Hay, al menos, 52 fascistas

nuria gonzalez

No quiero hacerme pesada con respecto a una obviedad de la que ya se ha hablado y escrito casi todo, que es, que después de una repetición electoral innecesaria, debida al no entendimiento de los líderes de la izquierda, tenemos el doble de diputados de ultraderecha en el Congreso de los Diputados.

Sin embargo, voy a intentar dar mi versión de lo ocurrido el pasado 10-N que es: después de la competición de comparación de rabo entre dos ineptos como Sánchez e Iglesias, que debe haber sido la más cara de la historia ya que nos ha costado 140 millones de euros de proceso electoral inútil, dicho espectáculo ha dado el siguiente resultado:

Por un lado, la certeza absoluta de que ninguno de esos dos machines da la talla, y por otro, que tenemos a 52 fascistas verdes declarados en el Congreso, dispuestos a boicotear la legislatura, por ahora, y la democracia, si les dejan. Esos sin contar los otros fascistas amarillos, aquellos que palmean con las orejas y callan la boca cuando sus cachorros en las calles escupen eso de “independentismo o barbarie”.

Hay que ver cómo es este patriarcado en el que vivimos que hasta esto se les permite a los grandes líderes sin que se sonrojen si quiera y menos aún piensen en irse y nos parezca aceptable…

Pero volviendo al resultado y, como a los de la secta “cortacarreteras” de bocata y cantimplora ya les he dedicado un par de días, hoy me voy a centrar en los matones de verde orgullosos, en los fascistas 2.0, con otras caras pero con el mismo odio y complejo de inferioridad ante todo lo que no les resulta igual de cutre que ellos, o lo que les parece una amenaza para su exiguo poder, como por ejemplo, las mujeres.

Y como siempre, en cada club hay socios de honor, y los muchachos de la rojigualda siempre más grande no son una excepción. Entre sus componentes, entre todos aquellos que odian profundamente a las mujeres, entre otros, destacan unos cuantos elementos que son merecedores al menos de un párrafo por cabeza.

Empezando por el mayor negacionista, el padrino de todos los cobardes verde limón, tenemos al inhabilitado ex Juez Francisco Serrano, que se afilió a los neofascistas en 2014 y en 2015 ya encabezó una candidatura a la Junta de Andalucía. Se hizo famosillo en los entornos del barrio de la Macarena en Sevilla haciendo bandera de una reivindicación muy peculiar: que cerraran el albergue para los sintecho de su barrio. Sin embargo, el ex juez, apartado de la carrera judicial por prevaricar, es mayormente conocido por su negacionismo sobre la violencia machista.

Lo que no es tan conocido es que el motivo principal de su odio hacia la lucha contra la Violencia de Género se inicia con la creación de los juzgados especiales de Violencia de Género en 2004, ya que el tipo, que era juez de familia, vio como alguna de sus competencias pasaban a los juzgados especiales y ese recorte de poder no le pareció bien al entonces “su señoría”.

Desde ese momento no nos lo perdona a las mujeres, hasta el punto de dictar sentencias no ajustadas a derecho o con dilaciones indebidas, solo con el afán de demostrar que aún podía perjudicarnos.

Y cuando digo que era el padrino es que realmente lo era, y apadrinó en su partido fascista a otro elemento digno de tener en cuenta, que él mismo reconoce que entró a militar de la manita del ex juez. Es el caso de Carlos Aurelio Caldito (sí, dos tazas), candidato al Senado de los resucitados fascistas y que había sido múltiples veces denunciado por su expareja y madre de su hija, y múltiples veces condenado, incluso con orden de alejamiento hacía su propia hija menor y arresto domiciliario.

Según él, esto ocurrió porque los jueces le tenían manía. Este perla, que dice que ya no está en el partido por batallas internas, era de los que gusta de inventarse cifras sobre las famosas denuncias, llegando a afirmar que en España había ya más de dos millones de denuncias contra hombres por maltrato, (falsas todas por supuesto…)cuando la realidad es que en 2018 no superaron las 167.000.

En la lista de reconocimientos especiales a los matones galopantes ocupa un lugar especial el que fue intento de candidato del partido ultra a la alcaldía de Benidorm en las últimas municipales, David Pérez Brígido, que incluso después de haber sido condenado por maltrato con pena específica de suspensión de sufragio pasivo, es decir, prohibición de presentarse a unas elecciones, su partido se estuvo roneando unos días a ver si colaba en la Junta Electoral y lo podían presentar.

Al final no coló y lo tuvieron que dimitir. Ese candidato fallido solía dirigirse a su ex pareja con lindeces como “mora de mierda”. Muy en el perfil de sus compañeros de partido.

Y hablando de frustraciones, estos tuvieron también su fichaje estrella imposible. Según fuentes de la Sexta, un destacadísimo miembro de del partido lima limón llamó al abogado de los violadores de La Manada de Pamplona para que ingresara en su formación, con promesa de futuro político brillante incluida, justo después de que el abogado hiciera unas incalificables declaraciones contra de los sistemas de protección de las mujeres. El abogado declinó la oferta. Supongo que igual eso de defender agresores sexuales engancha.

Por supuesto hay muchos más matones que iremos conociendo. Esto solo es una pequeña probadita de los que nos acecha bajo tanta bandera y tanto orgullo patrio. Ni imaginarme quiero lo que se puede esconder detrás de la cincuentena de nuevas señorías que a partir del 3 de diciembre van a ocupar la sede de la soberanía popular que ellos mismos desprecian. Pero eso pasa cuando apuestas demasiado, que lo puedes perder todo. En este caso hasta lo que es de todos.

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