Juicio 17-A: la religión como legitimación de la violencia

El análisis del discurso de los jóvenes de la célula de Ripoll evidencia que no tenían amplios conocimientos religiosos pero habían interiorizado el discurso de odio contra los occidentales

Juicio 17-A: la religión como legitimación de la violencia
Fotograma del vídeo grabado en Alcanar por los miembros de la célula de Ripoll

Con motivo del juicio de 17-A, han salido a la luz numerosas imágenes inéditas de los atentados. Desde la Audiencia Nacional se ha autorizado la emisión pública de escenas dantescas, cuya difusión debería haberse evitado por todos los medios para proteger la intimidad de las víctimas y de los familiares que ese día perdieron a un ser querido en Las Ramblas. Las grabaciones, que nunca deberían haberse mostrado, han corrido como la pólvora en las redes sociales y se han convertido en la última carnaza de algunos medios carroñeros. Está claro que el morbo y el sensacionalismo siguen inflando las audiencias de los shows televisivos que muestran aquello que solo debería ser visto por la justicia y a puerta cerrada. Como sociedad todavía no hemos sido capaces de frenar los circos mediáticos y la mercantilización del dolor de las víctimas, que parece importarnos menos que las audiencias millonarias. 

Inmersos en la retransmisión a todo color y con todo lujo de detalles del brutal atropello de Las Ramblas y de los cadáveres de los terroristas tendidos sobre el asfalto del paseo marítimo de Cambrils, se nos ha olvidado hacer un análisis con la ayuda de voces expertas. Sus interpretaciones quizás puedan arrojar un poco de luz sobre el fenómeno, extremadamente complejo, de la radicalización yihadista.

Uno de los vídeos que no ha suscitado tanta atención, pero que merece la pena ser analizado en profundidad, es la conversación grabada por los propios miembros de la célula en la casa okupada de Alcanar en la que se puede ver a Youssef Aalla, Mohamed Hichamy y Younes Abouyaaqoub preparando explosivos. Hichamy, que es quien lleva la voz cantante, dice que ha preparado las granadas de mano “delante de vuestros aliados, y con vuestro dinero (se refiere a su sueldo). El problema lo tenéis vosotros y no nosotros”. Xavier Torrens, codirector del Máster en Prevención de la Radicalización y profesor de Ciencia Política en la Universidad de Barcelona, explica que todos los extremismos políticos siguen la lógica del teórico del nazismo Carl Schmitt de ‘amigo y enemigo’, en la que coinciden la extrema derecha y el islamismo radical. Para un yihadista, los judíos, los estadounidenses y todos los occidentales son aliados del Mal, vistos como infieles, mientras que el resto de musulmanes son tratados como a herejes. El discurso de los jóvenes de Ripoll refleja un pensamiento dicotómico, antidemocrático y totalitario. 

En este vídeo proyectado durante una de las primeras sesiones  del  juicio, los terroristas repiten continuamente que solo se necesita “tener odio a los kuffar, los infieles” para cometer un ataque terrorista. Xavier Torrens destaca la relevancia que tiene esta especie de mantra y que “evidencia que los jóvenes habían interiorizado el discurso de odio contra los occidentales como enemigos de Dios. Yihadistas y nacionalistas blancos odian con antisemitismo, misoginia y LGTBI-fobia. La diferencia es que los supremacistas blancos son islamófobos y los yihadistas son antioccidentales.”  

Según la investigación de la periodista Anna Teixidor, autora de Los silencios del 17-A, los jóvenes de Ripoll no tenían amplios conocimientos religiosos. Sin embargo, Mohamed Hichamy se dirige a la cámara afirmando que para cometer un atentado una de las cosas que uno necesita es “tener fe. Torrens considera que los jóvenes se sirven de la religión para legitimar el uso de la violencia. “Cualquier ideología política totalitaria necesita legitimación y, por eso, son constantes las referencias como “Gracias a Dios el más alto”, “Con el poder de Dios” o “En nombre de Dios”. Asimismo, el experto señala que no se necesita ser un teólogo o un ulema para ser un fanático. 

Otra de las afirmaciones que hacen mirando a la cámara y que evidencia su voluntad de morir matando es la de “la vida no nos importa nada” porque “Dios nos ha prometido la yanna (el paraíso islámico) y a vosotros el infierno”. Xavier Torrens explica que “para la extrema derecha de Hitler con el Holocausto y para la extrema izquierda de Stalin con el Gulag, como para el islamismo radical de Bin Laden y Abu Bakr al-Baghdadi, el martirio es un honor y para nada un acto deleznable. Por ello, son capaces de no sentir ningún sufrimiento cuando asesinan a niños, mujeres y hombres. Porque previamente han estigmatizado y deshumanizado a sus víctimas.” Asimismo el experto confirma que los terroristas yihadistas creen que cuando asesinan suicidándose irán a parar a un paraíso eternal. 

Por mucho que nos cueste aceptarlo, quienes cometieron los atentados del 17-A estaban convencidos de estar haciendo el bien y de que ellos tenían las agallas para defender el Islam. Sin embargo los islamistas radicales, que hacen una interpretación integrista del Corán mediante un discurso de odio, están en las antípodas del Islam que profesan la mayoría de musulmanes y que es, por supuesto, pacífico. 

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