«Igor el Ruso»: “Soy rápido, conozco la anatomía humana, sabía dónde disparaba”

En la cuarta jornada del juicio contra Norbert Feher, alias “Igor el Ruso”, se han podido conocer los informes forenses que evaluaron el estado mental del acusado en el momento de cometer los crímenes y que concluyen que no tiene alteraciones psiquiátricas.

Igor el Ruso: “Soy rápido, conozco la anatomía humana, sabía dónde disparaba”
Norbert Feher, alias "Igor el ruso", tras ser detenido en diciembre de 2017 | Agencia ATLAS

“Su conducta violenta no deriva de ninguna patología mental, porque no tiene ninguna.”, ha remarcado ante el jurado popular la médico forense del Instituto de Medicina Legal de Aragón que evaluó a Norbert Feher después del triple crimen de Teruel. 

Después de cometer estos hechos, Feher se bebió dos cervezas “para celebrarlo, quizás”, ha añadido la Fiscal. Sin embargo, esta ingesta no alteró el devenir de los acontecimientos. “El consumo es posterior, en cualquier caso”, han sostenido ambos forenses en la sala. Aunque Igor el Ruso aseguró haber tomado ocho o nueve cervezas antes, los forenses aseguran que la rapidez con la que actuó, disparando con gran destreza, y simultáneamente con ambas manos, neutralizando a dos personas adiestradas en el manejo de las armas, es absolutamente incompatible con una intoxicación etílica. “Hubiera estado en coma etílico” si hubiese ingerido esa cantidad de alcohol, han concluido los forenses. Norbert Feher no presentaba alteraciones cognitivas, visuales o motrices. Tenía, según los expertos forenses, “plena capacidad de comprensión en el momento de los hechos, es decir, tenía una capacidad de decisión entre varias alternativas y la acción fue deliberada”. Lo hizo, porque según las propias palabras del asesino confeso “había que eliminar obstáculos”. 

Sin rastro de arrepentimiento

Obstáculos. Estas fueron las palabras elegidas por Norbert Feher para referirse a sus víctimas, los dos agentes de la Guardia Civil, Víctor Caballero y Víctor Romero, y el ganadero, José Luis Iranzo, todos ellos asesinados a sangre fría. “La muerte es inevitable, esa persona tenía que morir y yo era el instrumento más adecuado para hacer eso”, pronunció Feher durante la prueba pericial psiquiátrica que le fue realizada para dictaminar cuál era su estado mental en el momento de cometer los asesinatos. Sobre las víctimas, “Igor el Ruso” ha mostrado una “gran frialdad emocional”. Cuando entró en prisión no presentó ni un ápice de ansiedad. Ni siquiera lo incluyeron en el programa contra suicidios. Tampoco precisó de atención psicológica. “Carece de empatía afectiva con las víctimas”. En las entrevistas «nunca mostró ningún tipo de arrepentimiento, ni siquiera con Iranzo, que no tenía ningún arma de fuego cuando fue asesinado.». 

Conectado a la realidad

Pero lo que tampoco presentaba Norbert Feher en la exploración psiquiátrica fue “ningún déficit mental ni patología psiquiátrica”. Al contrario, “la capacidad de valorar la realidad la tenía intacta”. No se apreciaron alteraciones psiquiátricas ni alteraciones psicológicas. Los forenses creen que Feher no experimentó ninguna alteración psicótica que pudiese haber afectado a sus facultades mentales en los momentos previos a los hechos o durante el ataque. “Es un narcisista, sí, pero es consciente de lo que percibe y puede decidir sobre su conducta. Es una forma de ser, no una alteración mental.”, ha remarcado la forense. «Estaba perfectamente conectado a la realidad.».

Cuando los forenses dialogaron con el acusado acerca de los crímenes, sobre el hecho de que al civil le hubiese disparado directamente al corazón, perforándoselo, y con los guardia civiles hubiese apuntado a partes no protegidas por el chaleco antibalas, Feher se sonrió. “Soy rápido, ambidiestro, conozco la anatomía humana. Sabía a dónde disparaba”, les dijo finalmente el asesino confeso.

El eximente de la neurosis de guerra se desmonta

Sobre la posibilidad de que pudiese padecer una neurosis de guerra, como consecuencia de la guerra de los Balcanes y de sus actividades paramilitares, la forense se ha mostrado clara. “El miedo insuperable te paraliza, te provoca pesadillas recurrentes. Él no presenta nada de eso. Tiene reacciones de hipervigilancia pero porque sabe que lo están buscando. Era consciente de que estaba siendo buscado por la justicia de varios países. Pero para nada se corresponde con una persona que sufre un miedo insuperable”, ha concluido. En relación a su reinserción y a la posibilidad de que el acusado pudiese regresar a vivir en sociedad y a convivir pacíficamente, la forense ha afirmado que “su trayectoria dice lo contrario”. El disparar indiscriminadamente, a Norbert Feher, no le produce ninguna carga moral.

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