La Matanza de El Paso

Luis Artigue escritor

Votar a Trump para que dirija un país donde no sólo los tarados sino hasta los supremacistas pueden comprar armas así, con pasmosa facilidad, viene a ser como que, en medio de un incendio, los bomberos brinden con gasolina.

Y es que ya se sabe que lo la Matanza de El Paso, ¡qué horror!, no ha sido por sadismo ni por locura sino por el aliento del supremacismo, y eso nos hace llorar dos veces por las víctimas de la Matanza de El Paso.

¿Cómo puede haber aún hoy, en 2019, un populismo que de alas al supremacismo?

¿Cómo hemos olvidado tan pronto el siglo XX?

La Matanza de El Paso

Dicen las autoridades que se trataba de matar a cuantos más mexicanos mejor, y por eso el mal humano condujo 90 kilómetros para acabar disparando a discreción en un supermercado ante el pavor de los inocentes acorralados en el infierno: imaginemos por un momento su pavor, su angustia, su sufrimiento, su febril necesidad de encontrar algún refugio ante la bestia, su desesperada petición de ayuda, el recuerdo de sus familiares en medio del horror, su agonía, sus carreras enloquecidas, sus dudas sobre si correr o quedarse quietos, su preocupación por saber si sus hermanos o si sus amigos seguían vivos…

Y en medio de la escena real el mal humano perpetrando sin el más mínimo sentimiento de culpa la atrocidad gratuita.

Sí, votar a Trump para que dirija un país donde no sólo los tarados sino hasta los supremacistas pueden comprar armas con pasmosa facilidad, es como que, en medio de un incendio, los bomberos brinden con gasolina.

En fin.

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