La exdirectora de Wad-Ras recuerda a Rosa como una presa ejemplar

Los informes de evaluación de Rosa durante su primera estancia en Wad-Ras siempre solían obtener la mejor nota. Por otro lado, A.G., una presa con la que supuestamente entabló amistad en prisión, recordó de forma selectiva lo que Rosa le confesó acerca del crimen

La exdirectora de Wad-Ras recuerda a Rosa como una presa ejemplar
Imagen de Wad-Ras, la cárcel de mujeres de Barcelona

A.G., una presa con la que Rosa Peral supuestamente entabló amistad durante su primera estancia en Wad-Ras, no recordaba apenas nada de lo que la acusada le contó acerca del crimen de Pedro Rodríguez.

Aseguró ante el tribunal que un medicamento la dejó con lagunas, que tras prestar declaración por primera vez durante la investigación del caso sufrió mucho de ansiedad y que ha tenido que ser medicada desde entonces.

A medio interrogatorio se bloqueó, su discurso estuvo lleno de contradicciones, frases sin sentido y acusaciones basadas en un procedimiento que ya fue archivado.

De hecho, el magistrado que preside la sala, don Enrique Rovira del Canto, tuvo que aceptar, finalmente, que los miembros del jurado pudieran tener acceso a su primera declaración durante la instrucción, pues nada de lo que dijo este jueves en sede judicial y ante los miembros del jurado coincidía con lo declarado entonces.

Tras su declaración, compareció Silvia Serra, directora de Wad-Ras cuando Peral pasó su primera estancia en dicho centro penitenciario.

Serra ha recordado a Rosa como una reclusa muy participativa y con mucho interés por las actividades que se le proponían, ha asegurado, además, que no tuvo consciencia de que Rosa fuera una presa conflictiva y que sus informes evaluativos siempre fueron muy buenos.

La memoria selectiva de la reclusa

La memoria selectiva de la presa, quien cumple condena por un delito de incendio, le permitió recordar que Rosa en su día le contó que tenía miedo de Albert y que el día de los hechos, la madrugada del 1 al 2 de mayo de 2017, ella estuvo en el piso de arriba con sus hijas pequeñas, mientras Albert y Pedro, supuestamente, discutían en la planta de abajo.

Estancias que, cabe mencionar, no están conectadas por el interior del inmueble y para acceder de un habitáculo al otro hay que salir expresamente al exterior.

A.G. tampoco recuerda haber hablado de cómo murió Pedro Rodríguez, quien era pareja de Rosa cuando se produjo el crimen, sin embargo, aseguro que Rosa le comentó que no fue de un balazo.

Además, por primera vez desde el inicio del caso, recordó de manera sorpresiva que Rosa “drogó” a Pedro con un medicamento que Rubén, su exmarido, tomaba para la ciática.

La presa sin especificar demasiado comentó que Rosa le dio, presuntamente, este fármaco a su pareja “para tranquilizarle”. Olga Arderiu, abogada de Peral, se sorprendió al escuchar tal afirmación, ya que era la primera vez que lo comentaba. Arderiu pidió que fuese más concreta, pero la reclusa no fue capaz de dar más detalles.

Volvió a sacar el tema del “sicario”

A pesar de la poca memoria que A.G. aseguró padecer, la reclusa sí que recordaba a la perfección que ella y otra presa – actualmente en paradero desconocido – denunciaron a Rosa por haberles, supuestamente, encargado que contrataran a un sicario para matar a Rubén. El tema, que fue investigado,finalmente se archivó por falta de pruebas.

Además, presuntamente, como consecuencia de este conflicto, otra presa – amiga íntima deRosa – falleció en prisión. C.R., según la defensa de Peral, iba a declarar a favor de Rosa, asegurando que todo el entramado del sicario fue una invención de A.G. y la otra reclusa.

Silvia Serra, en este sentido, ha recordado que el caso no fue investigado de forma interna, ni se comprobó si tales acusaciones eran ciertas. La quien fue directora de Wad-Ras se entrevistó con las dos reclusas que habían difundido la información una vez éstas prestaron declaración ante el juez y nunca fueron ellas quienes pidieron hablar con la dirección del centro.

Contradicciones entre Serra y A.G.

Serra preguntada por si era Rosa una presa conflictiva, ha asegurado que no. Que los problemas de adaptación y las discusiones son comunes, pero que eso no significa que sea una presa “conflictiva”.

La exdirectora de Wad-Ras ha especificado que Rosa se encontraba en el módulo “Polivalente” espacio que reservan para las reclusas que por su condición o crimen – en el caso de Rosa agente de Policía- podrían sufrir algún que otro problema.

A.G. se encontraba en el módulo anexo, el de “enfermería”. Mientras que la reclusa ha asegurado que todas las confesiones se llevaron a cabo en la celda de Peral, Serra ha matizado que las reclusas de distintos módulos no pueden coincidir en la celda, pues no hay permiso para ello.

Por otro lado, Serra no recuerda que A.G sufriera ningún trastorno de ansiedad derivado de la declaración de la reclusa durante la investigación del caso. La que fue directora del centro penitenciario asegura que no le consta tal “afectación”. Tampoco era consciente de que A.G y Rosa Peral fueran amigas, asegura que conoció ese dato a posteriori y como resultado de los hechos.

3 Comentarios

  1. Los violadores en prision, junto con asesinos, pedofilos y demás suelen ser gente ejemplar y no por eso dejan de ser lo que son.
    ¿A que viene este lavado de imagen?

  2. Aquí la única asesina es silvia serrà puig y su carcelero que asesinaron a mi hija para que no declarará la verdad . Lastimosamente la justícia para mi hija no ha existido pero lo dicho tiempo a el tiempo . Centros penitenciarios Cataluña asesinos y complices del hostigamiento a rosa y del asesinato de claudia

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