Interior investiga a 50 Mossos por su actuación en los altercados postsentencia

La auditoria interna de los Mossos d'Esquadra sobre las actuaciones ejecutadas por el cuerpo durante los altercados postsentencia, en octubre de 2019, ha concluido con 50 agentes investigados y 34 posibles malas actuaciones.

Interior investiga a 50 Mossos por su actuación en los altercados postsentencia
Buch, durante la presentación de la auditoría | INTERIORCAT

La conselleria de Interior, encabezada por Miquel Buch, investigará a 50 agentes de los Mossos d’Esquadra por 34 posibles malas actuaciones durante los altercados postsentencia, registrados en octubre de 2019, alrededor de toda Catalunya. Este lunes, la conselleria implicada celebró en el complejo central de los Mossos d’Esquadra de Egara (Sabadell-Terrassa, Barcelona) una jornada para presentar las conclusiones de la auditoria interna que, durante los últimos meses, se ha realizado sobre la gestión del orden público durante las múltiples protestas acaecidas tras conocerse la sentencia del procés.

La auditoría se activó después de que se detectaran algunas presuntas conductas de posible mala praxis entre los agentes antidisturbios, durante las movilizaciones postsentencia de octubre de 2019, en especial, cuando se perdía la distancia de seguridad entre los agentes y los manifestantes, como se refierió, recientemente, el jefe de los Mossos, Eduard Sallent, en TV3. Entre estas movilizaciones más problemáticas están la concentración y desalojo del aeropuerto de Barcelona, algunas de las manifestaciones y disturbios en las calles del centro de la ciudad y el corte en La Jonquera (Girona).

La mayoría, sin incidentes

De hecho, del 14 al 27 de octubre, hubo un total de 877 movilizaciones. Según concluye la auditoria, en el 81% de ellas no hubo incidentes. En el resto, en concreto, en 169 casos, sí que hubo vandalismo con quema de contenedores y otras acciones con fuego, así como enfrentamientos con la policía mediante el lanzamiento de objetos, agresiones a la línea policial o la creación de barricadas.

De las 34 actuaciones protagonizadas por los Mossos d’Esquadra objeto de investigación en la auditoría, la mitad ya han sido judicializadas —todas ellas, a instancia de denuncias de entidades— y las 17 restantes siguen un proceso interno por parte de los Mossos d’Esquadra para depurar responsabilidades administrativas, si se confirma que hubo mala praxis policial. 

Modelo obsoleto

La auditoría, más allá de buscar responsables en ciertas actuaciones, pretendía analizar cómo ha evolucionado el modelo de orden público en los últimos años. Asumiendo, según el director de la Policía catalana, Pere Ferrer, que dicho modelo ha quedado obsoleto, sobrepasado por el nuevo formato de manifestaciones más violentas, como ocurrió en el 20% de las que se registraron tras la sentencia de octubre del año pasado. Aunque para la mayoría de los casos el modelo actual da resultado, se tienen que plantear cambios para abarcar de forma efectiva —sin sobrepasar limites— el resto de movilizaciones más violentas.

La auditoria plantea, por lo tanto, la necesidad de incrementar el número de policías que integren las unidades de antidisturbios y la adquisición de nuevo material y tecnología para minimiza el uso de la defensa y las consecuencias que tiene. Como ya dejó intuir Sallent en su entrevista en TV3, la auditoria apuesta por otorgar un papel de especial relevancia a la mediación y mejorar la comunicación entre los mandos y los antidisturbios que están en la calle, además de replantear el rol y capacidad de las ARRO, las áreas regionales, las especializadas en seguridad ciudadana pero, a menudo, utilizadas como antidisturbios.

La auditoría pretende ser, pues, «el inicio de un modesto paso hacia adelante» ha esgrimido Ferrer. «Un horizonte que tiene que servir para mejorar, porque los problemas que debemos atender son nuevos y diferentes», concluía.

En la presentación, también participaron el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, representantes de los sindicatos de Mossos y de organizaciones de defensa de los derechos humanos, como Iridia, Amistía Internacional y SOS Racismo. El Síndic, cerró la presentación asegurando que «la seguridad no se puede confundir con el orden público», apelando a un nuevo modelo que siga apostando por la proximidad y añadió: «Hagan una potente política de comunicación. No de propaganda, sino de transparencia. Contribuirá a generar confianza en lo que son ustedes: un servicio público».

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