«Karroña» de Gonzalo Palacios Goikolea

Una novela negra muy dura y comprometida, una historia fresca, de mucha profundidad y bien escrita

Resulta complicado fijarse en una ópera prima entre tantas y tantas obras que se publican constantemente. No es justo pero es así. Tiene que recomendártela alguien o que la casualidad la ponga en tu camino y algo te llame la atención para hacer que te decidas por ese libro. Es el caso de la primera novela de Gonzalo Palacios Goikolea, Karroña. Me gustaron tanto el título como la portada, no sé, sentí buenas vibraciones, y me sumergí en el texto.

Mira por donde fue un acierto. Encontré una historia fresca, de mucha profundidad y bien escrita.

Nacer pobre, morir sola

Comienza el libro con el descubrimiento del cuerpo de una mujer por parte de unos senderistas en el Cañón del Río Lobos. Se trata de una joven prostituta brasileña que ha sido asesinada y tirada como si de basura se tratase. A partir de allí Pedro, un joven ornitólogo y Raquel, una activista medioambiental se embarcan en una peligrosa aventura. Intrigados por el brutal asesinato entran en el submundo de la trata de personas donde la violencia y el desprecio por la vida son moneda corriente.

Dos personas normales envueltas en una historia que los supera y que los lleva de los parajes sorianos a las míseras favelas de Pirambú en Brasil.

Huir del fuego…

Algo que debería avergonzarnos como sociedad es visto con una naturalidad que espanta. Rara es la carretera que no esté salpicada de clubs dedicados al negocio de la carne. Polígonos por donde transitan mujeres en condiciones lamentables intentando sacar algo de dinero con sus cuerpos. Páginas de contactos, pisos, y seguramente más lugares que se me escapan son frecuentados por multitud de ciudadanos ejemplares, padres de familia, jóvenes e incluso devotos y cumplidores feligreses. Allí compran sexo como quien va al supermercado, nadie se plantea cómo y por qué esas mujeres están allí.

En un mundo donde lo más importante es la economía, las personas valemos por lo que tenemos. Quien nada posee se arriesga a ser mercancía en manos de otros. Ese es el triste destino de miles de mujeres que, huyendo de la pobreza, caen en las manos de gente sin escrúpulos que se enriquecen con ellas. Mercancía puesta en el mercado para uso y disfrute de tipos tan miserables como los traficantes.

Dentro de ese “todo por la pasta” estaría también la explotación de los recursos naturales. Volvemos a lo mismo, rentabilidad por encima de la vida. Dinero que fluye y sirve para comprar voluntades, permisos e impunidad.

Vasos comunicantes por los que ese capital circula libremente dejando a su paso un rastro de muerte, miseria y corrupción.

Todo está conectado

La novela tiene dos partes muy diferentes entre sí. La primera centrada en la zona de Soria es a mi parecer algo más floja. Se sigue bien la trama pero peca de excesivamente explicativa y te puede llevar a despiste.

Personalmente no es mi caso porque conozco la zona y me ha hecho ilusión volver a esos parajes y pueblecitos en los que he pasado buenos ratos. También se extiende mucho en descripciones de la flora y fauna del lugar, muy didáctico pero hace que el ritmo baje algo.

En la segunda parte nos vamos a Brasil. Concretamente a la ciudad de Fortaleza donde se encuentra uno de los mayores complejos de favelas del país.

Aquí Gonzalo se maneja a la perfección en un terreno que conoce muy bien. En 2002 estuvo trabajando en él y su experiencia queda reflejada en la novela.

Se nos muestra la vida allí en toda su crudeza. La lucha por la supervivencia, la injusticia y el atropello continuado de los derechos humanos más elementales. Las dos partes se complementan a la perfección logrando una trama más que interesante.

Un autor comprometido

Una novela negra muy dura y comprometida que mira directamente a los ojos del lector. Interpela a nuestra conciencia como parte de una sociedad que aparta la mirada cuando no le gusta lo que ve.

Me parece todo un acierto por parte del autor inclinarse por el género negro para transmitirnos esta realidad.

Denuncia, compromiso y entretenimiento es lo que Gonzalo Palacios Goikolea nos ofrece con esta Karroña. Dadle una oportunidad, además el 0,7% de los ingresos del libro van destinados a “Rua da Vida”, una ONG dedicada a proyectos para el desarrollo en Brasil y Guatemala.

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