La lucha contra el enemigo invisible

La desinformación en materia de ciberdelincuencia junto con el imparable avance de las nuevas tecnologías conduce inevitablemente al auge de los delitos cometidos en la red, que ya suponen más del 16% del total de delitos penales registrados en España

La lucha contra el enemigo invisible
Según datos contabilizados desde 2016 confirman que la ciberdelincuencia es un fenómeno en crecimiento y que aumenta progresivamente su peso proporcional dentro del conjunto de la criminalidad / iStock

El delincuente común: comete el delito y desaparece. Te jode el día y, a veces la vida, pero suele ser un acto momentáneo. El ciberdelincuente, sin embargo, te acompaña y te tortura (sin prisa, pero sin pausa) allá donde vas. Se instala en tu teléfono móvil, que ya se ha convertido en una prolongación de nuestras extremidades, y, a su antojo, te va recordando que “el mal” lo llevas a cuestas. No puedes identificarlo, no puedes correr tras él. Y mientras tú tratas de luchar contra un enemigo invisible, él parece ir adoptando una dimensión divina, catalizándose en omnipresente.

No obstante, en esta cruzada, a pesar de la frustración que produce no saber nada de tu oponente y que él lo sepa todo de ti, no está todo perdido. Los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, con ayuda de ciber investigadores reputados, han diseñado estrategias para desarmar a estos delincuentes. Como una especie de “antibióticos virtuales” para identificar y matar a “estos virus”.

Sin embargo, la educación en este sentido sigue siendo escasa. Y es por eso, por lo que, aunque los cuerpos policiales cada vez están mejor y mayor dotados para luchar en la ciberguerra (como si de un videojuego se tratase), pronto serán necesarios más “antibióticos”, “vacunas” y “armas” para educar, prevenir y sanar a la sociedad ante este tipo de delitos.

La ciberdelincuencia aumenta en un 32%

De hecho, en este sentido, según el último informe sobre Criminalidad, elaborado por la Dirección General de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior, la ciberdelincuencia aumentó en 2020 un 32% respecto al 2019.

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En este sentido, los datos contabilizados desde 2016 confirman que la ciberdelincuencia es un fenómeno en crecimiento y que aumenta progresivamente su peso proporcional dentro del conjunto de la criminalidad. De este modo, hemos pasado de 92.000 hechos detectados en 2016 a 288.000, en 2020. Se calcula que los ciberdelitos ya copan el 16,3% del total de delitos penales registrados.

El informe señala, además, que el perfil del ciberdelincuente es un hombre (73,3% de los detenidos o investigados), de entre 26 y 40 años y de nacionalidad española, presuntamente implicado en la comisión de fraudes informáticos, amenazas y coacciones y delitos sexuales. Sin embargo, rara vez la victima puede ponerle cara. Amparado tras la pantalla de su teléfono móvil, no sabes ni desde dónde te escriben, ni siquiera si mientras te acongojan, se está comiendo una hamburguesa grasienta de cualquier fast food.

La desinformación es su mejor arma

Y en medio de todo este panorama, en el que una se imagina despachos sucios y oscuros, llenos de ordenadores, cajas de pizza vacías y teléfonos móviles poseídos por el auténtico satanás, la desinformación juega un papel crucial. De hecho, es a lo que se agarran estos delincuentes para infiltrarse en nuestras vidas y atentar contra ellas a bocajarro. Se aprovechan de descuidos, en especial de la gente mayor. Nos falta todavía tanta educación en este sentido que las estafas más sencillas (y más abundantes) son una consecuencia directa de la falta de conocimientos en este sentido.

Más campañas de concienciación, más educación y más información. Los malos, como pasa fuera de la pantalla, seguirán delinquiendo, pero la sociedad vive mentalizada y prevenida de ello. Ahora necesitamos recoger toda esa información sobre la naturaleza delictiva del ser humano y adaptarla a la era de las nuevas tecnologías. Y, como está pasando con todo: con las relaciones humanas, el amor, las compras, el cine, etc. entender y concienciarse de que la delincuencia ahora se combate también en la red.

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