¿Les llamamos georgianos o les llamamos ladrones?

Luis Artigue escritor

El último grito en lo que tiene que ver con la cosa delincuencial organizada, lo que más pega en el lumpen en red capitalino de Barcelona, Madrid, costa Mediterránea y demás puntos crujientes de las Españas, son las bandas de georgianos.

Se dicen que los miembros de estas bandas son exmilitares mal pagados y humillados ideológicamente por la Perestroika y, también, por el aireo que la tele por cable y las redes sociales han hecho y hacen de la pasta que se gana, y de lo bien que se vive con pasta, en las sociedades capitalistas.

Se dice también que vienen por eso con todo desde la pobreza posterior al comunismo decadente de la Europa del Este.

Y que tienen disciplina castrense, organización, objetivos claros, infraestructura y carácter espartano, y, así las cosas, nuestras policías funcionariales no están verdaderamente preparadas para combatirlos a cabalidad.

Se sabe además que, acaso por su cariz militar inicial, tienen aquí un código de honor delincuencial: estudian el terreno para desvalijar mansiones o pisos de postín cuando no hay gente dentro, pues su código les lleva a robar posesiones, pero no a atacar a personas.

Y precisamente este código de honor robinhoodnesco hace que, según se dice, la policía no sea tan dura con las bandas de georgianos, ni la justicia se muestre tampoco tan severa, como con esas otras bandas de choros delincuenciales de pro que asaltan los pisazos y chalets hasta con los dueños dentro y sin desdeñar ni un gramo de violencia, como pistoleros de sangre caliente roban y matan indistintamente.

¡Ah, los georgianos!…

Su código de honor hace que, aparentemente, las bandas de georgianos sean menos peligrosas que otras mafias, pero lo son mucho, y han proliferado tanto que tienen ya muy hartos a empresarios, banqueros futbolistas y opulentos inconfesos de uno y otro sexo (de ambos sexos también hay bastantes)…

¿Cómo atajamos esto? ¿Qué debe hacer la poli? ¿Qué debe hacer la ley? ¿Qué debemos hacer nosotros, y/o preferir nosotros que hagan las autoridades policiales y judiciales?…

Se me ha acabado la tinta del boli, así que contéstense ustedes mismos.

Además, acaba de empezar la Feria del Libro de Madrid, y tengo que ir allá a firmar mi última novela Dónde siempre es medianoche (www.dondesiempreesmedianoche.com).

Así que quedo con ustedes allí para hablar también de esto.

¿Qué a qué hora quedamos?
Al agüisquecer.

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