La novela de ‘no ficción’ se impone ante el periodismo fastfood

Cuatro periodistas de la crónica negra y social, moderados por el director de eltaquigrafo.com, el también periodista y escritor Carlos Quílez, han debatido en un espacio de la BCNegra sobre la novela de 'no ficción' como herramienta para profundizar en detalles que el periodismo de inmediatez actual no permite

La novela de no ficción se impone ante el periodismo fastfood
En la mesa redonda de la BCNegra: Toni Soler (izquierda), Beatriz Osa y de espaldas, Carlos Quílez / BCNEGRA 2021

El periodismo de la inmediatez, del clickbait y de la poca información, a veces poco contrastada, pero prácticamente difundida en directo se ha impuesto, desde hace años, al periodismo reposado y de pausa. Las rutinas obligan a los periodistas a llevar un día a día acelerado, caótico y que ha cambiado las carreras a pie de calle por las carreras tras la pantalla, para ser el primero en publicar la exclusiva. Ya no existen los detalles porque el consumidor ya nos los pide. Si te pasas de 140 caracteres eres aburrido. Si eres el último en publicar una información, aunque la tuya sea la más trabajado, eres lento.

Los detalles, el suspiro, se han trasladado a los libros de ‘no ficción’. Y así lo han querido demostrar cuatro reputados periodistas de la crónica negra y social – Manuel Marlaska, Beatriz Osa, Mabel Lozano y Toni Soler – que han debatido en el marco del certamen de novela negra, BCNegra 2021, sobre la novela del «true crime» como alternativa para poder profundizar en los detalles y en los puntos de vista que la noticia estricta no permite ni mencionar. Imponiéndose, así, la novela de ‘no ficción’ ante el periodismo fastfood, como vía para aquellos que necesitan contar algo más a lo que cuentan todos.

Relatos que ya no encuentran cobijo en la prensa

Todos ellos, moderados por el director de eltaquigrafo.com, el también periodista y escritor Carlos Quílez, han querido demostrar que sus obras literarias son auténticas piezas periodísticas. Al fin y al cabo, se trata de historias reales, con la peculiaridad de que son narradas con mayor profundidad. Relatos que ya no encuentran cobijo en la prensa. La mano que las escribe sigue siendo la de un periodista. Analítico, contrastado, artesano de las letras y la morfología que, inconformista, necesita dar visibilidad, voz y nombre a muchas partes de una historia que en la prensa del clickbait y de los 140 caracteres quedan a medias o, directamente, al margen.

Cada uno de los periodistas/escritores presentes en la mesa redonda del certamen de novela negra de la Ciudad Condal era autor de una o varias novelas del género de ‘no ficción’. Obras que, más allá de narrar unos hechos bajo el paraguas de la objetividad y el contraste, ofrecen, por voluntad expresa de sus creadores, algo más. Un nuevo punto de visto. Una reflexión. La voz de quienes siempre quedan fuera de las noticias más estrictas. Y, en especial, – han coincidido los cuatro invitados – la voz de las víctimas de muchos crímenes bárbaros de los que tan solo recordamos el nombre del malo. Del monstruo. Del que mata, del que roba, del que viola, pero casi nunca de quienes mueren, sufren o se confían.

Cuatro historias reales que superan la ficción

En el debate, los cuatro periodistas han aprovechado para dar unas pocas pinceladas de sus obras más recientes. Todas ellas historias reales que superan (con creces) los guiones más oscuros de ficción. Mabel Lozano nos relata testimonios muy duros relacionados con la pornografía, las redes de trata y la prostitución sin necesidad de salir de España. Beatriz Osa da voz a todos los que permitieron dar con Patrick Nogueira, el asesino de Pioz. Manuel Marlaska publica «El Solitario», la historia de un atracador de bancos que mantuvo en jaque a la policía durante años. Y, Toni Soler, acostumbrados a relacionarlo con formatos de info-entretenimiento, ha publicado recientemente una crónica reflexiva sobre el caso del celador de Olot, un ángel de la muerte que mató a decenas de ancianos en una residencia de esta localidad gerundense, donde trabajaba como celador.

Cuatro historias reales que no encontraron el espacio suficiente o adecuado en los medios de comunicación convencionales y que se trasladaron al formato libro para que la presión de la inmediatez no dejase ningún detalle en el tintero.

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