‘La Manada’: dos años y 10 meses más por abusar de otra joven en Pozoblanco

El juez ha condenado a un total de dos años y 10 meses de prisión a tres de los cuatro miembros de 'La Manada' encausados, y a cuatro años y seis meses a José Ángel Prenda por difundir las imágenes grabadas a través de dos grupos de 'WhatsApp'.

'La Manada': dos años y 10 meses más por abusar de otra joven en Pozoblanco
Los cuatro miembros de 'La manada', condenados de nuevo.

Cuatro de los cinco miembros del grupo de amigos sevillanos conocido como ‘la Manada’ han sido condenados de nuevo. Esta vez, por abusar sexualmente de una joven de Pozoblanco (Córdoba) la madrugada del 1 de mayo de 2016 y por grabar los hechos y difundirlos por Whatsapp. Unos hechos que sucedieron tan solo dos meses antes de violar a otra joven en los Sanfermines de 2016 y por la que ya cumplen una condena de 15 años de prisión.

En esta ocasión, el juzgado de Córdoba ha dado finalmente por buenos los videos que los cuatro miembros de ‘La Manada’ grabaron en el interior de un coche y que muestran cómo abusaron sexualmente de una joven inconsciente. Los videos eran la clave, si se admitían como prueba válida, para determinar el nuevo fallo de los cuatro encausados.

Ahora, a raíz de este otro caso, se les condena a un año y medio por el delito de abuso sexual y a un año y cuatro meses por un delito contra la intimidad, salvo a José Ángel Prenda, que por el segundo de los delitos se le aumenta a una pena a tres años. Prenda es quien registró las imágenes con el móvil de Antonio Manuel Guerrero. La difusión de dichas imágenes provocó un daño devastador a la chica, según acreditaron los psicólogos, y que ha motivado la imposición de una indemnización de 13.500 euros a los condenados.

Los vídeos como prueba lícita

El titular del Juzgado de lo Penal, número 1, de Córdoba, Luis Javier Santos, ha notificado la sentencia a las partes a las 12 horas de este jueves. El magistrado del ‘caso Pozoblanco’ ha decidido tener en cuenta como prueba los dos vídeos que Prenda grabó en mayo de 2016 en el interior del coche en el que iban sus tres amigos y la joven víctima de los abusos sexuales, que se encontraba en estado de inconsciencia.

El día de su detención, los miembros de ‘La Manada’ entregaron sus móviles de forma voluntaria y fue allí donde la Policía Foral de Navarra encontró dos vídeos en los que se podía ver a los cuatro acusados hacer «tocamientos» a una mujer, que estaba «dormida o inconsciente» y que «no tenía reacción corporal» a los mismos, según el relato del agente que analizó las imágenes.

En las imágenes —dos vídeos de 27 y 46 segundos de duración— se ve con absoluta nitidez cómo los cuatro condenados le manosean los pechos y uno de ellos, Alfonso Cabezuelo, la besa. A éste, le impone una multa de 240 euros por un delito de maltrato leve. El juez da por probado que, cuando dejan a la chica cerca de su casa, y estando ya ella consciente, Cabezuelo la echa del vehículo de manera violenta tras negarse la víctima a practicarle una felación. Le golpeó en la cara, le dio un puñetazo en el brazo y la empujó para que saliera del coche mientras la llamaba «puta».

Sospechan que la drogaron

Las imágenes que acreditan los hechos habrían sido grabadas con el móvil de Guerrero por el Prenda, que lo distribuye en varios grupos de WhatsApp «sin conocimiento» de los demás, como él mismo afirma durante el juicio. «¿Está muerta o qué?», «Madre mía, ¿qué le echasteis a la chavala, burundanga?», «Es otro caso Marta del Castillo niña, jajaja» y «Qué habilidad conduciendo con una mano y con la otra cogiendo una teta», son algunos de los mensajes que escribieron los miembros de los grupos que recibieron las imágenes, quienes en el proceso penal afirmaron que no recordaban nada.

La víctima no denunció lo ocurrido esa madrugada del 1 de mayo porque tenía lagunas sobre esa noche, lo que unido a los comentarios jocosos de los acusados sobre la burundanga planteó la duda de si la inconsciencia que presentaba fue provocada por alguna sustancia, aunque ellos lo negaron en todo momento. Sin embargo, las ropas rasgadas y los moratones en su cuerpo hicieron que la joven albergara serias sospechas sobre lo que en realidad pasó dentro del coche, e incluso lo trasladó a sus conocidos.

Así, no fue hasta noviembre, cuando un agente de la Policía Foral se presentó ante ella y le mostró las imágenes, cuando fue consciente de todo y presentó la denuncia contra los jóvenes sevillanos.

Y tan solo dos meses después…

Dos meses y una semana después de aquellos abusos sexuales, en julio de 2016, los cuatro condenados —junto a un quinto miembro del grupo, Ángel Boza—, violaron a una chica de 18 años en los Sanfermines. Por aquella agresión sexual se encuentran cumpliendo 15 años de cárcel. 

Dos miembros del grupo, Antonio Manuel Guerrero y Alfonso Cabezuelo, exguardia civil y exmilitar respectivamente, cumplen tres años y tres meses más de cárcel por grabar la agresión sexual de Pamplona. En el caso de Guerrero, la pena por los hechos de Pamplona no fue de 15 años, sino de 17, porque robó el móvil de la víctima.

Penas inferiores a las solicitadas

En el caso de Pozoblanco, la Fiscalía reclamaba para los cuatro acusados dos años de prisión por el abuso sexual y otros cuatro años por un delito contra la intimidad.

La acusación popular, ejercida por la asociación Clara Campoamor, solicitó tres años de cárcel para tres de los procesados, por un delito continuado de abuso sexual —en el caso de Alfonso Cabezuelo elevó la petición a cinco años por violación— y otros cuatro años y tres meses por otro delito contra la intimidad. El abogado de la víctima pidió dos años y medio de cárcel por un delito continuado de abuso sexual y cuatro años y tres meses por otro contra la intimidad.  Por otro lado, durante el juicio, los acusados se declararon inocentes y se acogieron a su derecho a no testificar, al no considerar válida la prueba de las imágenes que los incrimina. José Ángel Prenda fue el único que utilizó su último turno de palabra para reconocer que él había grabado el vídeo con el móvil de Guerrero y «sin el conocimiento de ninguno de ellos», en un claro intento por exculpar al resto de sus compañeros del delito contra el derecho a la intimidad.

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