Juicio 17-A: Un testigo protegido sitúa a Driss Oukabir en Alcanar

Los vecinos de la urbanización de Alcanar, en la que se produjo la explosión, han sido los protagonistas de la sesión por algunas de sus declaraciones inauditas

Juicio 17-A: Un testigo protegido sitúa a Driss Oukabir en Alcanar
Plano general de la sala de la Audiencia Nacional en la que se celebra el juicio por los atentados de Barcelona y Cambrils del 17 y 18 de agosto de 2017 | POOL EFE

La decimocuarta sesión del juicio del 17-A ha comenzado con una breve declaración de los TEDAX, los Técnicos Especialistas en la Desactivación de Artefactos Explosivos, que fueron requeridos después de que los Mossos hubiesen abatido a los terroristas de Cambrils. Los agentes han explicado ante la fiscalía que la apariencia de los cinturones explosivos que llevaban cuatro de los cinco terroristas fallecidos era totalmente real. Además, el aspecto era muy similar al de los dispositivos encontrados en Alcanar, estos últimos, potencialmente letales. Sin embargo, al despegarlos de los cadáveres, enseguida se dieron cuenta de que los artefactos eran simulados dado que ninguno de los recipientes, unidos con cinta americana, contenía explosivos y los cables no trasmitían corriente eléctrica. 

El TEDAX reclamado en Subirats tras la muerte de Younes Abouyaaqoub, en una declaración muy similar a la de sus compañeros, ha explicado que el cinturón que portaba el joven era también falso. Llama la atención que ninguno de los cinturones hubiese recibido ni un solo impacto de bala. Las autopsias revelaron que alguno de los terroristas recibió casi una decena de disparos de los 104 que se percutieron en Cambrils y los 27 de Subirats. 

El juicio se complica para Driss

Tras la breve declaración de los agentes TEDAX, se han sucedido los testimonios de los vecinos de la urbanización de Alcanar que fueron víctimas de la explosión de la casa okupada por la célula de Ripoll. 

Un testigo protegido ha situado, entre otros vehículos, el Audi A3 negro utilizado posteriormente en el atentado de Cambrils en la urbanización de Montecarlo. El declarante ha insistido en que se cruzaba con el conductor del vehículo a menudo y que se saludaban cuando este entraba y salía del chalet. El testigo protegido ha afirmado, pese a los problemas técnicos, que habitualmente en su camino a la playa veía a esta misma persona durmiendo en la terraza de la casa. El vecino ha sido tajante al afirmar, ante el nerviosismo de la defensa, que la identidad de este hombre no es otra que la de Driss Oukabir. 

Las piezas que no encajan en el puzle 

Las declaraciones de numerosos vecinos y veraneantes que pasaban las vacaciones aquellos días en las casas cercanas a la que voló por los aires han dejado algunas afirmaciones sorprendentes. 

Uno de los vecinos ha asegurado que recuerda que la casa era frecuentada por varios chicos jóvenes, muy discretos, y por un hombre mayor que ellos que conducía una furgoneta vieja. Todas las señales parecían indicar que se estuviese refiriendo al imam de Ripoll y líder de la célula, Abdelbaki Es Satty. Sin embargo, para asombro de la sala, el testigo ha declarado que este hombre mayor tenía una barba poblada y blanca que no encaja con la descripción física de Es Satty. Entre los escombros de Alcanar se recuperó la fotografía de un hombre con barba blanca, de identidad todavía desconocida, que ha sido mostrada al testigo sin que este se haya atrevido a precisar si se trataba de esa persona y no de otra. 

El mismo vecino ha explicado que, en el momento de la explosión, delante de la casa había dos furgonetas aparcadas, una nueva y una vieja, un Peugeot y una moto verde de gran cilindrada. Esta versión coincide con la de otro vecino que salió inmediatamente después de la explosión a socorrer a las víctimas de lo que interpretó como un escape de gas y vio salir una furgoneta a toda velocidad de la urbanización. El vehículo venía de la dirección de la casa okupada y abandonó la urbanización con gran celeridad. 

La furgoneta vieja, la de Es Satty, fue encontrada en Sant Carles de la Rapita al día siguiente aparcada delante de una carnicería con cuyos dueños el imam tenía una estrecha relación. Aunque los Mossos están convencidos de la muerte de Es Satty en la explosión de la casa y así lo confirman las pruebas biológicas, estas declaraciones suponen un balón de oxígeno para la defensa de Javier Martínez. Tanto él como su abogado, Alonso Cuevillas, siempre han cuestionado que el imam muriese aquel día. 

Por último, el encargado del mantenimiento de una de las casas vecinas ha declarado que, desde septiembre de 2016, se cruzaba frecuentemente con un joven que conducía el Audi A3 y que iba acompañado de una chica. Es la primera vez que uno de los testigos sitúan a una mujer, cuya identidad se desconoce, en la casa. No obstante, el declarante ha identificado al conductor del vehículo como Mohamed Hichamy y no como Driss Oukabir. 

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