“Igor el Ruso” se quedó dormido después del triple crimen, armado hasta los dientes

La Guardia Civil lo detuvo a 180 km del lugar de los hechos, de donde huyó con el vehículo de una de las víctimas. Lo cogieron mientras dormía, exhausto y armado hasta los dientes, después de cometer el triple crimen de Andorra.

“Igor el Ruso” se quedó dormido después del triple crimen, armado hasta los dientes
La cabina blindada de 700 kg en la que se custodia a Feher ha sido especialmente diseñada e instalada en el Palacio de Justicia de Teruel para la celebración de este juicio | POOL

La noche en la que Norbert Feher, alias “Igor el Ruso”, fue detenido, iba armado hasta los dientes. Después de haber asesinado a sangre fría al ganadero José Luis Iranzo y a dos agentes de la Guardia Civil, Víctor Caballero y Víctor Romero, se dio a la fuga en el coche de Iranzo, un Mitsubishi pickup, hasta que, a casi 180 kilómetros de Andorra (Teruel) perdió el control del vehículo en la carretera que une Mirambel y Cantavieja. 

Los agentes de la Guardia Civil han recordado en la tercera sesión del juicio celebrada este miércoles el hallazgo del coche del fallecido. “Lo rebasamos en la madrugada del 15 de diciembre. Estaba ‘amorrado’ contra el monte, accidentado en la cuneta”, ha explicado el primer guardia. La localización del vehículo los llevó hasta un camino forestal en el que hallaron varias pertenencias del paramilitar serbio, entre ellas, su mochila de camuflaje. A los pies de un árbol divisaron un bulto en la oscuridad de la noche. “Decidimos aproximarnos. Estaba bajo una encina. Nos acercamos a metro y medio de él y lo iluminamos con la linterna.” Era Feher, dormido boca abajo, exhausto después de haber cometido los salvajes asesinatos. Cuando los agentes de la Benemérita lo apuntaron con los focos al grito de ¡Guardia Civil!, Feher levantó la cabeza. “Estaba extremadamente tranquilo y relajado, como si no pasase nada”, ha recordado uno de los agentes. “Cuando levantó la cabeza vimos que tenía con él una pistola Smith & Wesson, cromada, debajo del cuello. Estaba cargada. Preparada para disparar.”, ha explicado otro de los guardia civiles que aquella noche puso fin al rastro de muerte que “Igor el Ruso” dejó entre España e Italia con un total de cinco crímenes. El arsenal lo completaba un machete de grandes dimensiones y otra pistola, una Beretta robada a uno de los agentes asesinados. “Llevaba el cinturón completo del compañero, los guantes anticortes, la funda del arma, todo.”. 

Después de que lo hubiese engrilletado, un agente de la Agrupación de Tráfico le preguntó si había bebido. Feher respondió que sí pero que no había consumido drogas. Tal y como había anunciado, en las dos pruebas de etilometría que se le practicaron tras su detención dio positivo en alcohol pero no superó los 0.50mg/l en aire respirado. “Parecía bastante despierto”, ha apuntado el agente que le realizó ambos tests. 

Días más tarde de esta detención, la Guardia Civil descubrió otra pistola de “Igor el Ruso”, la quinta arma atribuida al acusado, escondida en las escaleras de un corral que van a dar a un pajar en un masico deshabitado. El dueño de la propiedad cree que allí, en el mismo lugar en el que tiroteó mortalmente a los dos agentes, Feher pernoctó alguna noche. “Este individuo debía de dormir allí, porque se veía la marca de su cuerpo en la paja”, ha explicado al Tribunal. En referencia a la pistola, el dueño del corral ha sido tajante. “¿Cómo va a ser mía? Yo no tengo ninguna pistola, señora.” le ha respondido con contundencia a la Fiscal. 

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La viuda ha pedido que no bajen la persiana

Tras las declaraciones de los Guardia Civiles y de los agentes de Seprona que formaron parte de las batidas para dar caza a Feher, llegó el turno de la mujer de José Luis Iranzo. A pesar de que el juez ordenó a los funcionarios que bajasen la cortinilla de la cabina en la que se encuentra custodiado el asesino confeso, la viuda ha solicitado expresamente que no lo hagan. Eva María Febrero ha entrado con paso firme en la sala y ha declarado de pie, a menos de un metro del serbio y, con voz fuerte y clara, que no se ha quebrado en ningún instante pese a la dureza del trámite, ha recordado a su difunto marido. “Quiero que se haga justicia y que se sepa todo lo que ocurrió”, ha comenzado su declaración. A petición de su abogado, Eva María ha recordado a José Luis. “Era una persona maravillosa y un gran defensor del medio rural” ha dicho mientras Feher la observaba impasible tras la mampara. “Anteponía los intereses de los demás antes que los nuestros propios y su mayor reto era que la gente no tuviese que marcharse de los pueblos y que pudiesen vivir dignamente en el medio rural”, ha continuado la viuda. 

Ante la posibilidad de que se hubiese cometido una negligencia en la búsqueda de Norbert Feher por parte de la Guardia Civil, Eva María ha recordado que, pese a los múltiples hurtos que se produjeron en los días anteriores al triple crimen en masicos cercanos al de Iranzo, así como un primer tiroteo que se saldó con dos personas gravemente heridas, “no había ningún dispositivo especial en la zona, solo estaban los pobres guardias que hacían lo que podían”, ha dicho ante el juez. “Iba a matar. Le dije: ten cuidado, José Luis, que tiene una pistola, no una escopeta.”. Estas fueron las últimas palabras con las que Eva se despidió de su marido. Lo vio por última vez la mañana de su muerte, antes de que partiese a su finca, el lugar que tanto le agradaba y en el que encontró la muerte al encontrarse con “Igor el Ruso”. 

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