Juicio ‘caso Macedonia’: las defensas sonrojan a la DAI

La DAI no sólo basó toda su investigación únicamente en las escuchas, sino que, además, desechó 210 conversaciones, cuyo contenido, favorecería directamente a los sospechosos y contextualizaría las llamadas que sí que se incorporaron

Juicio 'caso Macedonia: las defensas sonrojan a la DAI
La Audiencia de Barcelona ha dado el pistoletazo de salida definitivo al juicio por el “caso Macedonia”. / Imagen de archivo del TSJC

La Audiencia de Barcelona ha dado el pistoletazo de salida definitivo al juicio por el “caso Macedonia”. Después de que los problemas de salud de un letrado obligaran a paralizar la vista oral la semana pasada, este lunes los agentes de la División de Asuntos Internos (DAI) de los Mossos d’Esquadra han roto el hielo, declarando ante el tribunal de la sección 03.

Más de 200 conversaciones en el limbo

Las defensas de los 17 acusados, en especial la ejercida por el letrado José María Fuster-Fabra, en nombre del único subinspector de los Mossos imputado, han querido poner entre las cuerdas al exjefe de la DAI y a su segundo. Principalmente, en relación con las intervenciones telefónicas que realizaron. Su objetivo era evidenciar ante la Sala que dicha división no incorporó buena parte de las escuchas que se derivaron de la investigación, instruida por el Juzgado de Instrucción 01 de Barcelona.

Al parecer, se dejaron de transcribir 210 conversaciones entre los acusados que tenían sus teléfonos pinchados por orden judicial. Cuyo contenido, aseguran los letrados, favorecería directamente a los sospechosos y contextualizaría las llamadas que sí que se incorporaron.

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Asuntos internos a cargo de una investigación criminal

El exjefe de revisión de asuntos internos del cuerpo policial ha respondido a preguntas de la fiscal, Ana Gil, que en un primer momento iniciaron la investigación sin intención de destapar una presunta red de narcotraficantes. Siempre según su versión, el juez instructor, Joaquín Aguirre, pidió a la DAI que investigase a dos funcionarios de los mossos, destinados en la comisaria de Vilanova y la Geltrú, que podrían estar infiltrando información confidencial a un grupo de delincuentes.

Fue más tarde cuando empezaron a obtener indicios de que podrían estar ante un presunto delito contra la salud pública. Ante esta nueva realidad, se mantuvieron ellos al mando de dicha investigación, a pesar de no ser una división especializada en esta materia.

¿Infiltraciones o confidencias?

La teoría inicial del juez Aguirre sobre las posibles infiltraciones se respaldaba con un informe que realizó el Servicio de Asuntos Internos (SAI) de la Guardia Civil, y que incorporaba elementos indiciaros de delito. Concretamente, hacían referencia a una conversación telefónica entre dos de los acusados (los señores Crespo y Gutiérrez Carbajo) en la que se nombraba al subinspector imputado.

Sin embargo, como bien ha reconocido finalmente el exresponsable de la DAI, ambos individuos eran confidentes de dicho agente, por lo que, como ha comentado Fuster Fabra, era lógico y habitual que se hablara de él y quedaran personalmente para compartir información. Sin que eso demuestre ninguna infiltración de información, ni participación en dicho entramado, ha asegura el letrado, a diferencia de lo que sostienen los agentes de la DAI.

Todo se ha basado únicamente en las escuchas

Por otro lado, el exjefe de la División de Asuntos Internos tampoco ha podido demostrar que los presuntos narcos pagaran una mensualidad al subinspector implicado como recompensa a la información que éste, supuestamente, les facilitaba.

Toda la acusación, ha asegurado el testigo, se ha basado en las escuchas, matizando que, aunque no recuerde en la actualidad buena parte de los detalles de la investigación, se ratifica todo lo que expuso y firmó en los informes que realizó entonces. De este modo, el exjefe de la DAI ha justificado el sueldo que el subinspector presuntamente recibió por los servicios prestados, porque “obra en el oficio realizado”.

Con este mismo argumento también ha asegurado que la banda de delincuentes conseguía pastillas para adelgazar sin la necesidad de receta para el mismo agente implicado. Sin embargo, el exjefe de asuntos internos ha reconocido, acorralado por las defensas, que no se hizo nada para verificar este extremo, limitándose a dar por bueno aquello que escucharon y/o dedujeron de las intervenciones.

Los acusados y las medidas de seguridad

Ambos agentes han justificado que toda la investigación de la DAI se ha basado en las escuchas alegando las medidas de seguridad y control que los acusados empleaban a la hora de desplazarse o contactar los unos con los otros. Sin embargo, a preguntas de Fuster-Fabra, el segundo de la DAI ha explicado que el subinspector acusado ni se cambió el teléfono, ni cambiaba con asiduidad el lugar de encuentro.

Tras esto, este mismo letrado, ha querido remarcar que, además, su cliente siempre que se reunía con los confidentes -ahora también imputados en la misma causa- daba parte a sus superiores.

Una organización criminal que no se conocía entre sí

A parte del delito de tráfico de drogas, a los acusados se les imputa el delitos de pertenencia a organización criminal. Esta acusación no sólo ha sido muy cuestionada porque dicho delito no había entrado en vigor todavía cuando se registraron los hechos; sino que, además, según se deriva de la declaración de la DAI, algunos de los imputados -todos de la misma organización- no se conocían entre sí.

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