La “cazacarteristas”, una heroína en el metro de BCN

Eliana Guerrero es la ya popular ‘cazacarteristas’ del Metro de Barcelona. Lleva 13 años patrullando de manera voluntaria, combatiendo a los ladrones del suburbano. No les tiene miedo, ellos tampoco a ella, pero deberían temerla: ella sola es capaz de retener, incluso, pelear contra todos ellos

La “cazacarteristas”, una heroína en el metro de BCN
Eliana Guerrero, la "cazacarteristas" del metro de Barcelona patrullando en la Línea 3

Barcelona es una ciudad insegura. Y no solo lo demuestran las denuncias diarias por robos, hurtos o agresiones, sino que también lo han llegado a afirmar los partidos políticos que se han disputado la alcaldía de la ciudad. Uno de los principales focos de conflicto era y sigue siendo el metro de Barcelona, lugar en que los carteristas no dejan de multiplicarse.

Hace años que los carteristas se lucran robando carteras, relojes, joyas, smartphones y otros objetos de valor a turistas, residentes o personas de edad avanzada. La vigilancia policial ha aumentado, pero estos grupos de criminales, que no dejan de proliferar, “tienen estudiado al dedillo todas las paradas de la línea de metro que suelen atacar” afirmaba en una entrevista en exclusiva con eltaquigrafo.com, Eliana Guerrero la “cazacarteristas” más famosa del suburbano barcelonés.

Guerrero hace 13 años que, de manera voluntaria, se pasea por el metro de Barcelona, cazando carteristas, alarmando de su presencia e incluso reteniéndolos a la espera de los cuerpos de seguridad pertinentes. No les tiene miedo. Está preparada para discutir, incluso pelear, con ellos. Siempre, acompañada de un espray pimienta. Su objetivo, que los políticos endurezcan las leyes y exista tolerancia cero contra este tipo de delitos.

“Observar el robo me causó tanta impotencia, que empecé a actuar”

Guerrero explica que “al poco de llegar a Barcelona, observé como una carterista robó un estuche a una pareja de turistas, ambos de edad avanzada. La ladrona lo abandonó en las escaleras del andén contrario y yo fui a por él. Cuando lo abrí, entendí porque no le había interesado: solo contenía medicamentos, nada del interés de la carterista. Entre los fármacos había varias cápsulas de insulina. De pronto, escuché que los turistas afectados discutían con la carterista, ésta vino a recuperar el estuche y lo tiró de un andén a otro… la insulina reventó y quedaron todos los medicamentos esparcidos por las vías. Fue tal mi impotencia que, al día siguiente de estos hechos, empecé a patrullar”.

Tras un año de parón, el pasado mes de mayo Eliana regresó al metro barcelonés a continuar su “cruzada” contra estos delincuentes. Su movimiento ha causado tanta empatía que han surgido distintas organizaciones de voluntarios que se dedican a patrullar los metros de la capital catalana con el objetivo de alertar a los turistas de la presencia de carteristas. Incluso, los han llegado a reducir y retener en sus huidas.

Estos ángeles del metro, inspirados en el movimiento que surgió en Nueva York para frenar la delincuencia en el suburbano, se organizan en distintos grupos. Dos de los más reconocidos y más efectivos de la ciudad son: ‘Barcelona Residents Against Robbery’ y ‘Guerrer@s por Barcelona’. Este último hace honor al apellido de Eliana.

“Actualmente, tengo fichados a más de 450 carteristas”

La ‘cazacarteristas’ explica que las líneas roja, verde, azul y amarilla del metro de Barcelona son las más conflictivas. “Sobre todo la verde”, asegura. “Tiene 13 paradas conflictivas, es decir, más de la mitad de todo el recorrido”. Guerrero asegura que todas las líneas que tienen paradas en el centro de la ciudad tienen paradas negras, así como las que pasan cerca de la zona alta, el barrio de Gracia o la playa en época de verano.

“Tengo fichados a más de 450 carteristas, les hacemos fotos, vídeos y los identificamos públicamente”, de este modo, asegura que los habituales del metro pueden llegar a reconocer a los delincuentes. Y es que cada grupo o banda de criminales tiene muy estudiadas unas paradas en concreto de una línea específica. Por eso las patrullas deben organizarse del mismo modo.

“Somo entre 30 y 40 voluntarios que vamos patrullando las paradas más conflictivas de toda la capital. Tenemos tramos estudiados al dedillo, porque los delincuentes siempre actúan en la misma zona, es decir, un carterista de ‘Drassanes’ siempre estará por dicha zona. Por eso debemos conocernos igual o mejor que ellos las paradas con más delincuencia”, explica Guerrero.

Y aún la cantidad de robos que llegan a evitar, es evidente que los patrulleros son minoría.

“Llegamos a evitar entre 7 u 8 robos por hora”

“Un sábado cualquiera podemos llegar a evitar entre 20 y 30 hurtos en una línea concreta. Aproximadamente entre 7 y 8 por hora. Pero si tenemos en cuenta todas las paradas de una línea y todas las líneas existentes… solo hace falta multiplicar”, resumía Eliana.

Reconoce que no pueden frenar todos los robos, ya que no pueden tener vigilancia en todas las paradas de la ciudad, aun así, se enorgullece del trabajo hecho y de la colaboración que, normalmente, reciben de la ciudadanía.

Sin ir más lejos, “esta semana retuve a un joven que salía del metro ‘cargado’ con los objetos que había robado. Pasó por mi lado una chica joven que estaba de visita. Me dijo que era de Madrid, que era Policía Nacional y me mostró su identificación. Estaba de vacaciones, pero no dudó en ayudarme. Juntas retuvimos al ladrón hasta que llegaron los agentes de seguridad del TMB”, explica.

Lo lamentable es que las penas por este tipo de delitos son casi inexistentes. “La policía llega, los registra y a los dos días a vuelven a estar en marcha”.

“Existe un vacío legal brutal”

El principal problema, asegura, es el vacío legal que existe en relación con los detenidos por este tipo de hurtos. “Muchas veces no puedes demostrar que eso que llevan encima es robado, cada vez hay más menores sin documentación y aunque todos sabemos de su existencia y nosotros los conocemos personalmente, acusarles es complicado”.

Además, asegura que la espera para poner denuncias es totalmente exagerada. Cuatro horas de espera en comisarias céntricas. “Policía y justicia están sobrepasados de trabajo, por eso yo y otros voluntarios patrullamos con el objetivo de frenar esta práctica y hacer ver a los políticos que se necesitan cambios reales y efectivos en este sentido”.

Guerrero se plantea, incluso, dar un paso más en su particular lucha: recoger firmas y llevarlas al Congreso de los Diputados con el objetivo de que se endurezca este aspecto del Código Penal. “Mi única finalidad es el cambio de la ley, no busco otra cosa”, insiste. Eliana admite que por su labor disuasoria de carteristas ha recibido amenazas y alguna agresión.

En este sentido, Guerrero explica que para un turista es “un jaleo burocrático, administrativo y económico el hecho de poner una denuncia. Se necesita de una intérprete, papeleo y documentación que acabamos pagando entre todos”.

De esta manera, y sin hacer uso de violencia, el colectivo se está moviendo por el suburbano barcelonés, alejando a aquellos que pretenden hacerse con las carteras y teléfonos de los viajeros. Además, los ángeles del metro acostumbran a grabar algunos de sus actos y compartirlos en redes sociales, con la finalidad de que los barceloneses y las autoridades conozcan a los carteristas que frecuentan el suburbano.

Los datos que lo avalan

Según datos facilitados por la policía catalana, un 60% de los delitos que se cometen en Barcelona son hurtos, un 28% de los cuales se producen en los transportes públicos de la ciudad, aunque mayoritariamente en el metro. Más de la mitad –un 65%- de los delitos por hurto son leves, por lo que el valor del objeto sustraído es inferior a 400 euros-y son castigados con una multa.

Fuentes de Mossos d’Esquadra atribuyen “el aumento notable” de hurtos registrado desde finales del 2017 al hecho de que el Tribunal Supremo dejó sin efecto el artículo 235.1.7 del Código Penal que trata la multirreincidencia. Un artículo que preveía cárcel de 1 a 3 años para los delincuentes que acumularan más de tres condenas por delitos leves.

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