La leyenda de la Peregrina, de Carmen Posadas

He aquí una novela que combina erudición histórica un con conocimiento sutil de la condición humana que recorre 500 años de historia de la sofisticación, la obsesión y de las grandes pasiones. Léanla, se lo pasa uno genial

La leyenda de la Peregrina, de Carmen Posadas

Hay quien diría que es en el culto al fetiche exclusivo donde la historia de la humanidad saca a la luz su veta más preciosista y divina. O que en la memoria de las cosas fascinantes hay a la vez un tratado de historia, y un compendio de ficciones, y un catálogo de sueños sofisticados (que hay, por mejor decir, una novela).

Y así ha sabido verlo Carmen Posadas en su última novela con encanto titulada LA LEYENDA DE LA PEREGRINA (Ed. Espasa).

Leer una historia de la historia (por decirlo con Carlos Fisas) como esta enclavada en muchas épocas, una novela documentada que evoca no la historia de las personas sino la de los objetos y, en especial, de un objeto concreto, La Peregrina, una perla perfecta que apareció en una pesquería de Panamá gracias a un esclavo que la encontró y que con ella pretendía comprar la libertad de su amada; una que luego perteneció gracias a Felipe II a la Corona Española de los Austrias y la de los Borbones y hasta la de los Bonaparte, que fue enajenada de la Corona Española durante el expolio de huida de Pepe Botella, que estuvo a punto de regresar a la Corona Española cuando se la ofrecieron a Alfonso XIII –vio con ella una oportunidad de purgar sus infidelidades, pero su alto precio lo disuadió-, y que, sí, sucesivamente fue adornando cuellos excelsos y engarzando pasiones y virtualizando amores oscuros (todo hasta acabar en manos de Elisabeth Taylor, ya en el Hollywood dorado), es como vivir muchas vidas en algunos de los mejores lugares.

De hecho de la mano de esta joya, de esta joya de novela, conocemos el Madrid fascinante y por hacer de tiempos de Felipe II y conocemos, gracias a un vendedor de sanguijuelas el Alcázar que parecía, más que una corte real, una torre de Babel, y conocemos la personalidad del rey (que compra esa perla extraordinaria y se la va regalando a las mujeres de su vida), y conocemos gracias a una monja pecadora la corte de Felipe III, y conocemos la corte de Felipe IV gracias a un enano guapo que será un personaje del cuadro de Velázquez Las Meninas, y conocemos mejor aún de cómo nos la contó Romón J. Sender en su CAROLUX REX la esperpéntica corte del enclenque fantoche Carlos II el hechizado repleta de inquisidores y brujos gracias a la traumada reina extranjera Maria Luisa de Orleans, y gracias a la avispada Isabel de Farnesio y al castrati Farineli conocemos la corte supuestamente ilustrada del rey Felipe V (cuya  psicología da para una novela negra psicopática en sí), conocemos la corte de Carlos III y Carlos IV gracias al infante Gabriel, y la llegada de los franceses con Goya como testigo, y el expolio de José Bonaparte que se lleva la perla a Francia, y la ambición de Napoleón III que hace desaparecer la joya del joyero real y la emplea para su propio provecho político, y  conocemos la Inglaterra del Buckingham Palace y la Rusia de Rasputin… Y conocemos luego la estupidez de la esposa de Alfonso XIII, la reina Victoria Eugenia. Y la compra de la perla perfecta por Richard Burton, que pujó más que la Corona Española, y se hizo así con La Peregrina  para regalársela a Elisabeth Taylor y sellar así un amor también de leyenda)…

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¡Todo con nuestra joya La Peregrina como protagonista de cada capítulo!

Todo narrado con una prosa eficaz, delicada y refinada prolija en detallismos insólitos de personas, personajes y ambientes.

Todo con una mirada sofisticada y propia.

Así, mediante una bella apoteosis de erudición y de ambientación con forma de novela, vamos conociendo gracias a estas páginas a la vez no sólo la historia de España con toda su intrahistoria incorporada, sino también mucho sobre la historia de la moda, y de la decoración, y, sobre todo, mucho sobre las supersticiones que pivotan alrededor de las joyas (las perlas eternizan el amor, las perlas incentivan la fertilidad matrimonial, las perlas protegen de la viruela, etc)…

He aquí una novela que combina erudición histórica un con conocimiento sutil de la condición humana.

Una ficción realista en muchos sentidos que recorre 500 años de historia de la sofisticación, la obsesión y de las grandes pasiones.

Una con forma de novela decimonónica por entregas erudita sin exhibicionismo, y embriagadora en la dosis justa para que no perdamos el sentido y no podamos dejarla.

Tiene asimismo algo de novela de aventuras históricas de Christian Jacq, y de los Episodios Nacionales de Galdós, y de la novela histórica tan erudita como poética de Marguerite Yourcenar y de novela histórica muy bien empalabrada de Manuel Mujica Laínez.

Léanla: se lo pasa uno genial.

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