Juicio al procés: algo no me cuadra

Josep María Campos
Josep María Campos

Estoy viendo el desarrollo del juicio y compruebo atónito cómo la mayor parte de las intervenciones del presidente del tribunal no se han dirigido contra los “violentos y violentas” acusados de rebelión y sedición por sus “irrespetuosas” (la actuación de los acusados ha sido de una educación y corrección exquisitas) defensas de su inocencia, si no que las ha hecho para abroncar o corregir las continuas imprecisiones, cuando no meteduras de pata, de fiscales y abogacía del Estado que todo apunta a que han llegado al juicio sin saber bien, qué es lo que tienen que hacer y qué tienen que preguntar para demostrar no se sabe bien qué.

Para un ciudadano o ciudadana de Catalunya que ha seguido con preocupación la detención y encarcelamiento de los acusados, que ha visto cómo los han tratado en los traslados, que ha comprobado con asombro y angustia cómo se han burlado de ellos y ellas los responsables de su custodia, hasta el punto de que el presidente del tribunal ha tenido que exigir que se les trate con el debido respeto ante el temor a que la prensa internacional pueda cuestionar si el juicio puede estar viciado de origen… para esos ciudadanos, digo, comprobar el tipo de preguntas y los interrogatorios que se les están haciendo les debe llevar a la simple, llana y palmaria conclusión de que se trata de un absurdo montaje, un vodevil intrascendente, sólo que ni es divertido ni picante.

La estrategia y la táctica seguida por el “full de ruta” independentista, ha podido ser errónea en algunos momentos, e imprecisa y contradictoria con altos grados de improvisación, pero eso no convierte a sus responsables políticos en peligrosos y violentos agitadores merecedores de un trato injusto, excesivo, inaceptable.

Si uno compara los exabruptos diarios de los partidos de la derecha española (Ciudadanos, Partido Popular) y de la extrema derecha (VOX), y después analiza las preguntas de los fiscales, llega a la conclusión de que algo está fallando, alguien miente, alguien ha convertido este caso en una supuesta agresión al Estado y a sus instituciones, sobre la base de un montaje con pies de barro. Ninguna de las acusaciones se sostiene lo más mínimo pero las de rebelión o sedición suenan a broma de mal gusto.


hoy no tendríamos democracia, pues hubiera sido ilícito combatir las leyes del estado franquista legalmente constituido y reconocido, en el que había leyes pero no democracia


Es asombroso comprobar cómo los autoproclamados partidos constitucionalistas entre los que se incluye VOX (madredelamorhermoso) pueden mostrar tanta torpeza a la hora de abordar el tema catalán.

Cierto es que eso les es rentable electoralmente, aun a riesgo de que esta conducta, sí, acabe fraccionando el Estado. ¿Qué harán con los más de 2.5 millones de catalanes que fueron a votar, muchos sin ser independentistas, sólo por ejercer el derecho a decidir, el derecho a opinar libremente? ¿Se les llevará a escuelas de reeducación? O simplemente se les ignorará.

Pero si es incomprensible la postura de los partidos que se alimentan de la confrontación continua, más incomprensible es sin duda la actitud de algunas instituciones del Estado, el Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional, que juegan el papel que juegan si se tiene en cuenta cómo son elegidos y a quienes, por tanto, representan.

Ahora bien, si hay una institución que por su naturaleza debería haber sido cuidadosa en sus manifestaciones públicas para no ofender sentimientos de ninguna de las partes, esa es la institución monárquica. Y no lo hizo, el primer discurso del rey después del 1 de octubre en el que abordó el conflicto catalán fue tan lamentable como innecesario, y consiguió lo que era lógico, desapego y rechazo a la monarquía de una considerable gran parte del pueblo catalán.

La última y posiblemente la más grave ha sido la pronunciada en la clausura del Congreso Mundial del Derecho el pasado día 20, no por lo que ha dicho (el Rey como cualquier otro ciudadano puede opinar como le parezca, aunque debe ser cuidadoso) si no por el momento elegido para decirlo, en pleno juicio por el procés.

… El rey Felipe VI ha afirmado el pasado miércoles día 20 que «no es admisible apelar a una supuesta democracia por encima del derecho, pues sin el respeto a las leyes no existe ni convivencia ni democracia”…

Si esto fuera así como dice el Rey y algunos otros voceros, hoy no tendríamos democracia en este país, pues hubiera sido ilícito combatir las leyes del estado franquista legalmente constituido y reconocido, en el que había leyes pero no democracia.

Lo ha hecho en respuesta a lo que la mayoría de acusados ha defendido afirmando que es más importante la defensa de la democracia que la puntual desobediencia a una ley…

Muchos interpretarán que con estas palabras en pleno juicio ya no hace falta continuar con el mismo ya que el máximo representante de las instituciones del Estado ha indicado, sin referirse directamente a ello, por dónde deben ir los tiros.

Este muchacho acabará haciendo bueno al emérito de su padre.

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