Juicio 17-A: …y el polvorín voló por los aires

La sesión se ha centrado en la reconstrucción de las dos explosiones de la vivienda okupada de Alcanar

Juicio 17-A: ... y el polvorín voló por los aires
Imagen de la vivienda okupada por la célula de Ripoll tras la explosión | EFE

La quinta jornada de juicio por los atentados del 17-A se ha centrado principalmente en la explosión de la casa de Alcanar. La sesión ha comenzado con la declaración de los agentes de Mossos d’Esquadra que llevaron a cabo las primeras inspecciones oculares tras el estallido de la vivienda okupada por la célula de Ripoll y la recogida de restos humanos hallados en el lugar de los hechos. 

Los declarantes, a petición de la fiscalía, han relatado que los TEDAX, la unidad de Técnicos Especialistas en la Desactivación de Artefactos Explosivos, les hicieron entrega tras la primera explosión de una treintena de pruebas recuperadas bajo los escombros. Entre las pertenencias recuperadas en Alcanar destacan el hallazgo de una cartera con el permiso de conducir y una tarjeta de crédito de Abdelbaki Es Satty, al que consideran el líder de la célula terrorista de Ripoll. También recuerdan haber recuperado elementos electrónicos entre los que han mencionado dos ordenadores portátiles, una tablet y un disco duro, pertenecientes a la célula. 

Mossos y Bomberos solicitan ser reconocidos como víctimas

A continuación se han podido escuchar en sede judicial las declaraciones de los miembros de la policía científica de las Terres de l’Ebre del Cuerpo de Mossos d’Esquadra. Estos se encontraban en el recinto recabando pruebas cuando se produjo una segunda explosión en la casa. Todos ellos han afirmado haber sufrido a lo largo de estos tres años episodios de estrés postraumático y ansiedad. Además, las lesiones auditivas que sufrieron se traducen en pérdidas de audición y otras secuelas físicas. Varios de estos agentes no han sido reconocidos como víctimas de terrorismo por lo que no han podido solicitar la correspondiente indemnización debido a las lesiones físicas y psicológicas padecidas. 

Uno de los declarantes, que resultó herido de gravedad mientras trabajaba entre los escombros de Alcanar, explicó ante la sala que tras la brutal explosión comprobó si tenía todas las extremidades y huyó como pudo de la lluvia de escombros. Con evidente nerviosismo ha explicado que le preguntó a uno de los bomberos si había sufrido alguna amputación. Posteriormente tuvo que ser trasladado en un helicóptero hasta un hospital cercano donde fue intervenido de urgencia. A causa de las secuelas que padece, no podrá reincorporarse a su trabajo. 

Además de los agentes del Cuerpo de los Mossos d’Esquadra, durante la segunda explosión estaban presentes varios bomberos de la unidad de Ulldecona que resultaron heridos de diversa consideración y un operario que en aquel momento manipulaba una retroexcavadora. 

Ante la insistencia de la defensa de Driss por conocer el estado de la vivienda de Alcanar, los declarantes han afirmado que, tras la segunda deflagración, no quedó nada de la casa okupada, que quedó reducida a escombros. Además, a causa de ambas explosiones, las estructuras de las viviendas de toda la calle sufrieron daños estructurales, resultando las colindantes las más afectadas. 

El juez Guevara reduce la tensión en la sala

La actitud del magistrado Félix Alfonso Guevara durante la primera sesión de esta semana dista mucho de la que había mostrado en jornadas anteriores. El presidente del tribunal ha adoptado un perfil bajo durante toda la vista y se ha dirigido en un tono conciliador a las defensas. Es más, el magistrado ha tenido un obsequio con todos los abogados presentes en la sala a los que, según ha compartido la periodista Anna Teixidor en sus redes sociales, les ha regalado unos caramelos. Eso sí, con un relleno ácido y efervescente. 

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