Llueven bombas sobre las granjas de mujeres

Se estará obligando a esas mujeres a permanecer en cautividad sin poder siquiera volver con sus propios hijos y sus familias ante la evidencia del peligro inminente, para salvaguardar la inversión de las agencias, igual que se les prohíbe vacunarse contra el Covid, por orden de los adquirentes de bebés.

Un abanico para Draghi
Opinión de Núria González para eltaquigrafo.com

Ucrania es uno de los países más pobres del mundo, que lleva años financiándose a través de la explotación reproductiva de sus mujeres, de la más precarizadas de mundo. A través del alquiler de vientres de mujeres pobres y de la venta de los seres humanos que de ellos nacen, el gobierno ucraniano saca una buena tajada de la que pagar, entre otras cosas, sus sueldos.

No es gratuito que a Ucrania se la conozca como el “Útero de Europa”, ya que ese arruinado país que no respeta ni uno sólo de los derechos humanos más básicos de esas mujeres y de esos niños, es el destino preferente de miles de personas abyectas que contratan los servicios de una agencia de vientres de alquiler que se encarga de buscar a una mujer ucraniana, lo suficientemente maltratada por la vida y por el sistema como para estar “dispuesta” a vender a sus hijos, seguramente para darles de comer a los que ya tiene.

Ucrania es uno de los países donde es más barato adquirir una bebé a través de un vientre de alquiler, y ello explica que sea el país donde más españoles y españolas van a explotar reproductivamente a mujeres y usurpar la propiedad de un ser humano, como si de una mascota se tratase. En 2019 la Fiscalía ucraniana solicitó a la fiscalía general de España que le facilitara todos los datos sobre ciudadanos y ciudadanas españolas que habían adquirido en Ucrania a través de la empresa Biotexcom, ya que dicha empresa y su equipo directivo estaban acusados de tráfico de personas, manipulación genética, falsedad documental y un montón de lindeces más.

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Se da la circunstancia que esa empresa es la más popular entre los proxenetas de a maternidad españoles, ya que al ser la más abusiva, también es la más barata. Sin embargo, casi tres años después no tenemos conocimiento de que la Fiscalía española respondiera a tal reclamo, ya que siguen yendo convecinos nuestros a importar seres humanos a ese país. Lo que sí sabemos es que RTVE les hizo un reportaje/anuncio a esta empresa con su director chupando cámara que emitió hace tres o cuatro meses en La 2.

Esa gente va a Ucrania porque en España no pueden hacer lo que hacen porque es ilegal. Está penado en el artículo 221 y siguientes del Código Penal, y ratificado en 2014 por el Tribunal Supremo al considerar los contratos de vientres de alquiler “una práctica que vulnera los derechos humanos de las mujeres, de los niños, y que va contra el orden público”. Y, sin embargo, ahí siguen, yendo a comprar bebés ante la pasividad total de las autoridades españolas, que espero que algún día sean condenadas por prevaricación.

Ahora, se da la triste circunstancia de que Ucrania está siendo invadida por Rusia y caen bombas y llueven balas. También sobre las granjas de mujeres que es donde estabulan a las madres de alquiler durante el embarazo, para poderlas controlar 24 horas diarias y evitar que se escapen con el preciado producto, el bebé.

Esas madres seguramente están encerradas por esas empresas para salvaguardar su inversión y su ganancia, y sólo eso, porque la vida de las mujeres importa menos que nada pues los contratos firmados ya contemplan la posibilidad de utilizar un número ilimitado de mujeres para conseguir el “producto” pactado por contrato. Es muy probable que se las esté obligando a permanecer en cautividad sin posibilidad de defensa propia, ni siquiera de volver con sus propios hijos y sus familias ante la evidencia del peligro inminente que suponen las tropas rusas. Es seguro que es así como seguro que es que a las madres de alquiler se les prohíbe vacunarse contra el Covid, por orden de los adquirentes. La Mala Gente.

No ha faltado ya el adquirente de bebés que ha salido a la palestra a exigir al gobierno español que intervenga para sacar a esas mujeres de allí y que acaben su proceso de explotación reproductiva en España.  Tampoco estará por tardar en aparecer el estúpido reclamando que España flete un avión para traer a unos supuestos niños atrapados, adquiridos como souvenirs de manera complemente ilegal. Pero esto puede tener sus posibilidades de éxito como ya lo tuvo en pandemia, cuando vimos cómo con el espacio aéreo mundial se fletaba un avión por diferentes países para ir a recoger a los niños comprados en Kíev.

También siento decirles que, aunque se consume la invasión, Rusia tiene igual una industria de los vientres de alquiler que permite la compraventa de criaturas, con alguna que otra restricción más que Ucrania, cierto, pero la tiene. Así que no hay esperanza para las ucranianas pobres, en ningún caso.

Malditas sean todas las guerras porque siempre son los más jodidos los que sufren primero y más. Maldito sea también el siniestro Putin que está dejando la “legalidad internacional” a la altura de un chicle pisoteado. Malditos todos los que disparan armas por orden de los poderosos que nunca morirán en un tiroteo o en un bombardeo y no se revelan.

Pero me cuesta, me cuesta mucho empatizar con un gobierno y con todos aquellos de ese país que se llenan los bolsillos a costa de tratar a sus conciudadanas y a sus hijos como baratijas humanas o que no han levantado ni la voz ni un dedo para atajar esa insoportable situación. Me cuesta.

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