La mafia china en España: de la falsificación a la marihuana

La mafia china en España destaca, actualmente, por ser una organización criminal sofisticada y sigilosa. Sigue dominando el terreno de las falsificaciones y el fraude fiscal, pero ha dado el salto al cultivo masivo de marihuana.

La mafia china en España: de la falsificación a la marihuana
Agentes del CNP en uno de los últimos macro operativos contra la mafia china dedicada al cultivo de marihuana / CNP

Sofisticados, trabajadores y sigilosos. Huyen de la sangre y de los ajustes de cuentas. Cada vez más sofisticados y líderes en delitos contra la Hacienda Pública. Así es la mafia china creciente y aposentada en España. Llegaron a finales del siglo pasado para extorsionar a sus compatriotas: a aquellos que habían montado negocios legales en nuestro país y que iban viento en popa. Poco a poco empezaron a montar sus propios negocios, ilícitos, por supuesto: eran (y siguen siendo) los reyes de las falsificaciones, los delitos contra la propiedad industrial y el fraude fiscal.

Contaban con grandes naves industriales con productos falsificados (ropa, bolsos, zapatos…), pronto se sumaron a los delitos de trata, tanto con fines de explotación sexual como laboral. Necesitaban “trabajadores” en sus almacenes de producción. De hecho, las últimas operaciones policiales contra esta mafia en Catalunya se saldaron con la liberación de varias personas que estaban siendo explotadas laboralmente por algunos de los clanes de la mafia china.

El salto a la marihuana

Una mafia silenciosa, que iba acumulando billetes que blanqueaba montando restaurantes asiáticos, karaokes, centros de estética o bazares. Recientemente, esos almacenes llenos de bolsos han dejado espacio al nuevo “negocio” emergente: el tráfico de marihuana.

Como han podido constatar las fuentes consultadas del CNP y los Mossos d’Esquadra, la mafia china se ha sumado al carro de la marihuana, apoderándose de buena parte del mercado presente en Catalunya y Madrid. La estructura criminal y de blanqueo sigue siendo la misma, aseguran las fuentes policiales, pero han cambiado el producto. Sus jardineros son auténticos esclavos y sus líderes deambulan pasando desapercibidos portando una vida aparentemente normal y sin muchos lujos.

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El Bang de Fujian

Uno de los últimos grupo desarticulados fueron dos clanes del Bang de Fujian. Con más de sesenta detenidos, esta organización criminal almacenaba grandes toneladas de plantas de marihuana en varias naves industriales distribuidas por toda Catalunya, para luego comercializar la droga a nivel internacional. Asentados en Catalunya desde 2012, aproximadamente, los clanes del Bang de Fuijan son unos viejos conocidos de los cuerpos policiales. Con antecedentes por delitos contra el derecho a los trabajadores y la trata de blancas, los investigadores vinculaban a los Lin y los Zeng Wei con el tráfico de estupefacientes desde 2017.

Mucho más herméticos

Se trata de una mafia mucho más impenetrable y hermética que el resto. El sentimiento de pertenencia es una de sus características principales y no suele ser una mafia violenta o agresiva. “Lo son tan solo entre ellos”, puntualiza Carlos Gil, Inspector, Jefe en funciones de la sección de crimen organizado del CNP en Catalunya. Además, añade Gil, su forma de trabajar es muy diferente a la que adoptan otras mafias como la italiana o la georgiana: “los chinos son mucho más meticulosos, cuidadosos y trabajadores. Aunque su trabajo conlleve un delito, nos hemos percatado de que viven obsesionados con la producción”.

En este sentido fuentes del mundo de la abogacía penal catalana han manifestado a esta redacción que el trato que han tenido con presuntos miembros de esta mafia es muy curioso, pues “no suelen dejar tirados ni a los peones de su estructura jerárquica”. Pueden explotar a terceros, pero a los suyos los protegen, sea cual sea su rango.

El caso Gao Ping

El caso Gao Ping, es un caso que destacar, pues se convirtió en un magnate importando productos fabricados de china y no tuvo que recurrir no a las falsificaciones, ni al narcotráfico (como ha concluido la Audiencia Nacional) para conseguir enormes beneficios empresariales de forma ilícita. Él recurrió al fraude fiscal.

Así pues, como consta en la instrucción del caso Emperador, la organización china liderada por el empresario Gao Ping llegó a introducir en los puertos españoles más de mil contenedores anuales de artículos de bazar fabricados en China. Buena parte de su contenido no era declarado al llegar a España. La trama acumulaba todos estos productos en naves industriales de Fuenlabrada (Madrid) y Seseña (Toledo) para su posterior comercialización al por menor en comercios que estaban bajo control de la organización. Una vez vendidos, la organización tampoco declaraba el beneficio de sus tiendas, con lo que se podían llegar a generar entre 4 y 5 millones de euros mensuales de dinero negro.

A la espera de juicio, Gao Ping, que quedó en libertad al no poderle imputar delitos graves como el narcotráfico o la trata, es sospechoso de defraudar al fisco parte de los millonarios beneficios que obtenían sus tiendas en España.

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