La Santa Muerte: del esoterismo clandestino a la veneración pública

En México se ha extendido una creencia, un culto religioso que desafía las leyes instauradas por el Vaticano y que, a pesar de eso, ha cobrado un gran auge. El culto a la Santa Muerte, se adopta por narcotraficantes, políticos y policías, entre muchos otros.

La Santa Muerte: del esoterismo clandestino a la veneración pública

Rafael Núñez Florencio cita en su obra publicada La muerte y lo macabro en la cultura española: “La pintura de nuestro Siglo de Oro, que tanto deslumbró a los visitantes de primera hora, presentaba rasgos de dolor, sufrimiento, martirio o crueldad que fueron magnificados o acentuados por encima de otros caracteres. En todo caso, además, siempre estaba Goya, naturalmente el Goya más tenebroso, que es el que más hechiza, el de los fusilamientos y las pinturas negras. Muertes atroces, aquelarres, mazmorras tenebrosas, suplicios, garrote vil, brujos y brujas, dementes, monstruos…, toda la galería de horrores se desplegaba en un desfile genial ante los ojos asombrados de los visitantes para trazar un panorama de miseria, represión, brutalidad, fanatismo, destrucción y en definitiva, muerte. El tipo de muerte que se asociaba con la nación quedaba así siempre más próxima a lo macabro que a cualquiera otra modalidad”.

En México se ha extendido una creencia, un culto religioso que desafía las leyes instauradas por el Vaticano y que, a pesar de eso, ha cobrado un gran auge. El culto a la Santa Muerte, se adopta por narcotraficantes, políticos y policías, entre muchos otros.

Con 22 metros de altura la Santa Muerte de Teltitlán es la escultura de «la Niña Blanca» más alta del mundo

El aspecto de lo macabro

“Revisemos la siguiente argumentación teórica. Fijémonos en su etimología, macabré, macabre o macabé, según las distintas fuentes, pero siempre como término asociado o derivado de los Macabeos, aquellos hermanos que según la Biblia sufrieron un martirio particularmente cruento. Y, sobre todo, extravagantemente, asociado como adjetivo al baile o la danza, la danse  macabre, la muerte tomando festiva la mano de los humanos y bailando con ellos… ¿Para sonreír o para estremecerse de terror? ¿Celebramos la muerte o es ella la que celebra su victoria sobre los humanos? ¿Nos dejamos llevar por ella, ensayamos la resistencia, protestamos al menos? ¿La concebimos como bien, como liberación, o justo lo contrario? Ahí radica la paradoja: no sabemos bien qué hacer, cómo reaccionar, cómo actuar. La muerte parece a veces el mal absoluto, pero también la puerta que se abre a otra vida mejor o, como mínimo, al descanso, el descanso eterno”. Núñez Florencio (2014 pág.4)

La muerte en el México prehispánico

La pregunta no se hace esperar. ¿Qué origina este tipo de creencias? Nos acercamos a un informante, una fuente sería de información que nos aportará datos verídicos sobre esta fe prohibida. “¡La Santa Muerte no fue reconocida por el Vaticano, pero gracias a eso se ha multiplicado su culto, lo prohibido atrae más! Desde la conquista, los españoles veneraban la buena muerte, pero también había algo parecido en los pueblos prehispánicos. Tenían una diosa llamada Mictlantecuitli, diosa de la muerte. Con el tiempo se mezclaron las creencias hasta convertirse en La Santa Muerte aunque también se le conoce como: la niña blanca, la flaquita, la patrona, etc.”

La Santa Muerte, ¿compatible con la fe católica?

Es la deidad de muchos sicarios, comerciantes y hasta algunos sacerdotes han comenzado a explorar este tipo de creencias, según reveló nuestro informante. También nos dijo que en los altares se le dan ofrendas como puros o habanos, tequila, chocolates, flores… Todo depende de la persona. La filosofía de este tipo de cultos se basa en la creencia de que la muerte es justa, la muerte es pareja con ricos y pobres, la patrona cobija a todos por igual sean homosexuales, lesbianas, bandidos… Ella siempre nos abraza a todos.

Unos le piden favores muy grandes como quitar a alguien del camino o incluso salir de la cárcel pero, después, ella también te pide algo a cambio como puede ser un altar o hacer pública tu fe.

La niña blanca es la conciencia de muerte, es tener presente la justicia que hace el cosmos en nosotros tarde o temprano. Solo pensemos que ella abrazó a nuestro señor Jesucristo y lo tuvo con ella para después regresarlo a la vida eterna. Ella fue el paso de la gran transición del Dios-hombre al Dios hijo ascendido y al espíritu incorpóreo. Jesús no venció a la muerte, la muerte no pelea con la vida, por eso él decía: “Yo soy el camino, la verdad y la vida, el que crea en mí no morirá, la muerte es solo una etapa, un paso que todos tenemos que dar algún día”. Jesús estudió con los egipcios y conocía doctrinas de otras culturas no judías, por eso murió como hombre para después seguir siendo Dios. La patrona te hace morir en ciertos ciclos de energía para unirte a lo bueno, a lo bonito de la vida, pero sin Iglesia y sin doctrinas.

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