La “mosca cojonera” de los Messi

El ex constructor de Girona Antoni Vilalta reclama un porcentaje de los ingresos del jugador porque así lo acordó, dice al padre del “crack” azulgrana a quien ayudó en 2004 a tener en regla los papeles de residencia

Antoni Vilalta, Leo Messi y su padre, Jorge Messi, en una foto facilitada por el denunciante

Pasó de ser uno de los constructores más potentes y con mayor proyección de Catalunya a caer en el fondo del pozo fruto de la cruel crisis económica del sector que se ha sufrido en estos últimos 10 años.

El ex constructor Toni Vilalta, es un hombre de fútbol, entrenador vocacional, una persona muy conocida y querida en las comarcas de Girona. Hace 15 años se cruzó en su vida Guillermo Hoyos, ex futbolista argentino de Boca, “uno de los mejores hombres de fútbol que jamás he conocido”, en palabras de Vilalta.

Ambos empezaron a colaborar y se creó un equipo conjunto con otros jóvenes entrenadores, todos bajo el influjo de Hoyos que, aparte de la coordinación y dirección técnica, movía jóvenes jugadores con proyección en distintos clubes catalanes.

Hoyos, el salvador

Hoyos era un mago. Salvó al Tossa de Mar. Fichó por el juvenil B del Barça, cargo que simultaneó con la dirección técnica del C.F. Palamós, un equipo por entonces desahuciado. Sin embargo Hoyos logró mantenerlo en la categoría.

En can Barça, Hoyos fue el entrenador de un adolescente llamado Messi. Y gracias a Hoyos, Antonio Vilalta entró en la vida de la familia del argentino según acreditan los documentos y las fotos que obran en poder de eltaquigrafo.com.

En 2004 Laporta dejó tirado al padre de Messi al anular el contrato laboral que pagaba el Club y que posibilitaba el permiso de residencia de Jorge Messi en nuestro país.

El padre del crack argentino, a la vista de que sus otros tres hijos (Rodrigo, Matías y Cecilia) habían regresado a Rosario (Argentina) por no integrarse en la red catalana de enseñanza, sopesó seriamente regresar con Leo a su país. Hoyos lo impidió con la ayuda de su amigo Toni Vilalta.

Vilalta, al quite

“Sí, yo me presté a ello -ha declarado a este medio, el denunciante-. Le hice a Jorge un contrato de seis meses, le di el alta en la seguridad social y Jorge pudo recuperar la residencia. Fue en la bolera al lado del Camp Nou donde firmé delante suyo los dos contratos: el laboral y el otro, el que le obligaba a pagarme una comisión si el joven Leo llegaba a ser profesional. Poco más tarde lo firmamos en el hotel Princesa Sofía”.

Messi llegó al primer equipo y tras sustituir a Giuly contra el Verder Bremen, firmó su primer contrato.

“Yo reclamé lo acordado pero el padre de Messi se hizo el sordo. Me consta, (yo por entonces tenía una muy estrecha relación con la directiva del club) que Jorge Messi le pidió a Laporta que pagara esa comisión estipulada en el contrato. Laporta, como me confirmó personalmente, le dijo que no. Que eso no era cosa suya.

Entonces empezó nuestro distanciamiento y el cruce de denuncias. Messi me acusó de falsedad y naturalmente gané el pleito.

Ahora lo he denunciado por lo civil reclamando lo que es mío, y Messi, con desprecio al Tribunal, ni compareció, pero a los dos días se fue a Dubai de vacaciones. Por mi casi mejor, porque supone que asume mis acusaciones. Veremos como acaba esto pero no pienso cesar en reivindicar lo que es mío y de mis hijos”.

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