«La carne y la pared» de Álex Marín Canals

Una historia breve pero intensa, de las que van al grano pero que a la vez está dotada de una gran originalidad y calidad

Como todo lector que se precie son muchas las manías que tengo. Pero debo decir que una de las que me ha acompañado durante muchos años –y está empezando a desaparecer– es la de no leer libros cortos. Siempre he preferido lo que denominamos “tocho” frente a uno delgadito. Sin embargo, en los últimos tiempos son tantas las buenas historias que he descubierto en formato de relato o novela corta que estoy empezando a deshacerme de esta costumbre. Es lo que me ha ocurrido con ‘La carne y la pared’ (Ediciones El Transbordador) de Álex Marín Canals (Barcelona, 1986), donde nos encontramos con una historia breve pero intensa, de las que van al grano pero que a la vez está dotada de una gran originalidad y calidad.

Crujidos. Paredes.

Nove es nuestro narrador. Su nombre viene del mote impuesto por aquellos que se burlaban de él en su infancia debido a sus gafas de culo de botella (nove nove). Tras una niñez en la que sufrió acoso y burlas, ahora convertido en escritor de novelas de terror, empieza una nueva etapa de su vida en compañía de Aída, su pareja. Juntos se van a vivir a un pisito que posee una oscura historia.

El hijo mayor de la familia que ocupaba con anterioridad la vivienda, Álex, desapareció sin dejar rastro. La investigación no dio ningún fruto y en cuanto se cerró el caso, el resto de la familia se volvió al pueblo.

Y es ahí donde Nove pasa en soledad la mayor parte del tiempo, intentando escribir la que será su segunda novela. Ha convertido en su despacho la que fuera la habitación de Álex. Allí empieza a escuchar crujidos y ruidos que le llevan una y otra vez a pensar en la historia del chico desaparecido. Hasta que un día encuentra su diario en la pared. Incrustado. Camuflado. Apenas perceptible.

Entonces, comienza a leer…

Pedir ayuda a gritos

En este pequeño volumen hay cabida para muchas cosas, son muchos los temas que el escritor barcelonés toca y lo hace con gran maestría. Estamos ante una novela de terror: crujidos, ruidos extraños, apariciones, desapariciones…

Pero también es un grito, una llamada de atención a la sociedad para que no dejemos pasar el acoso escolar que sufren los niños en el colegio o fuera de él. Que estemos pendientes de lo que sucede a nuestro alrededor y no hagamos como si no sucediera nada.

Tan duro es para el acosado el maltrato psíquico y físico al que se ven sometidos, que el ver la pasividad del que les rodea, empezando por su propia familia, sus profesores, sus amigos… Restar importancia a esos hechos hacen que su autoestima quede por los suelos y se tengan que refugiar en lugares de los que a veces no se puede salir, y si lo consiguen, la factura a pagar habrá sido muy grande.

He sentido miedo mientras leía ‘La carne y la pared’, y no por la parte más fantástica, sino por la más real, la de imaginar el calvario que sufren hoy en día montones de niños y jóvenes, que no tienen con quien hablar sobre lo que les sucede. Que callan por miedo.

Otro tipo de acoso: el sexual

Como he dicho, son muchos los temas que toca el autor, y también hay lugar para el acoso sexual. Quizá pasa un poco más por encima y ahonda menos en esta cuestión. Aun así, está presente y merece nuestra atención.

Y es que esta es una cuestión de tanta importancia hoy en día que daría para otra novela y para otra reseña. Uno de los problemas más importantes de esta lacra de nuestra sociedad es que quien lo comete piensa que no está haciendo nada malo.

Si a “alguien” le gusta una chica y decide perseguirla, esperarla a la salida del instituto, espiarla, intentar entablar conversación con ella una y otra vez, frecuentar los mismos lugares y, en definitiva, convertirse en su sombra, ese “alguien” tiene la firme convicción de que está en su derecho de actuar así y no entiende por qué esa chica sentirá fastidio al principio, después extrañeza e incomodidad, para terminar teniendo miedo. En ocasiones mucho miedo.

Sí, en estas 150 páginas, Álex Marín Canals nos habla de todo esto y de mucho más. Y además lo hace con originalidad. A modo de notas que Nove escribe mientras se documenta para su novela nos irá narrando esta historia que es suya y de Álex. Ese chico que desapareció o que, quién sabe, lo mismo está ahí mismo, entre estas cuatro paredes, esperando que alguien le escuche.

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