Juicio Macedonia: la defensa de Carbajo se carga los cimientos de la instrucción

Este martes han sido las defensas las encargadas de leer sus informes finales. Como tónica general, todas ellas han pedido la nulidad de las intervenciones telefónicas, base sobre la que se construye esta causa, por falta de motivación y vulneración de derechos

Juicio Macedonia: la defensa de Carbajo se carga los cimientos de la instrucción
El juicio encara su recta final en la Audiencia de Barcelona / Archivo

Tras la intervención de la fiscal Ana Gil, que no movió ni una coma respecto a su escrito de acusación, este martes han sido las defensas de los diecisiete acusados en el ‘caso Macedonia’ quienes han tomado la palabra para dejar constancia, ante el tribunal, de sus conclusiones finales. El primero en intervenir ha sido el letrado Samuel Pérez, en defensa de los derechos de Manuel Gutiérrez Carbajo, señalado como el líder de la supuesta organización de narcotraficantes que radica en el origen de dicha causa.

Intervenciones poco motivadas

Pérez, como han esgrimido los compañeros que han participado en la sesión de este martes, ha exigido al tribunal de la sección 03 de la Audiencia de Barcelona la nulidad de las intervenciones telefónicas. Bajo su punto de vista, dicha medida, al menos en el caso de su cliente, no estuvo suficientemente motivada, vulnerando, así, los derechos del acusado. La División de Asuntos Internos de los Mossos d’Esquadra lo creyó oportuno porque tenía relación con los acusados, pero no se pudo demostrar qué tipo de relación era.

Además, añade, que de todas esas intervenciones no se puede determinar que Gutiérrez Carbajo liderase ningún entramado criminal al no registrarse, en ningún momento, conversaciones relacionadas con el tráfico de estupefacientes.

publicidad

Tampoco hay testigos

Por otro lado, ha matizado el letrado, tampoco hay testigos que apunten a su cliente como narcotraficante y, de hecho, el que fue el cabecilla de toda la investigación policial, el exjefe de la DAI de los Mossos d’Esquadra, Jordi Moya, reconoció en sede judicial que la presunta trama nacería del sr. Crespo, sin poder determinar quién suministraba la droga. Pero, que, en ningún caso, se podría asegurar que fuese Gutiérrez Carbajo.

Convencido de que Villarejo anda detrás

Samuel Pérez, convencido de que este caso esconde una trama de corrupción a nivel superior, ha recordado que existen audios y escritos en las libretas de José Manuel Villarejo, ahora incautadas por la Audiencia Nacional, en las que se pone de manifiesto la supuesta intención del excomisario, junto con José Luis Olivera Serrano, exjefe de la UDEF en Barcelona, y el policía José Giménez Raso, de crear una causa judicial que desprestigiara a los Mossos d’Esquadra. Concretamente a José Luis Trapero; y, por otro lado, al exfiscal Anticorrupción, David Martínez Madero, y a todos los que participaron en la causa ‘Saratoga Riviera’ en la que Manuel Gutiérrez Carbajo fue informador.

De hecho, Trapero, en este sentido, ya expuso ante el tribunal de la sección 03 que desconocía que Villarejo pudiese estar detrás, pero que sabía de movimientos sospechosos de “los otros dos señores” y de la intención de varios sectores de desprestigiar al cuerpo de Los Mossos d’Esquadra, ya en 2009.

Causalmente, ha reflexionado en el mismo sentido el letrado, todo el grupo que investigó la cauda de los burdeles ‘Saratoga y Riviera’, liderado por el Inspector Toni Salleras, terminó imputado en el ‘caso Macedonia’ tras haber sido ellos también los primeros en investigar la trama original sobre un presunto caso de corrupción en la Guardia Civil.

El origen de todo

Sobre la trama original que abrió el caso y que afectaba a la Guardia Civil, Samuel Pérez ha recordado que el juez de Instrucción 1 de Barcelona se obsesionó con la idea de que los 16 agentes del grupo ECO implicados habían cometido un delito de corrupción, al manipular una operación antidroga con algunos de los ahora acusados. Sin embargo, el grupo de Salleras no lo pudo demostrar. Fue entonces que, disgustado con este resultado, el juez instructor Joaquín Aguirre ordenó al Servicio de Asuntos Internos (SAI) de la Benemérita la redacción de un informe que aclarase el caso.

De dicho oficio se pudo extraer que dos agentes de los Mossos en Vilanova i la Geltrú, uno de ellos el subinspector que permanece imputado, podrían tener algún tipo de vinculo con los narcos investigados. Sin determinar, en ningún caso, el tipo de relación. Fue entonces que la DAI determinó que este vínculo venía dado por temas ilícitos, sin contemplar la idea de que podrían ser sus confidentes, e intervino una decena de teléfonos móviles sin más justificación.

“Una instrucción errática y desacertada”

Los otros letrados han seguido la misma línea de intervención que Samuel Pérez. Concretamente, José Luis Bravo, en defensa de los derechos del sr. Barti, que fue acusado de ser el ‘guardaespaldas’ de Gutiérrez Carbajo, también ha arremetido contras las intervenciones telefónicas y, en general contra la instrucción y el origen de la misma.

“No es normal que el juez cuestione el trabajo de tres cuerpos policiales y no es normal que los investigadores terminen investigados” ha aseverado el letrado que ha sentenciado que, a su parecer, la instrucción ha sido “errática, confusa, desacertada y desproporcionada”. Bravo considera que las intervenciones y la detención de los acusados, que estuvieron días incomunicados y sin asistencia de abogados, vulneraron los derechos fundamentales de su cliente y los otros acusados.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here