Juicio 17A: pudo ser París

Los investigadores interpretan el desplazamiento de los terroristas hasta París unos días antes del atentado de Barcelona como un viaje operativo para estudiar la estructura de la Torre Eiffel, que podría ser uno de sus principales objetivos

Juicio 17A: pudo ser París
Omar Hychami durante el viaje operativo de la célula de Ripoll a París | AFP

La célula de Ripoll consultó de forma obsesiva varias localizaciones de Cataluña en los días previos a los atentados de Barcelona y Cambrils. Los peritos llamados hoy a declarar lo interpretan como una búsqueda de potenciales objetivos en los que llevar a cabo el ataque terrorista. La primera búsqueda que realizó la célula en la red fue sobre mezquitas chiíes en Barcelona y Madrid, que evidencia una inquina sectaria hacia esta rama minoritaria del Islam por la pugna que todavía hoy mantienen en algunos países sunníes y chiíes por el sucesor del profeta y el liderazgo de los musulmanes. 

No obstante, la célula amplió pronto su búsqueda que comenzó a reflejar el nombre de locales de ocio nocturno que recuerdan a los atentados de París de dos años antes. Los integrantes de la célula consultaron en sus dispositivos “Razzmatazz Barcelona”, una discoteca de gran aforo que evoca a Bataclan, “Pacha Barcelona” la filial condal de la mítica sala ibicenca emplazada en la Barceloneta, la discoteca “Colossos” de Lloret de Mar con un aforo de 1.800 personas, muy similar al del local parisino, y «locales de ambiente gay en Sitges». Los terroristas también consultaron el festival Rototom Sunsplash que se celebra en agosto en la localidad valenciana de Benicassim y que tiene capacidad para unas 25.000 personas. Durante los días previos al atentado también consultaron información sobre el Camp Nou, quizás en un intento de reproducir el ataque del estadio de Saint-Denis. En concreto se interesaron por el partido del 20 de agosto, fecha en la que estaba previsto que tuviese lugar el atentado inicialmente.

Sin embargo, los investigadores creen que los terroristas tenían como principales objetivos dos grandes monumentos, los símbolos por excelencia de Barcelona y París: la Sagrada Familia y la Torre Eiffel. Los terroristas buscaron 43 veces la palabra “Sagrada Familia” en un lapso de 25 minutos e introdujeron en el buscador “Sagrada Família Metro Station” hasta 38 veces en diez minutos. El templo barcelonés fue estudiado a conciencia y “fotografiado desde todos los accesos posibles”, según los propios investigadores. Younes Abouyaaqoub, autor material del atropello de Las Ramblas, se hizo fotografías ante la obra de Gaudí tan solo tres días antes del ataque. 

Pero además, los Mossos han constatado que los terroristas viajaron al menos en dos ocasiones a París, una a finales de 2016 y otra pocos días antes del atentado de Barcelona, en concreto el 12 de agosto. Durante uno de estos trayectos, los terroristas se filmaron dentro del Audi A3 negro en un vídeo nunca visto hasta ahora. “Juro por Alá, cristianos, que vais a ver algo que os encantará. Que sepáis que Alá os ha preparado a los muyahidines de Ripoll hasta París”, afirmaba Hychami durante el desplazamiento de la célula a la capital francesa. En este viaje operativo tomaron medio centenar de fotografías de la estructura de la Torre Eiffel, de las colas de turistas, los puestos de comida callejeros y los gendarmes que custodian el monumento. También grabaron un vídeo de pocos segundos de una furgoneta estacionada que en las imágenes parece haberles llamado la atención.

Los investigadores creen que la intención de la célula era colocar los explosivos fabricados en Alcanar en puntos críticos de una de las dos estructuras con el fin de demolerlas o causarles el mayor daño posible así como un gran número de víctimas mortales. La búsqueda del metro de Sagrada Familia indica que podrían haber pensado también en la posibilidad de maximizar las muertes colocando los explosivos en la concurrida estación y al mismo tiempo afectar al templo que se erige en las proximidades del subterráneo. 

Sin embargo, con la explosión del polvorín de Alcanar no solo volaron por los aires los doscientos kilos de explosivos que los terroristas habían fabricado a conciencia durante meses. Con la detonación se esfumó también la posibilidad de materializar el macabro sueño de destruir la Torre Eiffel o el templo de Antoni Gaudí y cometer un gran ataque podría haber tenido un desenlace todavía más mortífero. 

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