Juicio Maristas: visto para sentencia

El juicio a Joaquin Benítez, exprofesor de gimnasia de los Maristas de Les Corts y pederasta confeso, ha quedado visto para sentencia. Tras tres días de declaraciones y confesiones, Benítez pidió perdón y aseguró estar “profundamente arrepentido”. Acusación y Fiscalía culpan a los Maristas de encubrir los delitos

Juicio Maristas: visto para sentencia
Joaquín Benítez el pederasta confeso de los Maristas pidiendo perdón

El exdocente de los Maristas de Les Corts, Joaquín Benítez, juzgado por abusar sexualmente de cuatro estudiantes, reiteró ante el tribunal en la última jornada de juicio que el colegio sabía que cometió ese mismo delito en 1986 y que tiene pruebas contra dos personas que contribuyeron a ocultar el caso.

Tras finalizar la presentación de los informes y de las conclusiones, Benítez pidió permiso para dirigir unas palabras al tribunal, con lo que rompió a llorar, a la vez que pedía perdón a las víctimas y a sus familias por haber «sufrido las consecuencias que ha conllevado esta situación tan deshonesta».

Benítez afirmó, este miércoles, que «pagará» por sus delitos y que ha deseado en muchas ocasiones «estar dentro de la prisión».

«Pido perdón porque de verdad estoy arrepentido, aunque no os lo parezca o, aunque no haya mostrado ninguna situación de arrepentimiento público», indició después de que, durante la vista oral, tanto el fiscal como las acusaciones hayan destacado la falta de expresión de culpa o remordimiento por parte del acusado.

Acusación y Fiscalía culpan a los Maristas

Fiscalía y acusación sostuvieron que la congregación tiene una «una evidente responsabilidad civil, pero sobre todo tiene una enorme responsabilidad moral, porque si en 1986 hubieran actuado como debían hoy estos hechos no se hubiera producido».

Cabe recordar que, en su declaración, el acusado confesó haber abusado de otro menor en 1986, admitió que el colegio supo de ese acto y que no hizo nada al respecto, no hubo represalias.

El Fiscal, Javier Faus, además, acusó a la Fundación de no estar al lado de las víctimas de abusos sexuales perpetrados por el exprofesor Joaquín Benítez, sino preocupada por «regatear hasta el último céntimo» la indemnización solicitada.

«En estos tiempos en los que el papa Francisco pide perdón por los casos de pedofilia ocurridos en Estados Unidos o Australia, aquí la Fundación, en vez de estar con las víctimas, está regateando hasta el último céntimo, y eso que tiene una póliza de seguros», señalaba el fiscal ante el tribunal que juzga a Benítez.

La acusación cree que “si se hubiera efectuado un despido ipso facto, quizás no estaríamos en esta sala y las víctimas no hubieran vivido el infierno que han vivido». Otro letrado acusó al vicario provincial de los Maristas, Pere Francesc Ferré, que declaró este lunes como representante del centro, de «banalizar su implicación y quitarles importancia a las consecuencias de los hechos e incluso a las secuelas».

Ferré negó que la escuela encubriera los abusos, pero admitió que se ocultó el primer caso denunciado sobre Benítez en 2011 al resto de familias del centro porque los padres afectados pidieron permanecer en el anonimato y que no lo despidieron porque él pidió la baja antes. Un día más tarde, se descubrió que los Maristas ya eran conocedores del primer abuso en 1986.

Los Maristas contraatacan

El letrado de la compañía de seguros Generali, contratada por el colegio de Sants Les Corts, donde ejercía el procesado, dejó claro que los Maristas son una «entidad solvente» que puede pagar las indemnizaciones y que, en todo caso, la reparación del daño para la víctima que sufrió los abusos más graves, con felaciones incluidas, sería de 16.500 euros y no de 50.000 como ha pedido el fiscal o de 60.000 pedidos por la acusación particular.

En este caso concreto, además, ha sostenido que la adicción del muchacho al cannabis puede influir en las secuelas.

Con todo, el juicio queda visto para sentencia con la admisión de 2 de los 4 delitos por los que se investiga al acusado y una larga lista de delitos prescritos a sus espaldas. Y los Maristas salen de esta con la vergüenza por bandera al quedar su comportamiento evidenciado ante el tribunal. Faltará ver ahora qué medidas toma la Generalitat al respecto y si, finalmente, abre un expediente como exigen las víctimas.

Manuel Barbero, padre de una de las víctimas, aseguró ante los medios de comunicación que esta no había sido una victoria, puesto que todavía quedaba mucho trabajo por hacer. Barbero recriminó a la Generalitat que el colegio siguiese funcionando con normalidad y exige medidas efectivas para que los culpables de estos delitos paguen su condena. Y no solo se refería a Benítez.

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