de Atención a la Familia y a la Mujer (UFAM), ha atendido, en lo que llevamos de año, cerca de 35.000 mujeres víctimas de violencia de género. Estos miles de mujeres son, tan solo, las que han tomado la iniciativa de denunciar, pero desde la UFAM y la secretaría de Estado de Seguridad, encabezada por Ana María Botella, se asegura que el número de mujeres maltratadas es bastante mayor. De hecho, la UFAM ha contabilizado 54.860 víctimas de delitos que están bajo sus competencias, más allá de las que han atendido, lo que representa un 8,8% más que en el mismo periodo de 2018.

Esta tendencia al alza coincide con los datos en relación con las denuncias y los detenidos. Durante este 2019, los delitos de violencia de género, sexual o doméstica han aumentado cerca de un 10% y, en cuanto a las detenciones, el 20% de los detenidos en España lo son por los delitos mencionados. En lo que llevamos de año, el CNP ha detenido un total de 40.919 personas, 27.733 de las cuales lo fueron por delitos de violencia de género, es decir, la que afecta directamente a la mujer que es agredida por su pareja. 

En este sentido, según los especialistas, no se trata de que la delincuencia haya crecido, sino de que como hay más concienciación, más personas se atreven a denunciar. Y este aumento de las denuncias en los tres tipos de violencia citados —de género, doméstica y sexual— se debe, según la inspectora jefe del CNP, Elena Palacios, a un aumento «de la confianza en el sistema» y la existencia de «muchos más recursos». «La víctima se atreve a denunciar porque siente que tiene apoyos, tanto profesionales como personales», ha incidido.

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