Jordi Pujol I Rey de Cataluña

Luis Artigue escritor

Soy Jordi Pujol, Rey de Cataluña: ¡es que han disminuido la talla mínima!…

No, en serio: ¿piden que Cataluña sea precisamente una república porque (aunque a él una corona real de oro y brillantes rojos como la sangre de los proletarios sí que le sentaría tan bien como un beso de vedette en toda la calva), por culpa de las causas judiciales por corrupción, Jordi Pujol ya no daría la talla como rey de la aburguesada Cataluña?

A saber.

Lo único seguro es que el clan Pujol, que cuenta con su partido Convergencia –o como se llame esta semana- encausado y con la sede embargada, con hijos encausados y condenados, con la matriarca bajo sospecha de alzamiento de misales y con el patriarca hablando con ronquera para parecerse aún más al Marlon Brando de El Padrino (manda huevos que, tras décadas de comisionismo e impunidad de este clan Pujol, un comisionismo e impunidad sabido por todos pero no probado por jueces y policías con métodos de jueces y policías, un día llegó el pérfido comisario Villarejo, y, con sus métodos más negros que los cataplines de un grillo, sí que destapó las fechorías del pujolismo a base de filtraciones periodísticas)…

Y ahora, por si faltaba algo, El Taquígrafo acaba de saber en exclusiva que el juez de instrucción número 1 del Vendrell se ha inhibido, a favor de la Audiencia Nacional, de la parte del sumario sobre la financiación irregular de Convergencia Democrática de Catalunya, al extenderse la trama incluso a distintos ayuntamientos fuera del territorio catalán) no es una familia sino un negociete…

De hecho los Pujol vienen a ser lo más parecido al clan Borbón que han visto los ojos como conchas con perla de la gente con ojos.

Pero es cierto aquello que decía Churchill de que “la política hace extraños compañeros de cama”: resulta que en esto de la república catalana están juntos hasta la extrema izquierda anticapitalista y anarcosindicalista de las CUP, y ese borbonismo catalán denominado onomástica y societariamente el pujolismo… ¡Asombroso! Todo mientras el periodismo y la justicia lo desmonta y deja al aire todo porque la familia y/o el partido, como decimos, han de ser juzgados en la Audiencia Nacional…

¡Uff! No es cierto que la política haga extraños compañeros de cama –corrigieron a Churchill Groucho Marx y Marta Ferrusola-, sino el matrimonio…

Sí, tras las célebres películas sobre los Panero El Desencanto y Después de tantos años, próximamente, y en sus pantallas, se exhibirá LOS PUJOL, el documental definitivo sobre la descomposición de una familia pija y bien.

¿Todo esto del procés no habrá sido una cortina de humo para ocultar que la vida de la paradigmática familia catalana Los Pujol es, como los carnavales de Cádiz o la carrera de Madonna, una pugna épica entre el bochorno absoluto y la genialidad rentable?

A saber.

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