La crisis del Mediterráneo sigue siendo una realidad

La crisis del Mediterráneo es un problema humanitario que lleva años arrebatando la vida de mujeres, hombres y niños que buscan,al otro lado del mar, un refugio. Miles de personas cruzan este mar cada año, huyendo de sus casas; centenares de ellas jamás llegan a nuevos puertos

La crisis del Mediterráneo sigue siendo una realidad
el drama de los refugiados es especialmente trágico con los niños

Hace poco más de un año que los puertos italianos cerraron sus puertas a los barcos humanitarios que llegaban con centenares de refugiados a bordo. La amenaza constante de las instituciones italianas preocupa a ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, que considera que “el salvamento marítimo es, además de un imperativo humanitario de larga tradición, una obligación derivada del derecho internacional”. Por lo que asegura que ningún capitán, navío u asociación debería ser amenazado por la vía penal, siempre que esté haciendo una labor de salvamento, una labor humanitaria.

Desde que Italia cerró sus puertas, los Estados europeos, critican las ONG y asociaciones humanitarias, “han abandonado en gran medida los esfuerzos de rescate en el Mediterráneo Central”, lo que conlleva que los barcos de las ONG resulten cruciales para salvar la vida de los miles de personas que se ven obligadas a cruzar el mar en busca de un nuevo hogar.

Y es que, aun cuando se cerraron los puertos italianos, inmigrantes libaneses, sirianos, egipcios y tunecinos… han seguido, durante este año, con el deseo de llegar a la vieja Europa. Por lo que, aunque se quiera girar la cabeza hacia otro lado, la crisis del Mediterráneo sigue siendo una realidad.

Desde el Aquarius han fallecido 1.151 personas

El cierre de los puertos italianos en junio de 2018, coincide con el desembarco de emergencia del Aquarius en Valencia. Desde entonces, según Médicos sin Fronteras (MSF), al menos 1.151 mujeres, hombres y niños han fallecido, intentando cruzar el Mediterráneo. Lo que da un resultado de 3 muertes cada día.

Además, 10.000 personas se han visto obligadas a regresar al Líbano, de donde estaban huyendo, tras la guerra y la importante presencia del Estado Islámico en este país del norte de África.

David Noguera, presidente de MSF, lamenta estas cifras y el hecho de que “los gobiernos europeos hayan antepuesto la política a la vida de miles de personas”. Noguera explica que los recursos europeos destinados al salvamento marítimo han llegado a mínimos históricos.

Situación de bloqueo

Esta situación ha conllevado un bloqueo de las naves de rescate y barcos comerciales o militares son cada vez más reacios a colaborar en salvamentos, debido al alto riesgo de quedar bloqueados en alta mar y de que se les niegue un lugar seguro para desembarcar a las personas rescatadas. Los barcos mercantes que realizan un salvamento se ven en una situación extremadamente difícil: o se arriesgan a un bloqueo o devuelven a las personas vulnerables a Libia en violación del derecho internacional.

En estos 365 días se han documentado, al menos, 18 incidentes de esta naturaleza. Estos escenarios de parálisis, de punto muerto, se han traducido en que, durante un total de 140 días -más de cuatro meses-, 2.443 hombres, mujeres y niños vulnerables han quedado varados en el mar mientras que los líderes de la UE debatían su futuro.

En este sentido, las ONG también lo han tenido muy complicado, pues embarcaciones como la de Proactiva Open Arms han llegado a estar hasta 6 meses bloqueadas en el puerto de Nápoles por sus acciones de rescate. De hecho, una de las principales peticiones de MSF es que los estados europeos pongan fin a las acciones punitivas contra las ONG que tratan de brindar asistencia y salvar vidas ante la ausencia de dicha capacidad.

Las ONG no se rinden

A pesar de las dificultades, las amenazas y los bloqueos, las ONG no se rinden. En este sentido, recientemente, la ONG española Proactiva Open Arms anunció que su barco retomará los rescates de inmigrantes en el Mediterráneo Central a pesar de la política de puertos cerrados de Italia.

Según informó por Twitter su fundador, Óscar Camps, “antes presos que cómplices”, dando a entender que asumían el riesgo de reemprender su acción humanitaria, bajo la amenaza de las instituciones italianas, en concreto, de su ministro de Interior, el ultraderechista Matteo Salvini, propulsor de la política de puertos cerrados que se impuso en el país hará poco más de un año.

El barco de la organización humanitaria se encontraba en el puerto de Nápoles (sur de Italia) para mostrar su interior a los ciudadanos y explicar sus tareas. Ahora se implicará en los rescates y serán la única nave en aguas del Mediterráneo Central.

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