La familia de Déborah solicita que declare el principal sospechoso o se archive la causa

El abogado de la familia ha pedido a la fiscalía que se acabé con “el paripé” y cite como investigado al exnovio de Déborah, principal sospechoso de la desaparición y muerte de la joven en 2002

La familia de Déborah solicita que declare el principal sospechoso o se archive la causa
La familia de Déborah, acompañada de uno de sus abogados, ha solicitado que se cite como investigado al principal sospechoso / Europa Press

Hace más de 19 años que se le perdió el rastro a Déborah Fernández Cervera, la joven viguesa de 22 años que apareció sin vida en una cuneta en O Rosal. La investigación ha estado rodeada de pistas falsas y a pocos meses para que prescriba el delito, abril del año 2022, la familia de la joven ha lanzado un contundente mensaje a la Fiscalía: si no acepta que se cite a declarar como imputado al principal sospechoso, que pida el archivo de la causa y argumente los motivos para que se acabé el “paripé”.

Así lo ha comunicado uno de los abogados de la familia, Ramón Amoedo, en una rueda de prensa en la que ha aprovechado para realizar un minucioso relato de los numerosos contratiempos con los que han tenido que lidiar desde que la investigación judicial se reabrió en 2019. A todo ello, se suman las presuntas negligencias que la familia ha denunciado desde el principio de la instrucción.

Su exnovio, principal sospechoso

En octubre del corriente año, la policía inspeccionó el coche, un arcón congelado y cierta ropa de cama del que es el principal sospechoso y sobre quien se ha centrado la investigación en los últimos meses. De hecho, el abogado ha recordado que los investigadores reconocieron por escrito su “absoluta convicción” de que esa persona “está implicada en la desaparición y muerte” de Déborah.

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El letrado también ha explicado que ”no quieren citarlo como testigo porque hay muchas pruebas contra él, pero tampoco como imputado porque se supone que las pruebas no son suficientes«. Ramón Amoedo ha insistido en que “si reabrieron el caso para lavar conciencias no lo han logrado, y si quieren cerrarlo el 30 de abril de 2022 por prescripción del delito, ciérrenlo, ya. No vamos a permitir una segunda muerte de Déborah”.

Negligencias y anomalías en el caso

La familia de Déborah y sus representantes legales han denunciado desde un principio las numerosas irregularidades y actuaciones policiales y judiciales que rodean el caso y que, a su juicio, han obstaculizado la investigación de la muerte de la joven. Por ejemplo, el ordenador de Déborah fue analizado por una firma especializada (la misma que colaboró en la resolución del caso de Diana Quer) que corroboró que el dispositivo había sido “manipulado con el fin de borrar su contenido”.

No queda rastro de correos electrónicos, ni descargas, mensajes de Messenger ni historial de conexiones a Internet, por lo que parece que alguien con conocimientos informáticos pudo haberlo manipulado. Concretamente, se trata del equipo que estuvo en la casa familiar hasta 2006, cuando lo recogió la policía y permaneció bajo custodia policial hasta que se reabrió el caso.

Trabas en la investigación

Por otro lado, el abogado ha subrayado la labor de la familia que se ha movido para solicitar la práctica de pruebas, la declaración de testigos, el cribado de ADN a casi una treintena de personas, ha encargado informes periciales y la exhumación del cadáver de Déborah y otras diligencias, en la mayor parte de los casos con la oposición de la Fiscalía.

También la policía solicitó otras diligencias que les fueron denegadas, como: pinchazo telefónico o realización de un informe psicológico del principal sospechoso. El letrado ha lamentado que “parce que quieren que llegue el 30 de abril para cerrar el caso y decir que han hecho todo lo que han pedido” y ha pedido “poner las cartas boca arriba. Si considera la Fiscalía que esto no tiene recorrido, que pida el archivo, y que explique el por qué”.

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