La delgada línea que separa el porno de la prostitución

El auge de la prostitución en la red ha acelerado el proceso de deslocalización de este “negocio”. La ‘casi-prostitución’ y el porno, cada vez más accesibles para todos los públicos, se han convertido en ‘referentes de conducta’ para muchos jóvenes que lo consumen de forma compulsiva.

La delgada línea que separa el porno de la prostitución
El sociólogo Luis Ballester engloba la pornografía bajo el paraguas de la prostitución | Mallorcadiario

El negocio de la prostitución se ha deslocalizado. Los tradicionales burdeles, clubes y locales han dejado paso a la prostitución 2.0, que ahora se ejerce a través de las redes sociales y las páginas webs. Para analizar este nuevo fenómeno y sus consecuencias, este medio se ha puesto en contacto con el profesor de la Facultad de Educación de la UIB y experto en este  ámbito, el doctor en Sociología y Filosofía, Luis Ballester. 

Este nuevo concepto, explica el sociólogo, responde a la irrupción de la prostitución en aquellas plataformas, especialmente, digitales, como las redes sociales o las páginas webs, donde tradicionalmente no era habitual encontrarse prostitución explícita. Ballester, de hecho, matiza que aplicaciones como Instagram, TikTok u OnlyFans son, a priori, canales de “casi-prostitución”, porque no hay contacto físico, pero sí que se paga por un contenido sexual a petición del “cliente”. Sin embargo, asegura que todas ellas sirven de puerta de entrada y de vía de captación para las mafias que gestionan las recientes webs de prostitución. En ese sentido, detalla el experto, “cabe imaginar estos nuevos portales como grandes catálogos virtuales, al estilo Amazon, con un sinfín de chicas disponibles”. La diferencia con lo que se conocía hasta el momento no solo recae en la gran variedad de mujeres que se “ofertan”, sino en que son éstas las que se desplazan. 

De este modo, lamenta Ballester, cada vez se complica más el poder localizar a estas chicas, porque son ellas las que se trasladan hasta donde el cliente (el putero) quiere. “Hoteles, casas particulares, barcos…”, el consumidor elige a la carta y no se tiene ni que mover. De ahí que que este proceso se haya bautizado como “deslocalización” porque los puntos fijos donde se ejerce la prostitución de forma habitual y continua están desapareciendo. Así pues, de entrada lo que el sociólogo quiere dejar claro es que existe una vinculación muy estrecha entre las redes sociales donde se consume la “casi-prostitución” (lo que muchos siguen considerando solo porno), las redes de captación y, a su vez, con el futuro consumo de prostitución. 

Expertos del porno 

En este sentido, el experto alerta de la relación entre el consumo de pornografía y el ulterior consumo de prostitución. A nuestra pregunta sobre el límite entre ambos negocios, Ballester difumina la delgada línea que los separa y engloba el porno bajo el amplísimo paraguas de la prostitución. La edad a la que los niños empiezan a consumir contenido sexual explícito ronda los 8 años. Cuando alcanzan la adolescencia, a los 13 o 14 años, los adolescentes se han convertido ya en consumidores habituales de estos contenidos, algunos de una extremada dureza y violencia. 

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El experto nos explica que si el tiempo necesario para que una persona adquiera una habilidad básica ronda las 400 horas de dedicación, algunos de estos jóvenes, entre un 20% y un 25% habrán consumido entre 7.000 y 10.000 horas de porno cuando cumplan la mayoría de edad. 

La antesala de la prostitución 

Este consumo descontrolado de pornografía lleva ligada una escalada en las conductas sexuales de estos jóvenes, que pretenderán realizar ciertas prácticas importadas del sadomasoquismo que han visto y normalizado en los vídeos eróticos. Estos comportamientos incluyen prácticas de riesgo como asfixias, bukakes y otros actos violentos que no podrán conseguir, en su mayoría, con su pareja afectivo sexual. Para saciar estas fantasías, se estima que entre un 5% y un 6% de ese porcentaje de grandes consumidores recurrirá a la prostitución. “Como las prácticas que se ‘aprenden’ del porno no pueden, normalmente, llevarse a cabo con las parejas, el putero lo que hace es comprarlas en la prostitución”, explica Ballester. 

Es decir, la pornografía actúa como una especie de antesala al consumo de prostitución. Si un joven es un gran consumidor de este tipo de contenidos, será mucho más fácil que caiga en este “negocio”. Y las empresas que se dedican a ello lo saben. Por eso, las nuevas webs de prostitución han desarrollado una estética muy similar a la del porno para captar a sus clientes. 

El porno, inspiración de las “manadas”

Pero además, el consumo de pornografía parece estar relacionado con un incremento de agresiones sexuales entre jóvenes. La normalización de prácticas como el bukake han dado paso a violaciones grupales, que han aumentado en nuestro país hasta las 300 en los últimos 5 años. Además, el delito es grabado a menudo por los propios autores. Con la grabación del abuso o de la agresión sexual se cierra el círculo. Ballester explica que “la excitación se completa cuando lo pueden mostrar”, como en el porno. 

Los adolescentes simulan los comportamientos que han importado del porno para sentirse unos pornstars. Lo hacen también porque la pornografía provoca “desconexión empática”, es decir, a lo largo de su infancia y adolescencia, llegan a consumir tanta violencia que “no se activa la compasión, no la experimentan emocionalmente”. 

Violación a la carta 

Ballester, alerta por otro lado, que todas estas prácticas no han hecho más que empezar y que la tecnología 5G agravará ciertos comportamientos, en especial entre los más jóvenes. Con la irrupción de la quinta generación tecnológica el usuario podrá interactuar en videojuegos que simularán violaciones grupales, en las que, por si eso fuese poco, se podrá elegir, mediante una tecnología de inteligencia facial, el rostro de la víctima. Por lo que el violador virtual tendrá la opción de elegir a su víctima virtual, que puede ser cualquiera: desde una celebrity, hasta una compañera de clase. 

La posibilidad de elegir a las chicas por catálogo, como si de una especie de Amazon se tratase y las cientos de miles de horas de porno disponibles en la web, desde el más amateur hasta las superproducciones, ha provocado el llamado efecto FOMO entre los más jóvenes (Fear of Missing Out) el miedo a perderse algo. Las nuevas generaciones buscan y desechan sin descanso mujeres y experiencias por “miedo a perderse algo más excitante”.  

Vigile lo que consumen sus hijos 

La comunidad de expertos alerta, en este sentido, que es importante tomar conciencia sobre el contenido que consumen los usuarios más jóvenes. El consumo adictivo de estos materiales, tanto la “casi-prostitución” como el porno más explícito, se queda en la memoria del subconsciente y se traduce en un futuro anhelo por querer reproducir esos mismos patrones. 

Es fundamental que los tutores de los menores comprendan que las cuestiones relacionadas con la sexualidad que les vayan surgiendo a los niños deben ser tratadas con naturalidad y sensibilidad para no dejar la educación afectivo-sexual de nuestros jóvenes en manos de la pornografía. 

2 Comentarios

  1. Para Porno la reunión entre El conseller de Interior y los Mossos después de días de violencia, la no aclaración de quien se pone en Pompa es una vergüenza que a las claras y razonablemente los sitúa a ambos a cuatro patas..

  2. La prostitución que preocupa es la de la Prensa y los medios de comunicación, cada día Chuleando en plan proxeneta al lector, ya sea por omisión de la verdad, por ideología o por servilismo.

    Activistas al servicio de otros.

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