La Guardia Urbana dio protección a Rosa Peral

Tras el hallazgo del coche calcinado con el cadáver de Pedro Rodríguez en su interior, Rosa Peral pidió un arma para sentirse más segura. El intendente mayor de la Guardia Urbana creyó que lo mejor sería asignarle una patrulla de vigilancia y protección hasta esclarecer los hechos.

La Guardia Urbana dio protección a Rosa Peral
La Guardia Urbana dio protección a Rosa Peral

El día 5 de mayo de 2017, tras conocerse el hallazgo del coche calcinado con el cadáver de Pedro Rodríguez en su interior, los superiores de Rosa Peral en la Guardia Urbana se pusieron en contacto con ella para interesarse por su estado. La ahora acusada pidió entonces su arma o una de particular para sentirse más segura. Tenía miedo. A priori no dijo de qué o de quién, pero Issam, sus familiares más directos e incluso otros testigos no tan directos han reconocido ante el jurado que Rosa estaba asustada. Más tarde, se supo que ese temor era por Albert, el otro acusado de la muerte de Rodríguez, quien presuntamente la sometió a una constante de amenazas y coacciones los días posteriores al crimen. 

El entonces Intendente Mayor de la Guardia Urbana pidió por protocolo, ese mismo día, 5 de mayo, que retiraran el arma de Peral del armero ya que, al estar de baja, no tenía el arma en su posesión. Su pistola estaba reglamentariamente situada en su sitio y, en relación con la petición de Peral, sus superiores creyeron más oportuno asignarle una patrulla de vigilancia y protección hasta esclarecer los hechos. Desde entonces hasta que fue detenida el 13 de mayo, Peral fue escoltada por dos compañeros del cuerpo. El problema, como planteó su abogada, Olga Arderiu, recaía en que la principal amenaza de Rosa, como se supo después, era alguien que, a su vez, conocía a los agentes que la custodiaban. Era Albert López.  

La bala encontrada era un llavero 

Tanto el Intendente Mayor como el subinspector que declararon ayer en la séptima sesión del juicio por el Crimen de la Guardia Urbana, han remarcado la imposibilidad de que el día del crimen —presuntamente la madrugada del 1 al 2 de mayo de 2017—, Rosa fuera a su armero, requisara el arma y luego la devolviera. No ha quedado claro si tenía o no toda la munición. En todo caso, la bala que encontraron junto al cuerpo calcinado de Pedro correspondería a un llavero en forma de bala que la víctima y su exmujer —ambos policías— regalaron en su boda. 

Al aceptarse el llavero de la exmujer de Pedro como prueba dentro del procedimiento, se descarta que dicha bala perteneciese a la pistola de Peral. Hipótesis que la defensa de Albert habría sugerido en múltiples ocasiones. La testigo mostró su propio llavero, que llevaba en el bolso, y el magistrado permitió que lo enseñara al jurado, de cerca, antes de aceptarlo como prueba en la causa.

La exesposa de Pedro Rodríguez también ha explicado que, la noche del 1 de mayo, sobre las 22:30 horas, intercambió correos electrónicos con él para que le concretara cuándo iría a buscar a su hijo, ya que compartían la custodia.

Mucha hipótesis, poca prueba

Durante la jornada de este jueves, también compareció un sargento de los Mossos d’Esquadra, jefe de homicidios de la Región Policial Metropolitana Sur e instructor del caso. A parte del rastreo de los móviles de Peral, López y Rodríguez que, efectivamente, los sitúan a los tres juntos en Cubelles (Barcelona), la noche del 1 al 2 de mayo de 2017 —espacio temporal en el que, supuestamente, se cometió el crimen— y del hallazgo del móvil de la víctima en casa de Rosa Peral, a la mayoría de las preguntas, el sargento ha tenido que responder con hipótesis o deducciones. No pueden concretar ni la hora del crimen ni cómo murió ni cuándo se quemó el coche exactamente. 

A raíz del rastreo de los teléfonos móviles de los acusados y de la víctima, los investigadores intuyen, aunque no pueden determinar ni comprobar, que el crimen lo cometieron «entre los dos» y argumentan que lo «planearon» porque Albert acudió a casa de Rosa sobre las 02.00 horas de la madrugada, cuatro horas después de la última y breve llamada entre ambos —producida cerca de las 22.00 horas—. «A partir de esa llamada de cuatro minutos con Albert, se empieza a desencadenar el plan», resaltó el sargento, aunque sin pruebas evidentes, ya que desconocen el contenido de esa conversación telefónica. El agente también descarta que Rosa actuara sola.

Además, el rastro del teléfono móvil arrojó que Albert pasó varias noches en casa de Rosa después el crimen: los días del 1 al 4 de mayo. Cuando Rosa impidió a los Mossos entrar en su casa para informarle de la muerte de Pedro, «la señal del teléfono de Albert indicaba que estaba en la casa», explicó el sargento. La constante presencia de Albert en casa de Peral se ajusta al discurso de la acusada, quien mantiene que su examante la sometió a una constante de amenazas y coacciones los días posteriores al crimen.

4 Comentarios

  1. Bonita carta de San Valentin.

    Lo de los Mossos solo son hipotesis.
    Montones de testigos han dicho que estuvieron los dias posteriores con Alber y Rosa y en ningun momento la notaron coaccionada.
    Y ella dice que le tiene mucho miedo al Alber, el pagafantas al que empezo a hablar despues de que mataran a Pedro le sigue el rollo -si Rosa dijera que habia sido Freddy Krueger tambien lo confirmaria- .
    Supongo que tu tendrás las pruebas definitivas de las coacciones y amenazas y te las guardas para el final.

    La palabra de Rosita va a misa?

    Venga hombre…. Que se te ve mucho el plumero…
    Feliz San Valentin….
    Otro al que ha embaucado

    • Pienso igual que Anton, las 14 visitas que ha realizado el Sr. Carlos Quilez en la prisión para visitar a Rosa Peral han servido para perder la objetividad.
      El sumario lo deja claro, lo móviles lo dejan claro, la foto con la lengua fuera lo deja claro, (supongo que son amigos y por eso el Sr. Quilez no deja de publicar artículos y decir en TV que ella es una victima…) fue un asesinato con alevosía y agravante de parentesco.

    • las opiniones son libres pero lo que dices no es cierto. Tan culpables son el uno como el otro. Albert por matarlo y quemarlo y Rosa por encubrir. Pero eso ya lo decidirá la justicia, que en eso estamos. Muy calladito está el gorila de Albert, o Alberto si a ti te gusta mas, lo típico en alguien que es culpable de libro. Ya ni se defiende. Y si antes de hablar lees más verás que Carlos Quilez ha dicho siempre que si son culpables que lo paguen https://eltaquigrafo.com/crimen-de-la-guardia-urbana-la-hora-de-la-verdad/10104/

      • Estamos de acuerdo en algo, que son culpables los dos. El gorila y ella.
        Bajo mi opinión la linea periodística está claramente a favor de ella, he leído y lo he visto en TV.

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