Juicio 17A: ¿Y si fuese verdad que Es Satty está vivo?

Juicio 17A: ¿Y si fuese verdad que Es Satty está vivo?
Ni la fiscalía ni los investigadores tienen dudas de que los restos de Alcanar son de Abdelbaki Es Satty, líder de la célula de Ripoll | EFE

“La verdad se encuentra siempre en la simplicidad, y no en la multiplicidad y confusión de las cosas”. Con esta frase de Isaac Newton ha abierto la sesión de hoy uno de los letrados. La simplicidad del tribunal frente a la confusión de las teorías de la conspiración planteadas por el polémico letrado Jaume Alonso-Cuevillas. El abogado que representa la acusación particular de los padres del pequeño Xavier, el niño de tres años de Rubí atropellado mortalmente en Las Ramblas, se ha ganado la fama de conspirador. O mucho peor, de conspiranoico. Cría fama y échate a dormir. 

A Cuevillas pocos lo toman en serio. Juega ese rol de escudero de un padre destrozado, que trata de recomponer su vida y que anda errante en busca de respuestas. Parece ser el que da alas a sus fantasías. Es una especie de Juan Ignacio Blanco pero sin cintas beta. Porque para snuff sobran las imágenes que el Tribunal ha permitido emitir con todo lujo de detalles y en abierto. Sin cortes, sin píxeles, en definitiva, sin ningún tipo de protección para las víctimas. Pero la diferencia entre Cuevillas y el criminólogo de Alcàsser es que lo que cuenta el abogado, por muy rocambolesco que sea, aparece en las diligencias del caso. 

El hombre misterioso

Cuevillas ha explicado que, tras la explosión de Alcanar, que hacía las veces de base operativa de la célula de Ripoll, Houli Chemlal, superviviente del accidente y acusado en este proceso, afirmó que en la casa había cuatro personas. Una más de las que se tiene constancia. También afirmó que la furgoneta de Es Satty se encontraba aparcada en la puerta. Sin embargo, un vecino asegura que esa noche, después del brutal estallido, una furgoneta abandonó la urbanización a toda velocidad.

Además, varios de los testigos afirman haber visto a un señor de barba blanca recortada en la casa de Alcanar en los momentos previos al fortuito accidente. Una descripción que encaja a la perfección con el hombre cuya identidad se desconoce a día de hoy pero que aparece en una misteriosa fotografía encontrada entre las ruinas del polvorín de Alcanar.

La furgoneta del imam

La furgoneta de Es Satty se localizó días después en la localidad de Sant Carles de la Rápita, muy cerca de una carnicería Halal. Aunque los dueños lo niegan, una testigo afirma haber visto a Es Satty hablando con ellos días antes del luctuoso suceso. Así lo confirma la geolocalización del teléfono del imam. Los miembros de la célula también estuvieron en el establecimiento. 

La furgoneta del imam de Ripoll apareció perfectamente limpia, según los Mossos d’Esquadra, “sin huellas en la manilla de la puerta, ni en el volante, ni en el cambio de marchas”. También se encontró un Iphone que había sido vaciado. Ni una sola prueba. Tan solo una lata de Coca-Cola con ADN coincidente con el de un colgajo encontrado en Alcanar que se atribuye a Es Satty. El ADN también coincide con una chilaba. Sin embargo, la talla parece ser de una persona mucho más corpulenta que el imam de Ripoll, dado que Es Satty usaba una 52 en todas sus prendas de ropa recuperadas y la pieza recogida marca una 56. Que el ADN de las muestras se corresponden con el perfil genético recuperado en Alcanar es evidente, pero se desconoce, según el abogado, a quién corresponde el cuerpo de esa persona. Para Cuevillas, “el informe de los peritos marroquíes no cumple los estándares ni jurídicos ni científicos para una comparativa de ADN” y, en cualquier caso, el país vecino tampoco ha puesto ninguna facilidad para dilucidar este hecho, evitando la comparecencia de los forenses en el juicio. 

El móvil siguió funcionando

Los dos teléfonos móviles que utilizaba Es Satty no se recuperaron nunca. Sin embargo, y así consta en las diligencias, en fechas posteriores al atentado terrorista de Las Ramblas, el móvil recibe varias llamadas procedentes de Marruecos. Y parece que alguien responde porque su duración alcanza los tres minutos. 

Sobre el buzón muerto de correo electrónico que utilizaban para comunicarse los miembros de la célula a través de borradores sin enviar, recobra vida el 18 de agosto. Pero si Houli y Driss ya estaban detenidos ¿quién lo utilizó? Si hubiese sido Younes, con vida todavía en aquel momento, ¿con quién contactó si los demás habían sido abatidos o arrestados?

Extraña coincidencia en El Prat

Por si fuera poco, se ha constatado que dos de los miembros de la célula estuvieron durante la madrugada del 16 al 17 de agosto, cuando ya se había producido la explosión de Alcanar, en el aeropuerto de El Prat. Esa noche y en el mismo aeropuerto se confirma la presencia de Hajar Abrini, sobrina de uno de los terroristas de Bruselas. La joven, que intentó enrolarse en el Estado Islámico viajando hasta Siria, tenía un vuelo para la 1 de la madrugada con destino Bélgica, lugar al que Es Satty había visitado en varias ocasiones. Sin embargo, no lo cogió. A pesar de que estaba en el aeropuerto, tomó otro vuelo a las 10 de la mañana con destino Milán. ¿Le cedió acaso Abrini su billete a otra persona o el avión partió con su asiento vacío?

Los restos de Es Satty

Otro dato curioso presentado por Cuevillas es que el cuerpo de Es Satty, o lo que quedó de él, todavía yace en un cementerio cristiano de Alcanar. De todos los terroristas muertos, su familia es la única que no ha reclamado sus restos mortales. Sin embargo, Es Satty tenía relación con ellos. Los visitaba, les enviaba dinero, pagaba sus facturas… pero ni su esposa ni sus nueve hijos han gestionado nunca su traslado a un camposanto musulmán. ¿Se siente avergonzada su familia o es que tiene la certeza de que los restos no son los suyos?

Su relación con el CNI

Existen además indicios que vinculan a Es Satty con el CNI. Durante su estancia en la prisión de Castelló por un delito contra la salud pública, recibió la visita de los servicios de inteligencia españoles. ¿Era Es Satty un informante? Aunque cumplió condena por un delito grave que lleva implícita una orden de expulsión del país, finalmente se le revocó con el beneplácito de la abogacía del Estado y, no solo eso, sorprendentemente se le aprobó, además, un permiso de residencia de larga duración. Algo insólito con sus antecedentes. Su relación con los servicios de inteligencia los avala también la declaración del imam de una mezquita belga cuyo testimonio constata que en 2016 lo sorprendió hablando en castellano con los servicios secretos españoles. 

Pero, si efectivamente Es Satty hubiese sido una persona controlada por los servicios de inteligencia, ¿cómo no fueron capaces de detectar las cientos de búsquedas realizadas desde sus dispositivos móviles sobre precursores, fabricación de explosivos y objetivos? 

Si realmente la hipótesis de Cuevillas es una teoría conspiranoica, sorprende la férrea negativa del tribunal a solicitar una nueva investigación para dilucidar los hechos presentados durante la sesión de hoy y que siembran la duda sobre el propio Estado. Además de la teoría del abogado, que defiende que esta investigación es un deber moral, ético y legal, si el tribunal cree a pie juntillas en su falsedad, ¿por qué no desarmar a Cuevillas y terminar con esta rocambolesca teoría de la conspiración que acrecienta el dolor de las víctimas y genera dudas sobre la justicia? ¿A qué se debe este ocultismo en la Sala? El hecho de negarlo por activa y pasiva abre las puertas a una nueva conspiración todavía mayor y es la del que el CNI metió la pata. Y hasta el fondo. Cuevillas ha abierto, otra vez, la Caja de Pandora. 

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