Iñigo Errejón, vales tu peso en Mahou

En verdad Iñigo Errejón, ideólogo sin dacha en Galapagar, militante en piso de currante, es el verdadero Peter Punk de la política española

Iñigo Errejón, vales tu peso en Mahou

-Iñigo, ¿me quieres?
-Sí, Señor, te quiero.
-Pues apacienta mi rebaño.
-Vale.
-Iñigo, ¿me quieres?
-Sí, Señor, te quiero.
-Pues apacienta mi rebaño.
-Iñigo, ¿me quieres?
-Que sí, Pablo, coño, que sí, no seas pesado.
-No me llames pesado que ya sabes que en cuanto yo corté con la rubia ella dejó de salir por la tele y de hablar en nombre del partido, y como corte contigo te quito a ti también de portavoz y hasta de tertuliano de la SER, peazo de pagafantas.
-Vale, Pablo, no te alteres. Pero, ¿sabes, vuecencia Pablo, que te pones muy sexy con esos arranques de quien ejerce el mando como un macho cabrío rentista-leninista?…

Íñigo Errejón (no se le puede hacer un retrato satírico sin que en el mismo salga Pablo Iglesias porque Íñigo y Pablo, bien mirados, son como dos siameses unidos por la espalda leyendo el mismo libro de Karl Marx),el revolucionario moderado, el Alfonso Guerra de Podemos –esto es, el que le hacía demasiada sombra al líder-, es lo más interesante que le ha pasado a la política española en mucho tiempo, y eso, para el dúo Picapiedra del Gobierno Pedro y Pablo resulta tan insoportable que no cejan en el conjunto empeño de ningunearlo (uno lo ningunea por lo de la sombra, y otro por lo de Alfonso Guerra).

Sí, Íñigo Errejón, pelo corto y flequillo erecto, labios carnosos, sonrisa dentona, gafas de pasta intelectual, cuerpo de dieta de hostal a juego con esa cara de estudiante de instituto que no sabe que la educación de instituto es secundaria (una cara que su expediente académico y su discurso político desmienten), se batió una vez en duelo político contra Pablo Iglesias por querer hacer lo mismo que, ahora, ha hecho Pablo Iglesias en Podemos pero sin él: aproximarse al PSOE con sonrisa de hiena…

Iñigo Errejón (el tiempo debe de haberse enamorado de él y por eso parece un retrato inmortal de sí mismo en los pasillos del Congreso de los Diputados) nos recuerda cada día más al achuchable Dustin Hoffman de la película El Graduado.

En verdad Iñigo Errejón, ideólogo sin dacha en Galapagar, militante en piso de currante, es el verdadero Peter Punk de la política española.

Y es que, a diferencia de Felipe González o su clon desarrapado e inconfeso Pablo Iglesias, su discurso nítido pero no montarazmente de izquierdas (su discurso es el de quien aún entiende que mandar está más cerca del verbo servir, que del verbo medrar; su discurso más utópico que pragmático que aboga por el consenso y la suma de fuerzas de la izquierda para la gente sin que eso pase por que quien gobierna a la gente se convierta en la casta de Galapagar), no le convierte en un político de masas, sino en un estadista.

Sí, Iñigo Errejón, menos vistoso pero más visual que Pablo Iglesias, menos rotundo pero más profundo que su ex-socio de partido político, es la prueba fehaciente de que el partido político postmoderno Podemos, cuando no está lleno de socavones como el suelo de Madrid, está repleto de polución como el cielo de Madrid.

Dice Donald Trump que el capitalismo mundial necesita una guerra para engrasarse, y esa misma vía toma el anticapitalista Podemos con la guerra entre Errejón e Iglesias en la cual perdió Errejón, como era de esperar, pues ya se sabe que, como bien se dice en las novelas políticas de Manuel Vázquez Montalbán como por ejemplo la recién reeditada Galindez, siempre que luchan la verdad contra el poder la verdad pierde.

Inigo Errejón representa la izquierda aparentemente radical pero que lo pide todo por favor y lo hace todo por las buenas, pero Pablo Iglesias, si fuera, boxeador, se haría llamar el Pangolín de Wuhan.

Bien lo dice Manuela Carmena: Iñigo, vales tu peso en Mahou.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here